domingo, 29 de junio de 2008

El espíritu de la colmena



El espíritu de la colmena. Dir. Victor Erice, 1973.

Durante todo el régimen franquista, el cine español permaneció estancado. O casi. Aún y cuando la mayoría del cine hecho en España durante la dictadura de Franco eran comedias ridículas o dramas ligeros hechos para no ofender al generalísimo, hubo minorías que hacían cine, casi literalmente, con los huevos. Pero mientras Buñuel hacía ataques directos con el propósito de crear polémica (Viridiana, 1961) el cine de casi todos los demás era más sutil, más simbólico (Ahí tienen a Cría cuervos... (Carlos Saura, 1976) o Muerte de un ciclista (Juan Antonio Bardem, 1955)).

Quizá ninguna película más sutil que El espíritu de la colmena. Ópera prima de Victor Erice, narra la historia de Ana (extraordinaria Ana Torrent) una niña que, cuando en su pueblo, Hoyuelos, presentan Frankenstein (James Whale, 1931) queda sorprendida por el monstruo. Su hermana Isabel (Isabel Tellería) le dice que lo ha visto. Ingenua (¿?) a sus 6 años, Ana va en busca de este monstruo...

Esas son las líneas generales de la historia de la película, aunque, debo decirlo, me he quedado corto. Están también el papá, Fernando y Leticia (la leyenda española Fernando Fernán Gómez y Leticia Gimpera) quienes viven aislados, entre ellos mismos y de las niñas. Él encargado de sus abejas, ella escribiendo cartas a un amante que nunca responde.

Es en este escenario, mayormente estático, en el que se desarrolla la historia. Bellamente fotografiado por Luis Cuadrado (quien quedaría ciego después de esta película) el film requiere del espectador paciencia y capacidad de observación. Primero, porque la película se desarrola lentamente, sin prisas. El relato fluye como agua en un terreno accidentado: a veces rápido, luego lento... luego se estaciona por acá. En este sentido, la película vendría a dejar su legado en el mejor Kieslowski (el de Tres Colores y La doble vida de Verónica).

En otro sentido, tenemos al antecedente de la obra mayor de Guillermo del Toro (El laberinto del Fauno, por si tenían la duda). La Ofelia de la película de del Toro mucho le debe a Ana. Ambas son niñas que se ven en la necesidad de inventarse un mundo de fantasía cuando se enfrentan con muerte y destrucción. Aunque en realidad, ¿quién no?

Ah, claro... la secuencia en la que Ana ve por primera vez la película debería pasar a la historia como uno de esos momentos de cine puro. La expresión de Ana Torrent es irrepetible. Así como esta película. Irrepetible.

martes, 24 de junio de 2008

Lo que va del 2008

Ya... no creo ver más películas (o al menos más películas recientes) en lo que falta para que se acabe Junio, así que ahí va un recuento de lo que hemos visto hasta mediados de año...

Vimos los estrenos de todas las películas nominadas al Oscar, una tras otra... la sobrevalorada No Country for Old Men (Hnos. Coen, 2007); la sobreelaborada Michael Clayton (Tony Gilroy, 2007); la ambiciosa There Will Be Blood (P.T. Anderson, 2007); la adorable Juno (Jason Reitman, 2007); y la subvalorada Atonement (Joe Wright, 2007). En la ceremonia, No Country for Old Men se impuso con los galardones a la mejor película y directores. Daniel Day-Lewis triunfó con su metódica interpretación de un magnate petrolero en There Will be Blood, mientras que en el rubro de mejor actriz en premio fue a parar a manos de Marion Cotillard.

Fuimos testigos de la que al parecer es una temprana decadencia de uno de los mejores actores de su generación: Johnny Depp. Con todo y que su actuación como Sweeney Todd (Tim Burton, 2007) es todo menos mala, parece ser que últimamente a Depp le interesa más mimetizar que realmente actuar. En cuanto a la película, es lo más arriesgado que ha propuesto Burton a la fecha, y espero con todo mi corazón que haya ahuyentado a todos los emos que fueron a verla.

