
Persépolis (Persepolis). Dir. Vincent Paronnaud y Marjane Satrapi, 2007.
Marjane Satrapi es una niña teheraní de apenas seis años cuando su país, Irán, empieza a cambiar. En los 60's, la revolución iraní para derrocar al Sha. Después, vendría la guerra Irán-Irak, para después ver a su país estancarse bajo el régimen de los gobiernos fundamentalistas islámicos. Persépolis es el recuerdo, idealizado, exagerado, estilizado, de las memorias de esta mujer, hoy famosa caricaturista-escritora cuya novela gráfica es trasladada al cine.
Primero, la niña Marjane (voz de Chiara Mastroianni) no entiende el por qué la gente quiere derrocar al Sha, dado que en su escuela le han enseñado que su gobierno es justo y bueno. Cuando sus papás (voces de Catherine Deneuve y Simon Abkarian), su abuela (voz de Danielle Darrieux) y, sobre todo su tío (voz de Francois Jerosme) le explican las injusticias y los hororres del régimen, Marjane idealiza todo. ¿Qué va a entender una niña de seis años acerca de guerras, revoluciones, injusticias? Mucho menos entiende el hecho de que después de derrocar al Sha la paz aún no llega. ¿Cómo va a entender una niña que su tío, idealista político de izquierda, ha sido arrestado y está condenado a muerte? ¿Cómo va a entender una niña que, de buenas a primeras, tiene que aprender a usar un velo para ocultar su rostro?
Pasa el tiempo y la opción es clara: a los 13 años Marjane tiene que abandonar su país, a sus padres, a su abuela, a sus amigos, para buscar una vida mejor en Europa. ¿Y cómo va a entender una adolescente que todos la vean raro por ser Iraní? ¿Cómo va a pasar por las ilusiones y decepciones amorosas propias de su edad sin figuras paternas o amigos que estén con ella? Y, sobre todo, ¿cómo se va a encontrar a sí misma, si no es ni de aquí ni de allá? Y sin embargo, Marjane tiene que adaptarse y buscar la forma de seguir adelante.
Las influencias expresionistas en la película son muy fuertes y muy claras. En un blanco y negro contrastante se nos cuenta la historia, con técnicas de animación a la antigüita. Persépolis es, más que la crónica socio-política de la historia reciente de una nación, la íntima historia de una niña que se ve obligada a cambiar junto con su entorno. Lo que no quiere decir que el film sea completamente solemne o esté exento de toda inocencia. El gran mérito de Persépolis es que comprende a su personaje principal (y cómo no iba a ser, si estamos ante una autobiografía) y se nos muestra el mundo a través de sus ojos.
Sí, 100 minutos se antojan excesivos para esta crónica, y sí, rumbo al final Persépolis se empieza a sentir un tanto larga. Pero estamos ante una de esas películas que logra conmover sin caer en el sentimentalismo, logra ser política sin caer en el panfleto, logra ser femennia pero no feminista. Y logra imágenes entrañables. Para la memoria personal se quedan el logrado y aterrador homenaje a "El grito" de Munch; Chiara Mastroianni cantando "Eye of the tiger"; la despedida de Marjane en el aeropuerto... y, por supuesto, los pétalos de jazmín cayendo del brassiere de la abuela.
1 comentario:
ps sí
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