jueves, 26 de febrero de 2009

BMW films (The Hire) - The Follow

Pues hace un buen pero un buen la BMW les encargó a muchos directores de renombre internacional (entre ellos Alejandro González Iñárritu, por cierto) que hicieran cortos para que lucieran sus carros. He aquí el de Wong Kar-Wai. Como su cine, melancólico y tierno. Además, musicalizado con una versión de la que es una de las canciones más bellas que se haya escrito: Mi unicornio azul, de Silvio Rodríguez.



miércoles, 25 de febrero de 2009

Slumdog Millionaire


Quisiera ser millonario (Slumdog Millionaire). Dir. Danny Boyle y Loveleen Tandan, 2008.

Jamal Malik está a punto de ganar 20 millones de rupias en el programa 'Who wants to be a millionaire?' de la televisión hindú. Nadie ha pasado del millón de rupias. ¿Cómo le hizo?


  • a) Hizo trampa

  • b) Es un genio

  • c) Tuvo suerte

  • d) Está escrito

Ésta es la pregunta que abre y cierra Slumdog Millionaire, octavo largometraje del inglés ex-enfant terrible Danny Boyle (co-dirigida con la injustamente poco reconocida Loveleen Tandna). La respuesta es, desde que la película inicia, obvia, pero el gran mérito de Boyle es que al final dicha respuesta termina no solamente siendo lógica, sino que ya no podemos pensar en otra respuesta posible.

Como ya se dijo, Jamal (Dev Patel) ha sabido la respuesta a todas y cada una de las preguntas que le hace el conductor del programa. Así, si Jamal sabe qué es lo que tiene en la mano una cierta deidad hindú es porque de niño vio a una niña disfrazada de dicha deidad mientras se linchaba injustamente a su madre. O si sabe quién es el inventor del revólver es porque tuvo la 'suerte' de que alguien le apuntó en la cabeza con una Colt 45. Así, vamos repasando la vida de Jamal y su hermano Salim desde que eran unos niños hasta el momento en que empieza el programa. Siempre con un leit motiv claro y seguro: el amor de Jamal hacia una niña (luego joven, luego mujer): Latika. Porque el destino de Jamal y Latika es uno y es muy claro, aunque tengan que sortear toda suerte de problemas para llevarlo a cabo.

Slumdog Millionaire es cuando Hollywood conoció a Bollywood (favor de buscar Bollywood en Wikipedia). Es una película de acción, drama, romance, comedia... todo en menos de 120 minutos, todo junto y revuelto, frenéticamente editado y fotografiado, que no se detiene por nada y que no da tregua al espectador. Y qué bueno, porque justamente Slumdog Millionaire está hecha para los sentidos, no para el intelecto (que conste que lo digo sin menospreciar, porque muchas de las más grandes películas son para los sentidos). Así, uno se emociona aunque ya sepa en qué va a terminar la película. Y cuando terminó, salí feliz de haberla visto. Rabiosamente alegre, la película termina por contagiarte. Y cómo no va a ser así, si en la secuencia de créditos finales todos se ponen sin ningún motivo a mover el bote. Cuánta alegría.

lunes, 23 de febrero de 2009

Låt den rätte komma in



Déjame entrar (Låt den ratte komma in). Dir. Tomas Alfredson, 2008.

Mucho mejor que el cine normal - Adolfo

Estocolmo, Suecia. Oscar (Kåre Hedebrant), un niño de unos diez, doce años, cuyos padres están en pleno proceso de divorcio, conoce a Eli (estupenda Lina Leandersson), una niña de la misma edad que, en palabras del propio Oscar, 'huele raro'. Eli le enseñará a defenderse de sus compañeros porque, verán, Oscar es uno de esos niños de los que todos se burlan. Eli, además de oler raro, tiene otras peculiaridades: no tiene una fecha exacta de cumpleaños y se aparece de la nada. Mientras tanto, un asesino acecha la ciudad. El asesino tiene también sus peculiaridades: drena a sus víctimas, al punto de dejarlas sin gota de sangre.

