
Funny Games. Dir. Michael Haneke, 2008.
"You must admit it. You brought this to yourself".- Tagline de Funny Games.
"Anyone who leaves the cinema doesn't need the film, and anybody who stays does".- Michael Haneke, sobre Funny Games 1997.
Funny Games no es una película, es un experimento.
Primero, porque Funny Games (2008) es un remake casi cuadro-por-cuadro de Funny Games (1997), ambas dirigidas por Michael Haneke. La mayor, y casi única, diferencia, radica en que mientras la versión de 1997 está hablada en alemán y cuenta con actores conocidos solamente en el firmamento europeo, la versión de 2008 está hablada en inglés y sus intérpretes principales son Naomi Watts (El Aro, Mulholland Dr.), Tim Roth (Perros de reserva, El planeta de los simios) y Michael Pitt (Los Soñadores). Entonces, Funny Games (2008) sirve solamente para que Funny Games (1997) llegue a más audiencia. Entonces la pregunta es, ¿este experimento realmente merece más audiencia?
La primera parte del experimento es que uno decida ir a ver la película. ¿Quién va a querer ver por voluntad propia una película que es básicamente tortura? Uno puede querer ver Funny Games por muchas razones: por sus actores (si tomamos en cuenta Mulholland Dr., Naomi Watts se puede considerar una actriz de culto); por su director (Michael Haneke es de los más respetados en el circuito festivalero europeo); porque ya se vio la original; porque se es fanático de películas tipo Saw u Hostal... la razón no importa, el chiste es que uno se decidió a ver la película.
La segunda parte del experimento es la película en sí. Cruel y sádica como pocas. Sí, me van a decir que últimamente se ha venido una ola de películas gore y que ya casi nada resulta lo suficientemente sangriento. A decir verdad, Funny Games no es la mitad de sangrienta que Hostal o Saw. Pero Haneke se toma las cosas en serio: si vas a filmar violencia, fílmala lo más realista posible, y aquí el cineasta austriaco se acerca bastante a lo que hizo David Cronenberg en Una historia violenta. La historia de una familia (papá, mamá e hijo... por supuesto, con perro incluído) que llega a ser torturada por dos psicópatas muy bien educados es, al menos durante la primera hora y media, escalofriantemente real. Después la película va más allá. Uno de los dos psicópatas, brillantemente interpretado por Michael Pitt, rompe 'the fourth wall' (es decir, interactúa con la audiencia). Suceden cosas que acentúan el carácter de ficción de la película. ¿Qué es lo que nos quiere decir Haneke con Funny Games? ¿En realidad nos quiere decir algo? Eso no importa. Lo que importa es ver qué tanto aguanta la audiencia viendo Funny Games. Ese es el juego, es el experimento.
Y hay que agregar al experimento que se trata de una película estupendamente bien hecha. Todos los actores están perfectos en su papel, vaya, ¡hasta el maldito perro resulta un estupendo intérprete! La fotografía es impecable. La dirección ni se diga (Haneke hizo que me diera cuenta del hecho de que una película de terror/suspenso funciona mucho mejor sin música que con ella).
Al final, ¿Funny Games merecía una mayor audiencia? No sé. Es un experimento perturbador, violento, nada placentero. Por supuesto que no me arrepiento de haberme sometido, y por supuesto que volveré a ver esta película (lo que sólo extendería el experimento). Por supuesto, también, que no es para todos los gustos. Si deciden verla, adelante. Y bienvenidos al experimento.
1 comentario:
ps no
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