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lunes, 21 de julio de 2008

The Dark Knight




Batman: El caballero de la noche (The Dark Knight). Dir. Christopher Nolan, 2008.


Cuando se estrenó Batman Inicia (mejor dicho, cuando salió en video, no tuve oportunidad de verla en cine) a pesar de que me gustó, no me terminó de convencer su excesivo carácter de precuela, como si se quisiera resaltar el Inicia del título. Pero bueno, la película tiene un final más que prometedor: el teniente Gordon (camaleónico Gary Oldman) le comenta a Bruce Wayne (o Bruno Díaz, si se vio en español) (más camaleónico Christian Bale) sobre un nuevo criminal que deja como recuerdo una carta: The Joker.

Ahora en El caballero de la noche, ya nadie tiene que preocuparse por decir quién es Batman ni cómo llegó a ser lo que es. Empezando la película conocemos a The Joker (o El Guasón, si se tuvo la mala fortuna de verla doblada) (estupendo, desatado Heath Ledger) un criminal cuyos propósitos son quizá indescifrables, y que, al parecer, su única meta es hacer de Ciudad Gótica un desmadre. Del otro lado de la justicia está Harvey Dent (cumplidor Aaron Eckhart), fiscal del ayuntamiento que busca encarcelar a los mafiosos que antes de la llegada de Batman dominaban Ciudad Gótica y que ahora hacen todo lo posible por evadir la justicia. Y, en medio de ellos dos, nada más y nada menos que Batman, quien se debate entre hacer el bien, si es que se le puede llamar “el bien” a la justicia por mano propia, y ayudar a una ciudad que no lo merece, siempre ayudado por sus aliados: el mayordomo Alfred (Michael Caine); el teniente Gordon; y Lucius Fox (Morgan Freeman). Los mafiosos contratan a The Joker con un objetivo: matar a Batman. ¡Ah! Y entre Harvey Dent y Bruce Wayne/Batman: Rachel Dawes (Maggie Gyllenhaal, sustituyendo a Katie Holmes).

Hasta aquí, y en términos muy generales, la trama de El caballero de la noche. Que es más complicada de lo que parece y que tiene un sinfín de vueltas de tuerca, engaños y, por supuesto, secuencias de acción. Es admirable la seguridad del director Christopher Nolan al llevar una película sobre un superhéroe como un absorbente thriller policial. Y es que El caballero de la noche está más cerca de la complejidad psicológica de Fuego contra fuego (Heat/Michael Mann, 199 ) que de la estética kitsch de Batman (Tim Burton, 1989). The Joker está más cerca del Alexander DeLarge (Malcolm McDowell) de Naranja Mecánica (A clockwork orange/Stanley Kubrick, 1971) que del Guasón que Jack Nicholson compusiera para Burton. Y el propio Batman: está más cerca del desequilibrio mental de papeles anteriores de Bale (American Psycho, The Machinist) o de la obsesión de protagonistas anteriores de Nolan (Guy Pearce en Memento, Al Pacino en Insomnia, Hugh Jackman y el mismo Bale en The prestige) que de cualquiera de las encarnaciones anteriores del hombre murciélago.

Estamos ante una película larga (dos horas y media) y cansada. Lo que ayuda al aire de desesperación y caos que está impregnado a lo largo del film. El montaje griffithniano (básicamente, muchas acciones sucediendo a la vez con paralelismos que sirven a los cortes) es usado en más de una ocasión, pero nunca se siente que se abusa de él. Lo mismo pasa con las secuencias de acción: la dosis es precisa, emocionan sin dejar de dar lugar al suspenso, se extienden sin cansar (¡esa persecución en carro/camión/moto!).

Pero bueno… estamos en Hollywood. ¿Y saben qué? Nolan lo utiliza para bien. Sí, El caballero de la noche es, como toda secuela, mucho más grande y espectacular que su antecesora. Pero la película rompe una regla no escrita: las películas de superhéroes tienden a ir así: una primera parte hecha para enganchar al público; una segunda parte mucho más lograda; y una tercera parte demasiado ambiciosa que termina por desbordarse en secuencias de acción (ahí tienen Spiderman y X-Men). Nolan se saltó una película y a la vez no. El caballero de la noche es, sí, demasiado ambiciosa, pero sus ambiciones terminan convirtiéndose en logros. Lo lamento, Tim y Jack… han sido superados por un director que se tomó las cosas en serio, y un reparto que dio lo mejor de sí por ayudarlo.

¡Ah! Y si de romper reglas hablamos (¡qué apropiado para esta película!) tenemos una más: estamos ante la primer película de superhéroes que será recordada como uno de los mejores thrillers de la década. Ya dije.