viernes, 5 de diciembre de 2008

Lake Tahoe



Lake Tahoe. Dir. Fernando Eimbcke, 2008.

No se dejen engañar (como un espectador cubano que estaba en la misma sala que yo): nunca vemos al famoso lago en Lake Tahoe, segunda película de Fernando Eimbcke (la primera: la para mí sobrevalorada Temporada de patos). En su lugar, vemos a Juan (Diego Cataño, el Moko de Temporada...) un chaval que acaba de perder a su padre, su mamá vive sumida en una profunda depresión y su hermanito casi vive en una casa de campaña. Pero, por el momento, su problema es arreglar el Tsuru que acaba de chocar.

En Lake Tahoe Eimcke continúa con su exploración del mundo adolescente. Si en Temporada de patos se dedicaba a explorar el inicio de la pubertad, en Lake Tahoe contempla la adolescencia en todo su esplendor. Y cómo sobrevivir en un mundo en donde los adultos no te hacen caso. Juan no puede conseguir ayuda para arreglar su carro con los adultos, ("no trabajamos") quizá el único que se acerca a ayudarle es un viejo que vive eternamente acompañado de su perro ("yo te digo como ponerlo"). Son los chavos como él los que le ayudan, chavos que también necesitan evadirse. Una madre soltera que con lo único que sueña es con ir a tocadas y un anacrónico muchacho fanático de Bruce Lee. En el mundo de Eimbcke los adultos no existen, y la solidaridad entre los jóvenes es lo que los hace salir adelante.

Técnicamente hablando, a Lake Tahoe no le duele nada. Otra vez, mucho Ozu y mucho Jarmusch. Contados movimientos de cámara, largas secuencias en las que la cámara queda inmóvil, muchos fundidos a negro... Lake Tahoe, a pesar de ser a color, es mucho más minimalista que Temporada de patos. No hay música porque no es necesaria, no se pronuncian palabras que están de más.

Y hay un humor muy sutil a lo largo de todo Lake Tahoe. Humor que se encuentra en las situaciones más cotidianas, humor que después se convierte en sentimiento. Al final de Lake Tahoe, uno siente que realmente ha conocido a Juan. Y que, a fin de cuentas, uno tiene que deshacerse, y aceptar, sus dolores para poder vivir. Aunque sea mediante una estampita que "le cagaba".
Ahhh cierto... algo técnico que le duele a Lake Tahoe. ¿Por qué si la película se desarrolla en un lugar de Yucatán, todos hablan como chilangos?

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