Y también nos enteramos que la decadencia de un grande no es más que un rumor. Sí, My blueberry nights no es, definitivamente, la obra más elaborada de Wong Kar-Wai, posiblemente el esteta más consumado de nuestros tiempos, pero sí es, qué duda cabe, una película hermosa plagada de momentos memorables, coronada con la que quizá sea la mejor actuación de Rachel Weisz al momento.
Y hablando de grandes actuaciones... Sienna Miller nos entregó la que pronostico va a ser la mejor actuación de toda su carrera en una película que no lo merecía tanto: Factory Girl. Julie Christie hace un gran trabajo en Away from her, debut de la excelente actriz convertida en aún mejor directora Sarah Polley, pero seamos honestos: a ella le tocó el papel fácil. Es Gordon Pinsent quien se merece los aplausos. Por qué no lo nominaron al Oscar, no se. Viggo Mortensen brinda su mejor actuación hasta el momento en Eastern promises, muy meritorio thriller del maestro David Cronenberg. Anamaria Marinca logra transmitir toda la desesperación de su personaje en 4 meses, 3 semanas y 2 días, agobiante crónica de un aborto del rumano Cristian Mungiu. Y probablemente no deba esto ir aquí, pero tengo que mencionarlo, pero el trabajo de voces de todos los actores es extraordinario en la magnífica Persépolis (Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, 2007).
En circuitos no-comerciales tuve la oportunidad de ver Crimen y castigo, la ópera prima del finlandés Aki Kaurismäki. Menos mal que Kaurismäki ha mejorado, y mucho, con el tiempo. Y, por supuesto, Berlin Alexanderplatz, la obra magna de Rainer Werner Fassbinder. Pocas veces en la vida se van a ver películas tan ambiciosas como ésta, y es extraordinario que Fassbinder haya logrado todos sus propósitos.
Por el lado totalmente opuesto de la moneda, el verano fílmico empezó en marzo, con el estreno de 10'000 bc (Roland Emmerich, 2008) decepcionante obra que quiso repetir el éxito de 300 (Zack Snyder, 2007). Iron Man (Jon Favreau, 2008) fue tan ligera y agradable como deben ser las cintas veraniegas, mientras que el regreso de Indy en Indiana Jones and the Kingdom of the Crystall Skull (Steven Spielberg, 2008) no decepcionó, pero tampoco maravilló a nadie.
En cine mexicano... caray. El exitazo fue La Misma Luna (Patricia Riggen, 2007), pero yo de menso desgraciadamente fui a ver Casi divas (Issa López, 2008)... qué porquería. La ópera prima de Gael García Bernal, Déficit está bien hechecita y tiene muchas buenas intenciones, pero no logra concretar nada.
¿Resumiendo? Creo que lo único que se puede resumir es que ustedes son libres de ver lo que sea que se haya estrenado en la primera mitad del 2008. Eso sí, aléjense de Casi divas como si fuera la plaga.
¿Y para la segunda mitad del 2008? De entre lo más inmediato, las que más me llaman la atención son, por supuesto, WALL-E (Andrew Stanton, 2008), The Dark Knight (Christopher Nolan, 2008) y Hellboy: The Golden Army (Guillermo del Toro, 2008). Aquí mismo pueden ustedes encontrar la reseña de Funny Games (Michael Haneke, 2008) que, si se estrena como lo van a hacer las tres cintas antes mencionadas, sería por mucho la película más polémica de los últimos años. Se va a estrenar en pocas salas, se los aseguro. El cine mexicano tratará con Arráncame la vida (Roberto Sneider, 2008) basada en la novela de Ángeles Mastretta, pero yo espero más el estreno de ¿Te acuerdas de Lake Tahoe? de Fernando Eimbcke. En fin... esperemos se abran los espacios para las películas se valgan la pena, y que no vuelvan a cometer la estupidez de estrenar películas como Casi divas con bombo y platillos. Por favor.
¡Ah! Me olvidaba de esa joya que se llama Into the wild (Sean Penn, 2007). Imperdonable.

lunes, 23 de junio de 2008

27 dresses


27 bodas (27 dresses). Dir. Anne Fletcher, 2008.

Lo mejor, y casi lo único bueno, de 27 bodas se puede resumir en dos palabras: Katherine Heigl. Ella fue quien me salvó de caer en el aburrimiento total, y no solamente porque es guapísima, sino porque además presume un timing cómico impecable.