Déjame entrar es una estupenda pieza de género. No, esperen, es una estupenda pieza de dos géneros: el horror y el romántico.

Por el lado del horror, la película entiende que el horror viene de adentro. Oscar es un simple niño y Eli es (a estas alturas ya lo saben todos, así que no creo arruinarle la película a nadie) un vampiro pero, ¿qué tanta diferencia hay entre ellos realmente? Eli mata, sí, porque necesita de sangre para sobrevivir, por instinto. Oscar ¿mataría? para defenderse y ¿por instinto también? El elenco de Déjame entrar está formado en su mayoría por pubertos que guardan una perversidad palpable. En este sentido (el horror personificado en niños) Déjame entrar va mucho más allá que cualquier película del tan publicitado japan-gore (The ring, Dark Water, etc.).

Del lado romántico, la película tiene otras dos vertientes. Primero, la relación de Eli con Håkan (Per Ragnar) un viejo que está dispuesto a hacer lo que sea por ella. ¿Es Håkan su papá? O más terrible aún, ¿es una versión anterior de Oscar? Él, al parecer, la ama pero también le teme. Hace lo que sea por ella, incluso matar. ¿Qué es entonces más terrible? ¿Matar para sobrevivir o matar por amor? ¿O no es básicamente lo mismo? Es en esta historia donde el lado romántico y el lado de terror de la película se conjugan más armoniosa y sutilmente.

Segundo, la relación de Oscar y Eli, que se desarrolla casi como en cualquier otra película romántica. Vaya, las vampiras son igual de complicadas que las mujeres. Oscar y Eli desarrollan una manera de comunicarse a través de la pared que separa sus cuartos. Son ambos seres solitarios que se necesitan y, vaya, hasta se complementan. Oscar es la esperanza de normalidad para Eli, y Eli es el coraje que Oscar necesita. A pesar de todo, a pesar de que ella no sea en realidad una niña.

SPOILERS

Por último, el lado del horror y el romántico se conjugan perfectamente en un final poderoso que termina definiendo una de las principales interrogantes de la película. ¿Matar por amor o matar para vivir? Además, la secuencia está filmada muy peculiarmente. Lo que pudo haber sido lo más gore de los últimos tiempos queda reducido a un plano sutil, ciertamente sugerente pero nunca demasiado explícito. Y, para los que ya vieron la película, según la IMDb la palabra que al final Eli y Oscar se dicen en clave morse es P U S S, que es 'beso' en sueco. Porque en Déjame entrar también hay espacio, y mucho, para la ternura. Como debe de ser.

FIN DE SPOILERS (Y DE LA RESEÑA, JA)


lunes, 9 de febrero de 2009

Frost/Nixon


Frost/Nixon: La entrevista del escándalo (Frost/Nixon). Dir. Ron Howard, 2008.

El cine político me parece, más que importante, necesario. Cumple con la que es, a mi parecer, una de las funciones primordiales del cine: además de entretener lleva a la polémica, a la discusión, a la reflexión. Y, cuando se hace bien, queda como testimonio de una época, de un ideal. (¿el gran ejemplo? Todos los hombres del presidente (All the president's men. Alan J. Pakula, 1976)).

Esta reflexión introductoria viene al caso porque Frost/Nixon es una película política como ya casi no se hacen (la última que recuerdo es Munich, de Spielberg... después habrá que remontarse hasta Nixon o JFK, ambas de Oliver Stone). En 1977, tres años después de que el 37vo. presidente de los Estados Unidos de América, Richard Milhous Nixon (Frank Langella... grandioso) renunciara a la presidencia, tras los escándalos del llamado Watergate, el conductor de talk shows británico David Frost (Michael Sheen, muy bien) se empeña en lograr una entrevista con el polémico Nixon. Imaginen el rating que esas entrevistas tendrían. Pues bien, Frost logró su objetivo y el resultado fueron cuatro entrevistas, de dos horas cada una, donde Frost buscará a toda costa que Nixon acepte su culpa y su intervención en el Watergate. ¿Lo logrará? (si se ponen a investigar encontrarán la respuesta... yo no la voy a decir aquí).

