jueves, 31 de julio de 2008

Felicidades a mi!!


Sí, mis queridos 5 lectores, hoy es mi cumpleaños... jaja. 20 años ya, caray. Si de cine hablamos, ya me regalé Cría cuervos...(Carlos Saura, 1976) y El ciudadano Kane (Citizen Kane/Orson Welles, 1941). La pregunta ahora es cuándo tendré tiempo de verlas. Ah, y la fiesta obligada, hoy en algun pub de Guanajuato. Espero no acabar muy mal...

domingo, 27 de julio de 2008

Gustos

Siguiendo a Ernesto Diezmartínez, ahí les va una personalísima lista de gustos cinematográficos:

Me gustan y me gusta que me gusten: El Padrino I y II, todo lo de Bergman, Viridiana, El espíritu de la colmena, Dersu Uzala, Los 400 golpes, Ed Wood, Hannah y sus hermanas, Mulholland Dr., París, Texas, Roma (no es película, sino serie pero...), Berlin Alexanderplatz (no es película, sino serie pero...), Twin Peaks primera temporada (no es película, sino serie pero...), 8 1/2, La dolce vita, Expiación, El caballero de la noche, las películas en español de Del Toro, Munich, Goodfellas, La doble vida de Verónica, My blueberry nights, Cabaret, Sin aliento (la de Godard), casi todo Cronenberg, Sólo con tu pareja... la lista es demasiado larga, pero ahí se dan una idea.

Me gustan y no me gusta que me gusten: Legalmente rubia (es un churrazo, pero siempre que la dan por la tele la veo), American Pie, Triunfos robados... muchas, muchísimas gringadas...

No me gustan y me gusta que no me gusten: Casi divas, Batman & Robin, Charlie y la fábrica de chocolate, The green mile, Pasión (la de Godard), ¿Y dónde están las rubias?, Ghost Rider, Por el lado oscuro del camino (la de Lynch), Shrek 2...

No me gustan y no me gusta que no me gusten: Muchas de Kurosawa (sobre todo las de samurais que no son Los 7 samurai), La Strada, El señor de los anillos 1, 2 y 3, Terciopelo azul, Rojo profundo, Across the universe (¿cómo no me va a gustar un musical con canciones de The Beatles?), 8 mujeres, Los libros de Próspero (y, de hecho, casi todo lo de Greenaway)...

martes, 22 de julio de 2008

Batman

Y a todo esto de The Dark Knight... ¿cómo se ubica en el ranking de las películas de Batman? Ahí les va el mío, espero el de ustedes...

1.- The Dark Knight. (Christopher Nolan, 2008)
2.- Batman returns (Tim Burton, 1992(
3.- Batman begins (Christopher Nolan, 2005)
4.- Batman (Tim Burton, 1989)
5.- Batman forever (Joel Schumacher, 1995)
6.- Batman & Robin (Joel Schumacher, 1997)

Con la aclaración de que 3 y 4 es casi un empate... y la sexta es indigna de estar aquí, pero ya qué.

lunes, 21 de julio de 2008

The Dark Knight




Batman: El caballero de la noche (The Dark Knight). Dir. Christopher Nolan, 2008.


Cuando se estrenó Batman Inicia (mejor dicho, cuando salió en video, no tuve oportunidad de verla en cine) a pesar de que me gustó, no me terminó de convencer su excesivo carácter de precuela, como si se quisiera resaltar el Inicia del título. Pero bueno, la película tiene un final más que prometedor: el teniente Gordon (camaleónico Gary Oldman) le comenta a Bruce Wayne (o Bruno Díaz, si se vio en español) (más camaleónico Christian Bale) sobre un nuevo criminal que deja como recuerdo una carta: The Joker.

Ahora en El caballero de la noche, ya nadie tiene que preocuparse por decir quién es Batman ni cómo llegó a ser lo que es. Empezando la película conocemos a The Joker (o El Guasón, si se tuvo la mala fortuna de verla doblada) (estupendo, desatado Heath Ledger) un criminal cuyos propósitos son quizá indescifrables, y que, al parecer, su única meta es hacer de Ciudad Gótica un desmadre. Del otro lado de la justicia está Harvey Dent (cumplidor Aaron Eckhart), fiscal del ayuntamiento que busca encarcelar a los mafiosos que antes de la llegada de Batman dominaban Ciudad Gótica y que ahora hacen todo lo posible por evadir la justicia. Y, en medio de ellos dos, nada más y nada menos que Batman, quien se debate entre hacer el bien, si es que se le puede llamar “el bien” a la justicia por mano propia, y ayudar a una ciudad que no lo merece, siempre ayudado por sus aliados: el mayordomo Alfred (Michael Caine); el teniente Gordon; y Lucius Fox (Morgan Freeman). Los mafiosos contratan a The Joker con un objetivo: matar a Batman. ¡Ah! Y entre Harvey Dent y Bruce Wayne/Batman: Rachel Dawes (Maggie Gyllenhaal, sustituyendo a Katie Holmes).