¿Lo demás? Lo demás es, cuando mucho, rutinario. Jane Nichols (Heigl) es la eterna dama de honor (lo ha sido en adivinen cuantas bodas). Eternamente enamorada de su jefe, (Edward Burns) le cae el chahuistle cuando tiene que servir de dama de honor en la boda entre éste y su insoportable hermana (Malin Akerman... guapa pero totalmente opacada por Katherine Heigl) quien, además, construye su relación a base de mentiras. El amor llegará en forma de un cínico periodista (James Marsden) que irónicamente escribe artículos cursísimos acerca de bodas.

Sí, todo lo que intuyen que va a pasar, pasará. Al principio Jane y Kevin (el periodista) se caerán mal, luego se verán forzados a convivir para que finalmente ella se libere, le diga la verdad a su jefe sobre su hermana y, finalmente, termine casándose con Kevin.

Una película completamente prescindible y más o menos agradable. Si para algo sirve 27 bodas, es para confirmar a Heigl como una de las leading ladies de la comedia norteamericana actual. Sin ella, esto se habría ido al abismo.

domingo, 22 de junio de 2008

Funny Games



Funny Games. Dir. Michael Haneke, 2008.

"You must admit it. You brought this to yourself".- Tagline de Funny Games.
"Anyone who leaves the cinema doesn't need the film, and anybody who stays does".- Michael Haneke, sobre Funny Games 1997.

Funny Games no es una película, es un experimento.

Primero, porque Funny Games (2008) es un remake casi cuadro-por-cuadro de Funny Games (1997), ambas dirigidas por Michael Haneke. La mayor, y casi única, diferencia, radica en que mientras la versión de 1997 está hablada en alemán y cuenta con actores conocidos solamente en el firmamento europeo, la versión de 2008 está hablada en inglés y sus intérpretes principales son Naomi Watts (El Aro, Mulholland Dr.), Tim Roth (Perros de reserva, El planeta de los simios) y Michael Pitt (Los Soñadores). Entonces, Funny Games (2008) sirve solamente para que Funny Games (1997) llegue a más audiencia. Entonces la pregunta es, ¿este experimento realmente merece más audiencia?

La primera parte del experimento es que uno decida ir a ver la película. ¿Quién va a querer ver por voluntad propia una película que es básicamente tortura? Uno puede querer ver Funny Games por muchas razones: por sus actores (si tomamos en cuenta Mulholland Dr., Naomi Watts se puede considerar una actriz de culto); por su director (Michael Haneke es de los más respetados en el circuito festivalero europeo); porque ya se vio la original; porque se es fanático de películas tipo Saw u Hostal... la razón no importa, el chiste es que uno se decidió a ver la película.

La segunda parte del experimento es la película en sí. Cruel y sádica como pocas. Sí, me van a decir que últimamente se ha venido una ola de películas gore y que ya casi nada resulta lo suficientemente sangriento. A decir verdad, Funny Games no es la mitad de sangrienta que Hostal o Saw. Pero Haneke se toma las cosas en serio: si vas a filmar violencia, fílmala lo más realista posible, y aquí el cineasta austriaco se acerca bastante a lo que hizo David Cronenberg en Una historia violenta. La historia de una familia (papá, mamá e hijo... por supuesto, con perro incluído) que llega a ser torturada por dos psicópatas muy bien educados es, al menos durante la primera hora y media, escalofriantemente real. Después la película va más allá. Uno de los dos psicópatas, brillantemente interpretado por Michael Pitt, rompe 'the fourth wall' (es decir, interactúa con la audiencia). Suceden cosas que acentúan el carácter de ficción de la película. ¿Qué es lo que nos quiere decir Haneke con Funny Games? ¿En realidad nos quiere decir algo? Eso no importa. Lo que importa es ver qué tanto aguanta la audiencia viendo Funny Games. Ese es el juego, es el experimento.

Y hay que agregar al experimento que se trata de una película estupendamente bien hecha. Todos los actores están perfectos en su papel, vaya, ¡hasta el maldito perro resulta un estupendo intérprete! La fotografía es impecable. La dirección ni se diga (Haneke hizo que me diera cuenta del hecho de que una película de terror/suspenso funciona mucho mejor sin música que con ella).
Al final, ¿Funny Games merecía una mayor audiencia? No sé. Es un experimento perturbador, violento, nada placentero. Por supuesto que no me arrepiento de haberme sometido, y por supuesto que volveré a ver esta película (lo que sólo extendería el experimento). Por supuesto, también, que no es para todos los gustos. Si deciden verla, adelante. Y bienvenidos al experimento.