Frost/Nixon está basada en una obra de teatro de Peter Morgan (Closer) y dirigida por el académico Ron Howard (Una mente brillante, El código DaVinci). Pues bien, Howard ya aprendió a dirigir porque la película no denota en NADA que está basada en una obra de teatro. Hecha en formato de falso documental, el film explota, ante todo, las bondades del close-up (cosa que, por cierto, también se discute en el largometraje). ¡Y qué magnífico es esto cuando los close-ups son a dos grandes actores! O bueno, a dos grandes actuaciones... sobretodo Frank Langella, que logra que, a pesar de todo, simpaticemos un poco con Nixon. Con el monstruo Nixon. Con el traidor Nixon. Con el primer presidente en renunciar.

Porque Nixon habrá sido lo que quieran pero está muy lejos de aquel que acaba de dejar, tras ocho años en el poder, la Casa Blanca. Y ya en terreno mexicano... recuerdo aquella entrevista que Denise Maerker le hizo al expresidente Carlos Salinas de Gortari. Cuando le hacían una pregunta dura, él sólo respondía 'política-ficción'. ¿Habrá visto la entrevista?

sábado, 7 de febrero de 2009

Rapidines

Rudo y Cursi (Carlos Cuarón, 2008). Muchas cosas buenas, y otras tantas malas, en el primer largometraje como director de Carlos Cuarón. Ya hacía falta una película mexicana que hablara del rey de los deportes en México: el futbol. Se crea un retrato más o menos convincente del mundo al que llegan los futbolistas descubiertos en medio de la nada. El final, sobretodo, es un comentario justo y necesario sobre la triste realidad de nuestro país. Pero la película tiene dos grandes defectos: Gael García Bernal y Diego Luna. Sobreactúan demasiado y, para colmo, cometen el peor de los pecados: no apredieron a jugar fútbol como preparación (algo que, por ejemplo, Kuno Becker sí hizo para Gol!) lo que hace que la parte futbolera pierda realismo, convicción y, sobre todo, pasión. Y que conste que no soy fanático del fútbol.
El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button. David Fincher, 2008). Ya todo mundo sabe de qué trata el quinto largometraje de David Fincher: un hombre nace con el estado físico de una persona de ochenta años y, conforme pasan los años, rejuvenece. Deberá lidiar con esto en sus relaciones (sobretodo amorosas) con las personas. Aunque Brad Pitt y sobretodo Cate Blanchett hacen un trabajo notable y a nivel técnico la película es impresionante (el maquillaje, la foto...) debo decir que la película me parece más interesante comentada que vista. Es demasiado larga y derivativa, pero a fin de cuentas no es más que el relato de la vida de un hombre que nació en situaciones excepcionales, pero él no es excepcional per se. Me aburrió moderadamente.
Sólo un sueño (Revolutionary Road. Sam Mendes, 2008). El director de Belleza americana regresa al mismo tema pero situado cincuenta años antes, y con unas ganas de provocar impresionantes. No es casualidad que el elenco principal de la película (Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Kathy Bates) haya actuado en esa película del barcote que se hunde, quizá el mayor fenómeno cinematográfico de nuestra generación. Todos recordamos a Jack y Rose, por eso resuenan aún más los insultos, las miradas de odio, la autodestrucción que rodea al matrimonio Wheeler, aparentemente perfecto. Hay una gran diferencia entre los Wheeler de Revolutionary Road y George y Martha (Richard Burton y Elizabeth Taylor) de Who's afraid of Virginia Woolf? (Mike Nichols, 1966). George y Martha se quieren, por lo mismo son codependientes y no lo quieren aceptar. Los Wheeler saben que no se aman, saben que no se necesitan el uno al otro... y tampoco lo quieren aceptar.