Hasta aquí, y en términos muy generales, la trama de El caballero de la noche. Que es más complicada de lo que parece y que tiene un sinfín de vueltas de tuerca, engaños y, por supuesto, secuencias de acción. Es admirable la seguridad del director Christopher Nolan al llevar una película sobre un superhéroe como un absorbente thriller policial. Y es que El caballero de la noche está más cerca de la complejidad psicológica de Fuego contra fuego (Heat/Michael Mann, 199 ) que de la estética kitsch de Batman (Tim Burton, 1989). The Joker está más cerca del Alexander DeLarge (Malcolm McDowell) de Naranja Mecánica (A clockwork orange/Stanley Kubrick, 1971) que del Guasón que Jack Nicholson compusiera para Burton. Y el propio Batman: está más cerca del desequilibrio mental de papeles anteriores de Bale (American Psycho, The Machinist) o de la obsesión de protagonistas anteriores de Nolan (Guy Pearce en Memento, Al Pacino en Insomnia, Hugh Jackman y el mismo Bale en The prestige) que de cualquiera de las encarnaciones anteriores del hombre murciélago.

Estamos ante una película larga (dos horas y media) y cansada. Lo que ayuda al aire de desesperación y caos que está impregnado a lo largo del film. El montaje griffithniano (básicamente, muchas acciones sucediendo a la vez con paralelismos que sirven a los cortes) es usado en más de una ocasión, pero nunca se siente que se abusa de él. Lo mismo pasa con las secuencias de acción: la dosis es precisa, emocionan sin dejar de dar lugar al suspenso, se extienden sin cansar (¡esa persecución en carro/camión/moto!).

Pero bueno… estamos en Hollywood. ¿Y saben qué? Nolan lo utiliza para bien. Sí, El caballero de la noche es, como toda secuela, mucho más grande y espectacular que su antecesora. Pero la película rompe una regla no escrita: las películas de superhéroes tienden a ir así: una primera parte hecha para enganchar al público; una segunda parte mucho más lograda; y una tercera parte demasiado ambiciosa que termina por desbordarse en secuencias de acción (ahí tienen Spiderman y X-Men). Nolan se saltó una película y a la vez no. El caballero de la noche es, sí, demasiado ambiciosa, pero sus ambiciones terminan convirtiéndose en logros. Lo lamento, Tim y Jack… han sido superados por un director que se tomó las cosas en serio, y un reparto que dio lo mejor de sí por ayudarlo.

¡Ah! Y si de romper reglas hablamos (¡qué apropiado para esta película!) tenemos una más: estamos ante la primer película de superhéroes que será recordada como uno de los mejores thrillers de la década. Ya dije.

Hellboy II: The Golden Army




Hellboy II: El ejército dorado (Hellboy II: The golden army). Dir. Guillermo del Toro, 2008


¿Escuchan los audiocomentarios que vienen en los DVD’s? Yo sí (bueno, de vez en cuando… y rara vez los termino, je) y el que Guillermo del Toro hiciera para Hellboy (Guillermo del Toro/2004) llama la atención porque el director jalisciense se la pasa diciendo “aquí quería hacer esto, pero…”.

Ahora llega Hellboy II: El ejército dorado ya con del Toro hecho famoso alrededor del mundo gracias a la gran El laberinto del fauno. ¡Y qué bueno que del Toro entendió que Hellboy no iguala al Fauno! A lo que me refiero es a que, lejos de tratar de refritearse el éxito del Fauno, el tapatío se dedica a hacer una película de acción hollywoodense: la más imaginativa, inventiva y graciosa que el director haya hecho.