lunes, 16 de junio de 2008

Berlin Alexanderplatz (Ana Meda's cut)


Aclaro lo que hay que aclarar: le puse de título Ana Meda's Cut porque por razones concernientes a mi examen de proba (o sea, a Ana Meda) no pude ver los capítulos II, III y IV, que vendrían a ser como tres horas de película. Con todo, como se trata de una miniserie-película de 15 horas de duración, creo no haberme perdido de mucho, amén de que entendí a la perfección todo lo posterior, excepto el epílogo. Y a propósito del epílogo, es evidente que debe verse con otros ojos, así que tendré que separar lo que son los primeros trece (corrijo, trece menos tres) capítulos y el epílogo. Sin más preliminares:




Berlín Alexanderplatz. Capítulos I, V-XIII. Dir. Rainer Werner Fassbinder, 1980.

Franz Biberkopf (Günter Lamprecht) acaba de salir de la cárcel. Estuvo ahí cuatro años debido al asesinato de su pareja, Ida (Barbara Valentin). Estamos en Alemania, finales de los años 20's. Lo primero que ataca a Franz es el remordimiento, ¿cómo readaptarse a la sociedad si a la opinión de todos, e incluso a la de él mismo, es un asesino? Con esto lidia el primer capítulo de la teleserie más ambiciosa de la historia de la televisión alemana (o de la televisión en general, no sé) que técnicamente debería ser considerada como película dado que está filmada en celuloide y sus técnicas son mucho más cinematográficas que televisivas (en un momento me adentraré mucho más en este tema). Apropiadamente titulado 'El sufrimiento comienza' (Die strafe beginnt) cumple a la perfección con su función introductoria: presentarnos al personaje principal y aclarar bien, no tanto de que va la serie, si no cómo va a ser.

Los siguientes capítulos (o al menos los que vi) lidian con el intento de Franz de ser una buena persona. Lo que, claro, en Berlín en los años 20's (¿sólo en Berlín en los años 20's?) era casi imposible. Para no hacer el cuento más grande hay que decir que las tres personas más importantes en esta etapa de su vida serán: Reinhold (Gottfried John), un amigo con el que tiene un trato: Reinhold anda con muchas mujeres y, cuando se quiere deshacer de ellas, Franz entra al quite; Eva (muy bella, madura Hannah Schygulla) la hermana de Ida; y Mieze (muy bella, infantil Barbara Sukowa) una prostituta que, aunada a otro suceso importante, vendrá a cambiar para siempre la vida de Franz. Eva y Mieze realmente quieren a Franz, y serían incapaces de hacerle daño. ¿Se puede decir lo mismo de Reinhold?

Conste, describí la trama a muy grosso modo porque creo que hay unas sorpresas que no debería revelar. Y no me quiero concentrar demasiado en la historia que, qué duda cabe, SÍ es lo suficientemente compleja para llenar las 15 (13, descontando el epílogo) horas de metraje que componen Berlin Alexanderplatz (basada en la novela de Alfred Döblin).

¿En qué me quiero concentrar, entonces? En que es evidente que estamos frente a la obra de un cineasta en pleno dominio de su arte, de un artista que ya no le tiene miedo a nada. Los recursos que usa en Berlin Alexanderplatz son muchos y muy variados, y nada tienen qué ver con lo que estamos acostumbrados a ver en televisión (en todo caso, ¡muy poco tienen qué ver con lo que estamos acostumbrados a ver en el cine!). Primero, Fassbinder regresa una y otra vez a cierta escena clave: el asesinato de Ida en manos de Franz. Pero cada que lo hace, tenemos una voz en off narrando cosas distintas que nada tienen que ver con lo que estamos viendo en pantalla, pero que le da una profundidad histórica a Berlin Alexanderplatz que de otra manera sería inimaginable. Después, el grano reventado. Muchas escenas clave (y la escena más impactante de la película, que por supuesto no diré cual es) están filmadas con un grano reventadísimo, tanto que a veces se dificulta distinguir lo que sucede. Juega con el texto en pantalla, con las luces, con las transiciones, con planos-secuencia... Y sin embargo el film nunca se siente atiborrado (al contrario de lo que le sucedió a Fassbinder en Veronika Voss). Cinematográficamente hablando, hay demasiado qué admirar en los primeros 13 (menos 3) capítulos de Berlin Alexanderplatz. Y sólo por eso vale la pena pagar el boleto. Que la historia sea igual de satisfactoria es lo que redondea, y lo que hace que Berlin Alexanderplatz sea una obra imprescindible no sólo para los fanáticos del cine, sino para el cinéfilo en general (eso sí, no es precisamente recomendable verla en una semana...)

