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domingo, 2 de marzo de 2008

Rikos ja rangaistus




Crimen y castigo (Rikos ja rangaistus). Dir. Aki Kaurismäki, 1983.


En la reseña de Expiación, deseo y pecado (Atonement/Joe Wright 2007) resaltaba cómo Wright había encontrado una historia que se adaptara a su estilo. Ahora, lamentablemente, estamos ante la otra cara de la moneda. Aki Kaurismäki es, posiblemente, el director finlandés más respetado de la historia (junto a su hermano, Mika). Recuerdo que mi primera crítica de cine, allá en el 2003 en el Curso de Apreciación Cinematográfica que imparte Marco Antonio Lugo en el CMA de Mazatlán, fue sobre su película, La gira de los vaqueros de Leningrado (Leningrad Cowboys go America/1989) en la que resaltaba su estilo, al que yo llamé surrealista y que luego me corrigieron, que era naive. Es decir, sus películas tienen un dejo de ingenuidad que bien se podría confundir con el surrealismo. Un estilo sin duda peculiar pero que, al menos en aquel caso (y en Ariel/1988 y El hombre sin pasado/2002) funcionaba bastante bien.

En esta ocasión, Kaurismäki adapta a Dostoyevsky y a su novela Crimen y castigo al Helsinki de los 80's. De cómo le quedó la adaptación pues no sé porque no he leído Crimen y castigo (mea culpa, mea culpa...) pero algo sí puedo decir: Se nota que es la primera película de Kaurismäki. Se siente inhibido, tímido en su estilo, que se asoma dos o tres veces en muy puntuales ocasiones. La película, cierto, nunca aburre, pero tampoco termina de interesar. Plantea situaciones que luego abandona y, lo que es más grave, el personaje principal no causa el menor interés. Aquí es donde entra el problema entre la historia y el estilo. Los personajes de Kaurismäki son así, lacónicos, introvertidos. Y aquí se necesitaba mucho más que eso para adentrarnos en los problemas de un personaje que aparece, en lugar de lacónico e introvertido, desdibujado y sin mucho qué decir.

Ah claro, la anécdota: Kaurismäki ha dado dos razones por las cuales adaptó Crimen y Castigo para su primera película. La primera era que, si iba a caer, caería desde una gran altura. La segunda es que Hitchcock declaró, alguna vez, que Crimen y Castigo era una novela notablemente difícil de adaptar. Y Kaurismäki quizo comprobarlo.

jueves, 14 de febrero de 2008

Atonement


Expiación, deseo y pecado (Atonement). Dir. Joe Wright, 2007

Segundo largometraje de Joe Wright (bien-hecha y no mucho más Orgullo y prejuicio/2005) Atonement (traducción literal: Expiación. O sea que lo del deseo y el pecado se lo debemos a nuestras magníficas distribuidoras) es muchas cosas a lo largo de sus 123 minutos de duración. Durante su primera mitad, es un muy bien logrado melodrama costumbrista-inglés de principios de siglo pasado, en el cual se nos narra la historia de Briony Tallis (la nominated Saoirse Ronan) una niña de esas odiosas sábelo todo, quien deja volar demasiado su imaginación al ver a su hermana Cecilia (Keira Knightley, ya alejada de su Elizabeth Swann) con el jardinero-protegido de la familia Robbie (James McAvoy). Después, la película se convierte en un técnicamente espectacular film bélico, para terminar siendo una profunda reflexión pusmodernista de todo lo que acabamos de ver.

Ahora, una advertencia, Expiación... se desenvuelve poco a poco y sin prisas. Es decir, no es una película que desde el principio uno sabe de qué va a tratar, sino que esto va quedando lentamente al descubierto conforme se desarrolla el film. Lo que, durante la ya mencionada primera mitad del relato, le da al director Joe Wright la oportunidad de excederse en lo académico (es decir, todo perfecto a nivel técnico y, sin embargo, nada innovador). Luego viene la parte bélica, que trae consigo un extraordinario (en negritas: extraordinario) plano-secuencia de unos 5 minutos de duración en una playa francesa. Wow. Quizá una de las tomas más difíciles de lograr que haya visto (aunque bueno, Griffith ya las hacía...) que posiblemente no esté del todo justificada, pero cómo quita el aliento, caray.

Y, por último, el final. Que no revelaré. Pero que, además de, como ya dije, ser una magnífica reflexión sobre lo que acabamos de ver, justifica el excesivo formalismo que Wright le imprime a casi todo el metraje. Es decir, Wright encontró una historia que no solamente se adaptara a su estilo (que es académico y formal, vean Orgullo y prejuicio si no!) sino que también lo justificara. Eso es más que meritorio. Quizá la mejor película estrenada en lo que va del 2008... y muy posiblemente estará en mi lista de lo mejor del año, por allá en diciembre...