La película empieza en 1950ycacho, con Hellboy siendo un niño. Ahí, su “padre”, el profesor Broom (cameo de John Hurt), le cuenta la historia del ejército dorado. Resulta ser que hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy… ah no. Bueno, que hace mucho tiempo en este mismo planeta convivíamos todos: humanos, enanos, elfos, trolls… hasta que los humanos quisimos adueñarnos de todo. Es entonces cuando el rey Elfo ordena la construcción del ejército dorado: 70x70 máquinas indestructibles que obedecen sólo al que posea una cierta corona. Al final se llegó a una tregua: los humanos seríamos dueños de la superficie, y todas las demás criaturas de las profundidades. La corona fue dividida en tres partes: dos para los humanos, una para los elfos. El ejército dorado duerme desde entonces…

Después, en el tiempo presente, el príncipe Nuada, harto de ver lo que los humanos hemos hecho con nuestra parte, busca revivir al ejército dorado y acabar con nuestra especie, a pesar del desapruebo de su padre y de su hermana, la princesa Nuala, con quien tiene una extraña conexión. Ya podrán ustedes adivinar lo que sigue…

Sí, El ejército dorado no vale por su historia, que es solamente un pretexto para que del Toro potencie su imaginación con un sinfín de criaturas de las más diversas formas y colores. Que el hecho de que en la película se mencionen enanos, elfos, trolls, etc. no los engañe: las criaturas no son una especie de preparación para El Hobbit, los monstruos de del Toros son distintos (yo diría más orgánicos) a los de El señor de los anillos (Lord of the Rings/Peter Jackson, 2001, 2002, 2003). Y se suceden uno tras otro tras otro tras… si un pero tiene El ejército dorado es que a veces se siente que, justamente, es demasiado.

Y las marcas de del Toro ahí están: los mecanismos complicados, los niños, su amor por los monstruos… en el momento en que vemos a Hellboy (Ron Perlman, nacido para hacer este papel) y a Abe Sapien (Doug Jones, el hombre detrás del Fauno) emborrachándose con Tecate por problemas amorosos sabemos que para del Toro los monstruos son algo más que criaturas espeluznantes.

Sí, Hellboy II es una película de acción con todas las de la ley. Y sí, también es demasiado. Pero también es demasiado Indiana Jones y el templo de la perdición (Indiana Jones and the Temple of Doom/Steven Spielberg, 1984) y aún así es la película más divertida de Indy. Y hablando del arqueólogo: El ejército dorado es todo lo que El reino de la calavera de cristal quiso ser… y no fue.

WALL·E




WALL·E. Dir. Andrew Stanton, 2008


Si de películas de Pixar hablamos, para mí la estupenda Ratatouille (Brad Bird, 2007) es la vara con la que se deben de medir. Cualquiera que fuera su sucesora, tenía, al menos a mi parecer, un reto muy grande. ¿Qué tal sorteó la prueba WALL·E? Vayamos por partes.

Los primeros, ¿cuarenta minutos? de WALL·E no solamente son lo mejor que ha hecho Pixar, sino que son minutos de gran cine. Se nos presenta a… bueno, a WALL·E (acrónimo de Waste Allocation Load Lifter · Earth class) el único de su especie que sobrevivió después de que fueran fabricados para limpiar el desastre que dejamos los humanos, 700 años atrás (la película se desarrolla en 2700). WALL·E ha desarrollado una especie de personalidad. Es muy curioso y, junto con su amiga, una cucaracha, se dedica a juntar objetos valiosos de la basura (que van desde un cubo Rubik hasta la caja de un anillo de diamantes, pero tira el anillo) y a ver una y otra vez un viejo VHS de Hello Dolly!. Un día suceden dos cosas que cambian su rutina, que se viene desarrollando desde quién-sabe-cuándo. La primera, una cosa verde… una planta. Después, un pequeño punto rojo… que culmina en el aterrizaje de una nave espacial, que deja a la sonda EVA, un robot (¿una robot?) que tiene como misión encontrar vida vegetal y que vendrá a cautivar a WALL·E. WALL·E hace lo que sea por cautivar a EVA, quien al principio se muestra distante pero después irá cediendo (cual dos adolescentes, pues). Llegará, por supuesto, el momento en que WALL·E le enseñe su planta a EVA, que “hibernará” hasta que regrese la nave que la dejó. WALL·E perdería la compañía que tanto había deseado.

¿Por qué estos minutos son gran cine? Primero, porque lo que a mi me tomó un parrafote escribir, en WALL·E sucede sin necesidad de diálogo (bueno, se pronuncian dos palabras… WALL·E y EVA). Se retoma la esencia puramente visual del cine. Hay más de un homenaje a Chaplin (WALL·E en sí mismo es como la versión robótica de The Little Tramp, personaje que inmortalizara Charles Chaplin). Y la película está tan bien hecha (y WALL·E es tan adorable) que uno tarda en darse cuenta del paisaje totalmente desolador que se nos muestra, con grandes rascacielos hechos solamente de basura y cientos de robots descompuestos. Además, la relación de WALL·E con EVA es más natural (¡!) y con más química que la gran mayoría de las relaciones presentadas en las comedias románticas modernas.