Berlin Alexanderplatz. Epílogo. (Fassbinder, Berlin Alexanderplatz, 14 - Mein Traum vom Traum des Franz Biberkopf von Alfred Döblin: Ein Epilog). Dir. Rainer Werner Fassbinder, 1980.

Si con los primeros trece episodios estábamos ante una totalmente anticonvencional en la técnica, pero un tanto convencional en la narrativa, aquí Fassbinder se voló la barda. Acompañamos a Franz en un descenso al infierno. Literalmente. Es como una precursora de El imperio/Lynch, 2007 (aunque, a Dios gracias, una hora más corta). Todos los personajes que vimos durante la serie aquí reaparecen, en actitudes totalmente diferentes. El soundtrack es alucinante. ¿Narrativa? ¿Cuál? Sí, el epílogo es audaz. Quizá demasiado audaz. No he logrado digerirlo del todo, pero creo que hubiera sido mejor que Fassbinder hubiera insertado estos toques de audacia a lo largo de toda la película, en lugar de insertarlos todos al final. Este sí, creo que vale la pena sólo para los fanáticos del cine. Y, además, no es tanto una continuación del capítulo 13 sino una síntesis revisionista de todo lo anterior. Y de lo posterior. Pero nunca deja claro cuál es el presente. Por mí, ningún problema.

jueves, 12 de junio de 2008

Al fin!




Después de 4 semestres, 19 exámenes y 2 reposiciones... ¡¡¡Se acabaron los cálculos!!! A huevo!!!
En la foto, Marmolejo... divertidísimas sus clases, jamás inimaginadas.

lunes, 9 de junio de 2008

Persepolis




Persépolis (Persepolis). Dir. Vincent Paronnaud y Marjane Satrapi, 2007.


Marjane Satrapi es una niña teheraní de apenas seis años cuando su país, Irán, empieza a cambiar. En los 60's, la revolución iraní para derrocar al Sha. Después, vendría la guerra Irán-Irak, para después ver a su país estancarse bajo el régimen de los gobiernos fundamentalistas islámicos. Persépolis es el recuerdo, idealizado, exagerado, estilizado, de las memorias de esta mujer, hoy famosa caricaturista-escritora cuya novela gráfica es trasladada al cine.

Primero, la niña Marjane (voz de Chiara Mastroianni) no entiende el por qué la gente quiere derrocar al Sha, dado que en su escuela le han enseñado que su gobierno es justo y bueno. Cuando sus papás (voces de Catherine Deneuve y Simon Abkarian), su abuela (voz de Danielle Darrieux) y, sobre todo su tío (voz de Francois Jerosme) le explican las injusticias y los hororres del régimen, Marjane idealiza todo. ¿Qué va a entender una niña de seis años acerca de guerras, revoluciones, injusticias? Mucho menos entiende el hecho de que después de derrocar al Sha la paz aún no llega. ¿Cómo va a entender una niña que su tío, idealista político de izquierda, ha sido arrestado y está condenado a muerte? ¿Cómo va a entender una niña que, de buenas a primeras, tiene que aprender a usar un velo para ocultar su rostro?

Pasa el tiempo y la opción es clara: a los 13 años Marjane tiene que abandonar su país, a sus padres, a su abuela, a sus amigos, para buscar una vida mejor en Europa. ¿Y cómo va a entender una adolescente que todos la vean raro por ser Iraní? ¿Cómo va a pasar por las ilusiones y decepciones amorosas propias de su edad sin figuras paternas o amigos que estén con ella? Y, sobre todo, ¿cómo se va a encontrar a sí misma, si no es ni de aquí ni de allá? Y sin embargo, Marjane tiene que adaptarse y buscar la forma de seguir adelante.

