
Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (Indiana Jones and the kingdom of the crystall skull). Dir. Steven Spielberg, 2008.
Primero lo primero, y cualquier persona que esperaba lo contrario estaba sinceramente loco: El reino de la calavera de cristal NO es Los cazadores del arca perdida. Ni de chiste. Lo que, por supuesto, no quiere decir que la cuarta película de Henry Jones, Jr. sea mala.
La película empieza con el logo de la Paramount que luego se transforma (¿podía empezar de otra manera?) en la madriguera de un pequeño roedor. Por ahí pasan unos militares que se dirigen al Área 51. Traen preso a Indiana, y a su sidekick Mac. Los militares en realidad son rusos, comandados por la Dra. Coronel Irina Spalko (Cate Blanchett, muy en su papel) quienes buscan un secreto del que, al parecer, Indy está muy bien informado. Por supuesto, nuestro héroe logra escapar, para acto seguido ser abordado por Mutt (Shia LaBeouf, cumple) quien le informa que un viejo amigo suyo, el profesor Oxley (John Hurt, que honestamente no sé si está sobreactuado o no) ha sido secuestrado. Oxley está investigando a las calaveras de cristal, que supuestamente pertenecen a una ciudad perdida en Sudamérica y que, quien logre devolverlas a su lugar de origen, será recompensado...
Para los que decían que Harrison Ford ya estaba demasiado viejo... pues no. Sigue haciendo sus stunts y los sigue haciendo bien. Queda muy, muy claro que Indiana Jones es Harrison Ford y nadie más. Hay muchos guiños tanto a las películas anteriores de Indy (por ahí aparece el Arca de la Alianza, la fobia de Indiana hacia las serpientes, las referencias a los nazis, a Henry Jones Sr., etc.) como al trabajo anterior de Spielberg (quien no note citas a Close encounters of the third Kind, E.T., Always, Jurassic Park, etc. es porque no conoce en realidad la obra de Mr. Spielberg) y la gran obsesión temática de Spielberg, la paternidad, está presente (y honestamente no creo haberle arruinado nada a nadie habiendo dicho eso). Regresa quizá el personaje más extrañado de la serie, Marion Ravenwood. Interpretada por Karen Allen, se nota que Ms. Allen estaba muy contenta de haber vuelto a trabajar en Indian Jones, porque desgraciadamente no hace más que sonreír cuando está en escena.
El gran problema con Crystal Skull es que trata demasiado de ser LA gran película de Indiana Jones. Entonces, se nos vienen stunts demasiado poco creíbles (Shia LaBeouf como Tarzán es demasiado hasta para Indiana Jones), acción incesante pero donde abundan los FX (¡gran diferencia con las anteriores!) y, sobre todo, un guión más preocupado por hacer que la acción no cese que por desarrollar correctamente a los personajes.
Y es que ese era el espíritu de Indiana Jones. Por mucho que sean películas de acción, los personajes estaban perfectamente bien desarrollados. Vaya, hasta en The Temple of Doom, los personajes eran caricaturescos pero agradables al fin. Aquí no. Aquí termina valiendo madres si alguien vive o muere.
Pero bueno... para ser honestos hay secuencias que sí recuperan el alma original (la persecución en la universidad, por ejemplo) y quizá si la película hubiera salido hace 15 años, nadie se hubiera quejado. Pero 20 años de espera por un producto decididamente inferior a lo original, es un abuso. No me acuerdo quién dijo... 'no hay que confundir lo grandote con lo grandioso'. Crystall Skull es grandota. Se queda muy, muy, muy lejos de ser grandiosa.
Volví a ver Crystall Skull. Sin tantas expectativas,me gustó más. Es bastante ligera y juega bien con las citas y homenajes tanto al cine cincuentero de clase B como a la trilogía original. Eso sí, está muy lejos de Los cazadores del arca perdida, El templo de la perdición o La última cruzada.
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