sábado, 19 de abril de 2008

Into the wild.


Camino Salvaje (Into the wild). Dir. Sean Penn, 2007.

A Adolfo, que vio esta película muy preocupado.

Al terminar la prepa, Chris McCandless (Emile Hirsch) decide abandonar todo y a todos con el fin de emprender un viaje de descubrimiento a Alaska. Durante el trayecto, conoce a una serie de personajes que cambiarán su vida.

Chin... más convencional no puede sonar. Por eso es aún más grata la sorpresa del cuarto largometraje como director de Sean Penn (subvaloradísima Asesino oculto/The pledge, 2001). Ante la lente de Penn, el viaje no resulta solamente una sucesión de eventos que ayudarán a Chris a crecer como persona. Es una antología de personajes reales, interesantes, que funcionan no meramente como escalas del trayecto sino cada uno como un destino en sí.

Empezando con el mismo Chris, quien ante la lente de Penn aparece a veces como un mamón arrogante y a veces como una persona con un profundo entendimiento de la condición humana, sin que esto conlleve contradicción alguna. A destacar, sobretodo, Jan (Catherine Keener) y Ron (nominado al Oscar Hal Holbrook). La primera, una hippie con un hijo perdido. El segundo, un veterano de guerra que perdió a su familia. Los dos vendrán a ser una especie de padres adoptivos para Chris, pues los padres reales (William Hurt y Marcia-Gay Harden) nunca supieron cumplir su papel.

La película es un ejemplo de cohesión. Penn se vale de todos los elementos para crear una atmósfera llena al mismo tiempo de paz e inquietud. Los ambientes naturales (foto de Eric Gautier) se llevan a la perfección con la banda sonora (música de Eddie Vedder). La edición también es moderada, a contracorriente de la tendencia actual del cine (un corte cada medio segundo). La voz en off (de Jena Malone, interpretando a Carine McCandless, hermana de Chris) es pertinente y atinada, sin ser nunca explícita, ni repite lo que está sucediendo en pantalla.

Y, al final, ahí queda la historia de Chris McCandless. Que tuvo errores, así como tuvo aciertos. Que resulta admirable y, a la vez, no puedo dejar de reprocharle ciertos aspectos (la indiferencia con sus padres, por ejemplo). Una película que hay que ver.

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