Las influencias expresionistas en la película son muy fuertes y muy claras. En un blanco y negro contrastante se nos cuenta la historia, con técnicas de animación a la antigüita. Persépolis es, más que la crónica socio-política de la historia reciente de una nación, la íntima historia de una niña que se ve obligada a cambiar junto con su entorno. Lo que no quiere decir que el film sea completamente solemne o esté exento de toda inocencia. El gran mérito de Persépolis es que comprende a su personaje principal (y cómo no iba a ser, si estamos ante una autobiografía) y se nos muestra el mundo a través de sus ojos.

Sí, 100 minutos se antojan excesivos para esta crónica, y sí, rumbo al final Persépolis se empieza a sentir un tanto larga. Pero estamos ante una de esas películas que logra conmover sin caer en el sentimentalismo, logra ser política sin caer en el panfleto, logra ser femennia pero no feminista. Y logra imágenes entrañables. Para la memoria personal se quedan el logrado y aterrador homenaje a "El grito" de Munch; Chiara Mastroianni cantando "Eye of the tiger"; la despedida de Marjane en el aeropuerto... y, por supuesto, los pétalos de jazmín cayendo del brassiere de la abuela.

domingo, 1 de junio de 2008

Como no tengo ganas de escribir, ahí les van algunas películas cuyas reseñas he debido desde hace tiempo. Prometo extender algunas... algunas:
Iron Man (Dir. John Favreau, 2008).- La primera película de lo que se espera sea una franquicia es mucho más que visible por la pericia visual de Favreau, algunos diálogos (que firman ¡4 autores!), la actuación de Robert Downey Jr., la belleza madura de Gwyneth Paltrow y la química que hay entre ellos dos.
Meteoro (Speed Racer. Dir. Andy y Larry Wachowski, 2008).- No estoy de acuerdo con las pobres críticas a las que se ha hecho merecedora esta película. Si bien no está del todo lograda, se agradece la experimentación visual en una película netamente para niños, y la idea de hacer una caricatura con actores (ojo: una caricatura con actores, no una adaptación de la caricatura) es más que interesante. Eso sí, el niño gordo es cagante.
Antes que el diablo sepa que has muerto (Before the devil knows you're dead. Dir. Sidney Lumet, 2007).- La más reciente película del veterano Lumet (Dog Day Afternoon, Network, 12 angry men) es una puesta al día del género que mejor le viene: la heist movie. Aunque esta vez no está tan interesado en el asalto en sí como en Caín, Abel, y un Dios padre vengativo. Contrario a lo que uno podría pensar de Lumet, no es tan lograda como heist movie que como estudio de personajes. Y Marisa Tomei está buenísima.
10,000 A.C. (10,000 B.C., Dir. Roland Emmerich, 2008).- No, no creo que sea lo peor del año (para ese puesto, Gabriel Retes va que vuela con su Arresto Domiciliario) pero vaya que es mediocre. Un intento de aprovechar la popularidad de 300 que se va al caño gracias a un guión demasiado simplista, una dirección que ni a funcional llega, y secuencias de acción que sencillamente ni me emocionaron. Pero bueno.... Si quieren una opinión opuesta a la mía, pregúntenle a Adolfo o entren aquí.
Déficit (Dir. Gael García Bernal, 2007).- La ópera prima del mejor actor mexicano de su generación son muchas buenas intenciones, muchas buenas ideas... que se quedan sólo en eso. Con todo, la película es más que entretenida y se agradece que Gael se aleje de cualquier corriente del cine mexicano actual. Por cierto, el novel director se revela como un ágil contador de historias, y tiene una identidad visual interesante. Vale la pena verla, pero uno se queda con la sensación de que daba para más.
Roma. Primera temporada (Rome, first season. Varios directores, 2005).- Una de las producciones de mayor presupuesto en la historia de la televisión, no tiene desperdicio. No sé qué tan apegada sea a la historia real, pero funciona mucho mejor que la mayoría de las películas actuales gracias a una historia ágil, con un montón de personajes superpuestos, cada cual con su momento de gloria. Ah, y el montaje griffithniano del capítulo final es una maravilla.
Casi Divas (Dir. Issa López, 2008).- La película mexicana más clasista, racista y machista que se ha hecho en mucho tiempo. En esta película todas las mujeres son unas idiotas, todos los oaxaqueños unos indios, todos los tapatíos unos fresas, todos los norteños bien rancherotes, y todos los chilangos nacos. ¿Cómo es posible que, en una industria apenas incipiente, nos demos el lujo de hacer este tipo de porquerías? Luego por qué la gente no quiere ver cine mexicano...