Luego llega la aventura en el espacio. Resulta que los humanos estamos viviendo en una gran nave espacial, el Axioma, que es como un supermercado enorme donde nos hemos acostumbrado a que las máquinas hagan todo por nosotros, lo que nos ha ocasionado una obesidad permanente. La nave es piloteada por HAL, digo, por Auto (voz de Sigourney Weaver) que hace todo lo que el capitán debería hacer. Hasta acá llegará WALL·E en su intento por conquistar a EVA. ¿Regresará a la Tierra?

Aquí la película sufre un bajón, pero eso era de esperarse dados los estupendos cuarenta minutos iniciales. La película se convierte en una persecución enorme, y en realidad no mucho más. Claro que el cúmulo de robots deschavetados que se presentan son tan graciosos, y tienen tanta personalidad como se puede (lo que, quizá, nos quiera decir que para ser normal hay que estar loco), pero en general la película se vuelve un tanto rutinaria. Nunca aburre, y eso se agradece. ¿Y otros cinco minutos de gran cine durante esta irregular segunda parte de WALL·E? WALL·E y EVA danzando, mientras la computadora define la palabra ‘danza’. Esto y los primeros cuarenta minutos de WALL·E son gran cine. Lo demás no tanto, pero qué se le va a hacer.
Ah, ¿y cómo se compara WALL·E con Ratatouille? No sé, pero uno tiene que encontrar la manera de empezar una crítica, caray

sábado, 5 de julio de 2008

Verano

El lunes empiezo mi estancia en Guanajuato, en el Primer Verano de Probabilidad y Estadística del CIMAT. Por este motivo, durante las siguientes cinco semanas estaré muy ausente. No se si vaya a tener conexión y, en caso de tenerla, no se si vaya a tener tiempo, ja. No me extrañen, mis queridos cuatro lectores (con perdón de Catón)...

miércoles, 2 de julio de 2008

Columnista Invitado/ Ana María Mejía

Tu, yo y todos los demás (Me and you and everyone we know). Dir. Miranda July, 2005.

Me and You and Everyone We Know es una es una gran película escrita, diriga y protagonizada por Miranda July, una asombrosa y talentosa artista de la que no se escucha mucho pero en realidad vale la pena checar su trabajo.

En esta película, nos topamos con personajes que varían en edad, personalidad, color, aspiraciones... tenemos de todo. Entre los principales están Christine (Miranda July) y Richard. Ella, una chava que solo quiere dos cosas: espacio para su arte yla atención de Richard (John Hawkes); él, un tipo que tiene que lidiar con su reciente divorcio y vivir con sus dos hijos en un pequeño departamento.

La neta, un filme que debe verse. El guión, la forma en que están desarollados los personajes, las actuaciones, todo es muy bueno. Y lo chingón es que es una película bien indie, pero indie de verdad, no solo wanna-be como muchas otras películasque se aprovechan de que este movimiento está de moda.En serio, véanla


"Fuck! Fuck you! Fuck me! Fuck old people! Fuck children! Fuck peace!... fuck peace."


Ana María Mejía Rodríguez nació en Monterrey, Nuevo León, hace 16 primaveras. Por azares del destino ha vivido en Escuinapa, Sinaloa; Toluca, Estado de México y La Paz, Baja California Sur, donde reside actualmente. Eso explica la pluralidad de sus ideas y opiniones. Célebre es cuando mandó al conejito a la chingada. Matemática retirada, estudia la preparatoria en la escuela Juan Pablo II, y es la principal causante del cese de su página de internet. Esperamos que esta página no tenga el mismo destino.

martes, 1 de julio de 2008

Iron Mzzzz....

Pues con todo y que a mí Iron Man me pareció muy entretenida, hubo gente a la que de plano no. Y si a ustedes también les pareció muy divertida y no me creen, chéquense esta nota de El Universal. Y para la otra se llevan un cafecito, por favor.

Funny Games

Investigando por ahí, me encontré con que la mayor diferencia entre las dos versiones de Funny Games es que, durante un largo plano-secuencia que sucede en la segunda mitad del film, mientras en la versión de 1997 la no muy guapa actriz Susanne Lothar aparece con un vestido, en la versión de 2008 Naomi Watts hace lo propio en ropa interior. Esas sí son mejorías.


Qué, ¿pensaron que iba a poner la foto de Naomi Watts en la secuencia que mencioné? No encontré, ha.