
El llanto de la mariposa (Le scaphandre et le papillon). Dir. Julian Schnabel, 2007.
Jean-Dominique Bauby (Mathieu Almaric) era editor de la revista Elle de Francia cuando, en 1995, sufrio un infarto que le dejó todo su cuerpo paralizado. Perdón, casi todo su cuerpo. Su ojo izquierdo siguió sirviendo a la perfección. Con la ayuda de su terapeuta (Marie-Josée Croze), Jean-Do, como le decían sus amigos, ideó un método para comunicarse. Ella empieza a pronunciar las letras del abecedario y, cuando llegue la que Jean-Do quiere, él parpadea. Así, letra por letra, Jean-Do termina por escribir un libro. La escafandra y la mariposa, que después el director Julian Schnabel adaptaría para hacer, quizá, la mejor película de toda su filmografía.
Como una obra cinematográfica, a El llanto de la mariposa (el título telenovelero que le pusieron aquí) no le duele nada. Tenemos primeros planos (en primera persona) de muchas mujeres hermosas, aunados a imágenes muy imaginativas, llenas de gozo. La cámara de Janusz Kaminski (el fotógrado de cabecera de Spielberg) llega a rincones inesperados, crea imágenes portentosas. El uso del fuera de foco es realmente conmovedor. Los trucos de cámara. La imagen recurrente de Jean-Do en un traje de buzo, siendo arrastrado hacia el fondo del mar (él escribó que su cuerpo es como una escafandra que lo arrastra hacia el fondo del mar, mientras que su imaginación es una mariposa que le permite ser libre, de ahí el título original). El uso, inteligente, correcto y a veces graciosísimo de la voz en off, de lo que seguramente son pasajes enteros del libro. Las actuaciones: es la primera vez que encuentro al francés realmente expresivo.
Y como una obra sentimental... uno realmente llega a sentir aprecio por Jean-Dominique Bauby. Y es que a pesar de que la mayor parte del tiempo no lo vemos, vemos lo que él ve, oímos lo que él piensa. Sus relaciones con las mujeres (al menos tres de ellas: su esposa, su amante, y la chica del dictado) son conmovedoras. Ese día del padre en la playa... y, hablando de padres, casi lloro en las secuencias de Jean-Do con su padre (nada menos que el gran Max von Sydow). Y al final de la película... entendemos que Jean-Do por fin pudo escapar de su escafandra, por fin salió del capullo. Por muy triste que pueda parecer la trama, ésta película es una celebración de la vida, de la imaginación, de las mujeres.
2 comentarios:
Muy buena reseña y muy buenos datos extras, ya quiero ver esa película.
Julian Schnabel es mi director favorito, creo que tenemos los mismos gutsos en cuanto a películas.
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