
27 bodas (27 dresses). Dir. Anne Fletcher, 2008.
Lo mejor, y casi lo único bueno, de 27 bodas se puede resumir en dos palabras: Katherine Heigl. Ella fue quien me salvó de caer en el aburrimiento total, y no solamente porque es guapísima, sino porque además presume un timing cómico impecable.
¿Lo demás? Lo demás es, cuando mucho, rutinario. Jane Nichols (Heigl) es la eterna dama de honor (lo ha sido en adivinen cuantas bodas). Eternamente enamorada de su jefe, (Edward Burns) le cae el chahuistle cuando tiene que servir de dama de honor en la boda entre éste y su insoportable hermana (Malin Akerman... guapa pero totalmente opacada por Katherine Heigl) quien, además, construye su relación a base de mentiras. El amor llegará en forma de un cínico periodista (James Marsden) que irónicamente escribe artículos cursísimos acerca de bodas.
Sí, todo lo que intuyen que va a pasar, pasará. Al principio Jane y Kevin (el periodista) se caerán mal, luego se verán forzados a convivir para que finalmente ella se libere, le diga la verdad a su jefe sobre su hermana y, finalmente, termine casándose con Kevin.
Una película completamente prescindible y más o menos agradable. Si para algo sirve 27 bodas, es para confirmar a Heigl como una de las leading ladies de la comedia norteamericana actual. Sin ella, esto se habría ido al abismo.
1 comentario:
ps sí
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