jueves, 18 de junio de 2009

Full Metal Jacket



Cara de guerra (Full metal jacket). Dir. Stanley Kubrick, 1987.

A Kubrick vaya que le costaba decidirse por un proyecto. Después de terminar El resplandor (The shining/1980) el director neoyorquino se dio a la tarea de investigar para su proyecto que jamás se realizaría, The aryan papers (Los documentos arios). Después de muchos años de investigar y darse por vencido, Kubrick prefirió voltear hacia la guerra de Vietnam. Al fin y al cabo, ya había realizado dos películas bélicas (el drama La patrulla infernal (Paths of glory/1958) y la comedia Dr. Insólito (Dr. Strangelove or: How I Learned to stop worrying and love the bomb/1964)) y, con Pelotón (Platoon/Oliver Stone,1986), las películas de guerra se habían puesto de moda.

Así pues, tenemos Cara de guerra. La película está claramente dividida en dos partes, y por lo mismo así lo estará esta reseña.

La primera parte: el entrenamiento. El film abre con tomas de jóvenes recién enlistados en el ejército siendo rapados completamente para inmediatamente después ser dejados a las sauces del lobo. O del general Hartman (interpretado por el verdadero general Lee Ermey) quien maltrata a diestra y siniestra a los pobres reclutas. Los jóvenes son, pues, basura, y el general los tratará como tal hasta que se muestren capaces de obtener un título militar. Hasta que las armas se vuelvan una extensión de ellos. This is my rifle. There are many like it but this one is mine. My rifle is my best friend. It is my life (Éste es mi rifle. Hay muchos como él pero este es mío. Mi rifle es mi mejor amigo. Es mi vida) recitan los aspirantes a soldados. Y así se presenta una de las constantes del cine de Kubrick: la lenta, progresiva, deshumanización de la que sufre la, valga la redundancia, humanidad. Al ejército no le interesan las personas, les interesan las máquinas de matar, parece estar queriéndonos decir Kubrick. Y qué maravilla cuando nos lo dice con una formalidad impresionante, tomas meticulosamente compuestas y, en una de esas, toques de humor.

La segunda parte: la guerra. Donde los que pasaron la prueba demostrarán todo lo que “aprendieron” durante su entrenamiento. In Vietnam the wind doesn’t blow, it sucks (En Vietnam el viento no sopla, apesta) decía la frase promocional de la película por allá de su año de estreno, 1987. Y esta parece ser la actitud de todos los que están ahí. En una guerra totalmente ajena a sus intereses, en la que para divertirse tienen que irse a matar vietnamitas. Cierto es que en esta segunda mitad la película se le cae un poco a Kubrick. Tiende a ser un poco cansada y repetitiva pero, al fin y al cabo, certera en su crítica . De la que, por cierto, no se escapa nadie. Ni los medios de comunicación, ni mucho menos Mickey Mouse.

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