lunes, 25 de febrero de 2008

There Will Be Blood



Petróleo sangriento (There will be blood). Dir. Paul Thomas Anderson, 2007.


EU, 1890's.- Daniel Plainview (Oscareado, y con justa razón, Daniel Day-Lewis) lucha excavando por obtener petróleo en tierras áridas y desiertas.


EU, 1900's.- Plainview ya es dueño de un pequeño pozo, y con la ayuda de unos pocos hombres saca una producción decente de petróleo.


EU, 1911.- Paul Sunday (Paul Dano, injustamente ni nominado a nada) llega con el rico magnate petrolero, Daniel Plainview, a decirle que en el rancho de su familia, al parecer, hay petróleo. Plainview va, y conoce a Eli Sunday (Paul Dano) un predicador que lo único que busca es poder tener su 'Iglesia de la Tercera Revelación'. Como el título de la película indica, there will be blood...


Una obra sumamente ambiciosa, filmada en espacios abiertos, con claras referencias a los grandes maestros del cine norteamericano (John Huston, Stanley Kubrick, Orson Welles...) y con claras pretenciones de grandeza (desde su título y la tipografía con la que aparece escrito) de un director que muestra una evidente confianza en sí mismo y en su público.


Confianza en sí mismo porque toma una historia larga y complicada y se va a locaciones reales a filmarla. Confianza en sí mismo porque se atreve a insertar momentos de comedia en una historia bastante densa sin perder, valga la redundancia, la densidad. Confianza en sí mismo porque sabe que puede ir a mil kilómetros por hora sin descarrilarse. Confianza en sí mismo porque inicia intensamente y sabe que puede mantener el ritmo. Confianza en sí mismo porque sabe que tiene una gran historia y sabe que la única manera de contarla es apelando a la grandilocuencia.


Confianza en su público porque estamos en una película en la que el primer diálogo no se pronuncia sino hasta quince minutos de empezada la película. Confianza en su público porque apuesta por una narrativa atípica para contar una historia más bien tradicional. Confianza en su público por el final (que desgraciadamente no puedo decir más). Confianza en su público al poner el título hasta el final de la película (tiene un por qué).


Y claro... confianza en sus actores. Daniel Day-Lewis vuelve a demostrar que es el mejor actor de su generación, y quizá el mejor actor trabajando. Después de una gran actuación (Bill The Butcher Cutting en Gangs of New York/Scorsese) es capaz de superarse. Y Paul Dano puede ponérsele al tú por tú y no perder en el intento. Las dos secuencias climáticas en el enfrentamiento entre Plainview y Sunday son verdaderamente antológicas.


Porque, claro, al final la película es acerca de estos dos hombres. Que al fin y al cabo no son tan diferentes, y a la vez sí. There will be blood puede ser comparada con las grandes obras del cine norteamericano sin salir perdiendo. Una obra que, yo creo, perdurará.

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