
La otra reina (The other Boleyn girl). Dir. Justin Chadwick, 2008
Da coraje, da mucho coraje cuando una película desaprovecha su potencial. No es que La otra reina, ópera prima del realizador televisivo Justin Chadwick sea una película mala, sino que simple y sencillamente se siente que pudo haber sido mucho mejor.
¿Qué fue lo que salió mal? Definitivamente no fueron las actuaciones: Natalie Portman está estupenda, Scarlett Johansson y Jim Sturgess cumplen, y podemos atestiguar la belleza madura y la intensidad que aún tiene Ana Torrent. El único que falla es Eric Bana: actúa con tanta flojera que te la transmite.
Definitivamente no fue el diseño de producción: todo en la película es exquisito. El vestuario, las locaciones, la fotografía... sin lugar a dudas, la película se ve muy bien.
¿Entonces? El guión, firmado por Peter Morgan (La Reina, El último rey de Escocia), cuando no peca de flojo peca de telenovelesco. Y no es que me molesten los detalles históricos, cuando uno va a ver una ficción histórica debe de comprender que por algo está primero la palabra 'ficción' y luego la palabra 'histórica'. Básicamente se nos cuenta la historia de las hermanas Ana y María Bolena, quienes pelean por el amor de Enrique VIII. Todo el que haya estudiado la secundaria sabe cómo va a acabar la cosa. El problema es que para llegar hasta el final hay que pasar por escenas ingenuas, ya sea por la timidez con la que están filmadas o por el excesivo dramatismo de los diálogos y situaciones. Cierto, la película alcanza sus momentos de intensidad (sobretodo gracias a Natalie Portman) pero todos ellos están rodeados de secuencias que no terminan de convencer. Lástima de reparto, lástima de locaciones... pero al menos podemos atestiguar la grandeza de Natalie Portman.