
El espíritu de la colmena. Dir. Victor Erice, 1973.
Durante todo el régimen franquista, el cine español permaneció estancado. O casi. Aún y cuando la mayoría del cine hecho en España durante la dictadura de Franco eran comedias ridículas o dramas ligeros hechos para no ofender al generalísimo, hubo minorías que hacían cine, casi literalmente, con los huevos. Pero mientras Buñuel hacía ataques directos con el propósito de crear polémica (Viridiana, 1961) el cine de casi todos los demás era más sutil, más simbólico (Ahí tienen a Cría cuervos... (Carlos Saura, 1976) o Muerte de un ciclista (Juan Antonio Bardem, 1955)).
Quizá ninguna película más sutil que El espíritu de la colmena. Ópera prima de Victor Erice, narra la historia de Ana (extraordinaria Ana Torrent) una niña que, cuando en su pueblo, Hoyuelos, presentan Frankenstein (James Whale, 1931) queda sorprendida por el monstruo. Su hermana Isabel (Isabel Tellería) le dice que lo ha visto. Ingenua (¿?) a sus 6 años, Ana va en busca de este monstruo...
Esas son las líneas generales de la historia de la película, aunque, debo decirlo, me he quedado corto. Están también el papá, Fernando y Leticia (la leyenda española Fernando Fernán Gómez y Leticia Gimpera) quienes viven aislados, entre ellos mismos y de las niñas. Él encargado de sus abejas, ella escribiendo cartas a un amante que nunca responde.
Es en este escenario, mayormente estático, en el que se desarrolla la historia. Bellamente fotografiado por Luis Cuadrado (quien quedaría ciego después de esta película) el film requiere del espectador paciencia y capacidad de observación. Primero, porque la película se desarrola lentamente, sin prisas. El relato fluye como agua en un terreno accidentado: a veces rápido, luego lento... luego se estaciona por acá. En este sentido, la película vendría a dejar su legado en el mejor Kieslowski (el de Tres Colores y La doble vida de Verónica).
En otro sentido, tenemos al antecedente de la obra mayor de Guillermo del Toro (El laberinto del Fauno, por si tenían la duda). La Ofelia de la película de del Toro mucho le debe a Ana. Ambas son niñas que se ven en la necesidad de inventarse un mundo de fantasía cuando se enfrentan con muerte y destrucción. Aunque en realidad, ¿quién no?
Ah, claro... la secuencia en la que Ana ve por primera vez la película debería pasar a la historia como uno de esos momentos de cine puro. La expresión de Ana Torrent es irrepetible. Así como esta película. Irrepetible.
1 comentario:
Esta película no la he podido conseguir y tengo más de una década buscándola
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