lunes, 7 de abril de 2008

Away from her




Lejos de ella (Away from her). Dir. Sarah Polley, 2007.


No se los voy a negar, tenía cierta renuencia a ver Lejos de ella, ópera prima de la actriz Sarah Polley. ¿Por qué? Pues... la historia de una pareja con 44 años de casados que tiene que lidiar con los problemas del Alzheimer suena un tanto... geriátrico, por decirlo de alguna manera. Pero bueno, Polley me parece una excelente actriz (vean My life without me/Isabel Coixet, 2003) así que tenía que ir a ver su primer película.

Me alegro, la directora (29 años) entendió la naturaleza de la historia y el por qué le podría llegar a cualquiera. ¿Qué hacer, es la pregunta, cuando la persona que amas empieza poco a poco a olvidarte? Grant Anderson (subvalorado Gordon Pinsent) tiene que lidiar con la pérdida de memoria de su esposa, Fiona (bellísima, frágil Julie Christie). Y no sólo eso, después de internarla en un centro para personas con Alzheimer (en donde, "por el bien de los pacientes" no se permiten visitas durante el primer mes) ella empieza a desviar su atención hacia otro hombre (Michael Murphy). Ah, algo más... cuestiones relativas a su enfermedad, Fiona empieza a olvidar los últimos 20 años de felicidad con su esposo y, peor aún, empieza a recordar con mayor viveza sus infidelidades en sus primeros años de casados.

He aquí, pues, una historia de amor. Bastante atípica, sobra decirlo. Grant ama a Fiona y, según aprendemos en las primeras escenas de la película, ella lo ama a él. Y mientras Fiona poco a poco, según sus propias palabras, se va, Grant está junto a ella. Lejos de ella.

El gran mérito de Polley en su ópera prima (además de una notable dirección de actores) es haber evitado el franco chantaje sentimental para hacer una película romántica acerca de los temas que casi nunca aparecen en este tipo de películas.

¿Y el final? Ah, claro... sin ánimos de arruinarle la película a nadie (en todo caso, advierto... si no se quieren enterar de unos pocos detalles del final, dejen de leer). Un pequeño momento de felicidad que, aunque sabemos que será sólo eso... ¿a veces no es lo único que hace falta?

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