
WALL·E. Dir. Andrew Stanton, 2008
Si de películas de Pixar hablamos, para mí la estupenda Ratatouille (Brad Bird, 2007) es la vara con la que se deben de medir. Cualquiera que fuera su sucesora, tenía, al menos a mi parecer, un reto muy grande. ¿Qué tal sorteó la prueba WALL·E? Vayamos por partes.
Los primeros, ¿cuarenta minutos? de WALL·E no solamente son lo mejor que ha hecho Pixar, sino que son minutos de gran cine. Se nos presenta a… bueno, a WALL·E (acrónimo de Waste Allocation Load Lifter · Earth class) el único de su especie que sobrevivió después de que fueran fabricados para limpiar el desastre que dejamos los humanos, 700 años atrás (la película se desarrolla en 2700). WALL·E ha desarrollado una especie de personalidad. Es muy curioso y, junto con su amiga, una cucaracha, se dedica a juntar objetos valiosos de la basura (que van desde un cubo Rubik hasta la caja de un anillo de diamantes, pero tira el anillo) y a ver una y otra vez un viejo VHS de Hello Dolly!. Un día suceden dos cosas que cambian su rutina, que se viene desarrollando desde quién-sabe-cuándo. La primera, una cosa verde… una planta. Después, un pequeño punto rojo… que culmina en el aterrizaje de una nave espacial, que deja a la sonda EVA, un robot (¿una robot?) que tiene como misión encontrar vida vegetal y que vendrá a cautivar a WALL·E. WALL·E hace lo que sea por cautivar a EVA, quien al principio se muestra distante pero después irá cediendo (cual dos adolescentes, pues). Llegará, por supuesto, el momento en que WALL·E le enseñe su planta a EVA, que “hibernará” hasta que regrese la nave que la dejó. WALL·E perdería la compañía que tanto había deseado.
¿Por qué estos minutos son gran cine? Primero, porque lo que a mi me tomó un parrafote escribir, en WALL·E sucede sin necesidad de diálogo (bueno, se pronuncian dos palabras… WALL·E y EVA). Se retoma la esencia puramente visual del cine. Hay más de un homenaje a Chaplin (WALL·E en sí mismo es como la versión robótica de The Little Tramp, personaje que inmortalizara Charles Chaplin). Y la película está tan bien hecha (y WALL·E es tan adorable) que uno tarda en darse cuenta del paisaje totalmente desolador que se nos muestra, con grandes rascacielos hechos solamente de basura y cientos de robots descompuestos. Además, la relación de WALL·E con EVA es más natural (¡!) y con más química que la gran mayoría de las relaciones presentadas en las comedias románticas modernas.
Luego llega la aventura en el espacio. Resulta que los humanos estamos viviendo en una gran nave espacial, el Axioma, que es como un supermercado enorme donde nos hemos acostumbrado a que las máquinas hagan todo por nosotros, lo que nos ha ocasionado una obesidad permanente. La nave es piloteada por HAL, digo, por Auto (voz de Sigourney Weaver) que hace todo lo que el capitán debería hacer. Hasta acá llegará WALL·E en su intento por conquistar a EVA. ¿Regresará a la Tierra?
Aquí la película sufre un bajón, pero eso era de esperarse dados los estupendos cuarenta minutos iniciales. La película se convierte en una persecución enorme, y en realidad no mucho más. Claro que el cúmulo de robots deschavetados que se presentan son tan graciosos, y tienen tanta personalidad como se puede (lo que, quizá, nos quiera decir que para ser normal hay que estar loco), pero en general la película se vuelve un tanto rutinaria. Nunca aburre, y eso se agradece. ¿Y otros cinco minutos de gran cine durante esta irregular segunda parte de WALL·E? WALL·E y EVA danzando, mientras la computadora define la palabra ‘danza’. Esto y los primeros cuarenta minutos de WALL·E son gran cine. Lo demás no tanto, pero qué se le va a hacer.
Ah, ¿y cómo se compara WALL·E con Ratatouille? No sé, pero uno tiene que encontrar la manera de empezar una crítica, caray
4 comentarios:
Wall-E es hermoso, y EVA es una bad-ass :)
Lo siento pero para mi gusto se me hizo mejor pelicula ésta que Ratatouille o será por que la pelicula la de Ratatouille la vi con adolfo y marinie ( ergo no la vi ) jajajaj, y para mi la vara con la que se miden las peliculas es nemo y creo que esta le gano por el simple hecho de haberme logrado transmitir tantas emociones con las simples palabras de "EVA" y "WALL-E" y su chispa sexual jajajaj
Entonces, mi querido Andres, tu nueva vara es WALL-E... sin albur.
aww, pero con albur es mucho más divertido!!
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