sábado, 29 de noviembre de 2008

Eyes Wide Shut



La mejor película "de David Lynch" no la hizo David Lynch. Para mí es lo mejor que hizo Kubrick, y una de las mejores de todos los tiempos. La reseña, muy ad hoc con la película, en algún día de diciembre...

domingo, 23 de noviembre de 2008

Rolas/V

Radiohead - Creep


Twilight



Crepúsculo (Twilight). Dir. Catherine Hardwicke, 2008.
1.- Una aclaración no pedida: para mí la mejor película de vampiros de la historia se llama Vampyr y la dirigió Carl Theodor Dreyer en 1932. Así que soy bastante tradicionalista con esto de los vampiros. Esa puede ser la razón por la que no me atrajeron en lo más mínimo los vampiros modernos de Catherine Hardwicke a partir de la novela de Stephanie Meyer en Crepúsculo.
2.- Otra aclaración no pedida. No he leído el libro, al parecer fenómeno cultural, en el que está basada esta película, así que todo lo que diga es exclusivamente acerca del film. Que si el libro es más interesante, que si el libro aquí, que si el libro allá... son cosas que obviamente no puedo tomar en cuenta.

3.- A decir verdad, iba con muy bajas expectativas. Quizá esta es la razón por la que los primeros ¿10? ¿20? minutos de la película me parecieron bastante amenos y bien realizados. Una especie de chick-flick melancólica (¿emo?) sin nada particularmente sobresaliente pero bien hechecita. Honestamente, yo hubiera preferido que se mantuviera así sin todo el rollo vampírico, porque cuando éste entra la película se va en picada.

4.- Sí, comprendo que de alguna u otra manera hay que actualizar los mitos pero... ¿hacer de Drácula un tipo como salido de boy-band? A esto hay que agregarle que, y con el perdón del sector fémino de mis lectores de 15 años de edad (si es que existe) el actor Robert Pattinson sólo a alcanza a hacer ojos de maloso. Mucho más satisfactorio resulta el trabajo de Kristen Stewart... aunque puede ser que me esté dejando llevar porque ella es guapísima.

5.- Una duda, a los vampiros les brilla la piel al exponerse al Sol... ok, me queda claro. ¿Dice algo en el libro acerca del sonido? Porque el efectito no sólo es malo, sino que es irritante. Hasta eso que Catherine Hardwicke no resulta mal en las secuencias preparatorianas, pero en las de acción... los efectos, además de malos, no aportan gran dinamismo. El villano es risible. A Hardwicke aquí la traicionan sus raíces indie... en todo caso se requería más espectacularidad. O si de menos hubiera logrado crear un conflicto entre las escenas de acción... nada de eso. En este aspecto, Crepúsculo me terminó dando hueva.

6.- Pero bueno, definitivamente no estoy en el target de la película. Supongo que el film va a funcionar bien con los fans (la mayoría mujeres de 13-17 años, tengo entendido) del libro, y en una de esas hasta con el público emo. A todos los demás, sinceramente creo que Crepúsculo no les hará falta.

martes, 18 de noviembre de 2008

Halloween



Halloween: El inicio. (Halloween). Dir. Rob Zombie, 2007.


¿Por qué? ¿Por qué rehacer uno de los mayores íconos que el cine de terror nos haya dado? Más aún, ¿por qué un intento, y además uno tan burdo, por psicoanalizarlo?

La historia ya la conoce todo aquel que se precie de saber de cine de terror. Haddonfield, Illinois, Octubre 31. El niño de diez años, Michael Myers (Daeg Faerch, que se pasa la película con cara de Dakota Fannig enojada) asesina con crueldad a buena parte de su familia. Lo recluyen, por supuesto, en un sanatorio mental, a cargo del doctor Samuel Loomis (Malcolm McDowell, muy atrás quedaron sus años de gloria). Quince años después, Myers escapa. ¿Qué es lo que quiere con la estudiante preparatoriana Laurie Strode (Scout Taylor-Compton)?

Halloween, la original, es una obra de terror seminal. Inauguró el ya muy explotado género de las slasher-movies. Inauguró la moda de hacer como chorrocientas mil secuelas (ésta es la novena). Primera en utilizar la ya consabida regla de "sexo = muerte". Y lo mejor de todo es que John Carpenter hizo su película con muy pocos recursos, y con casi nada de hemoglobina artificial mostrada en la pantalla. Si la original Halloween fue tan efectiva es por dos cosas: el suspenso inherente al no mostrar casi-nada, y Michael Myers como la encarnación del mal, así, sin mayores explicaciones.

Ahora Rob Zombie, con el remake, se empeña en hacer la película lo más asquerosa posible (aunque, bueno, hay que agradecer que el gore no es nada comparado a las anteriores películas de Zombie). No tengo nada en contra de ello, pero está realizado tan pobremente que termina dando flojera. El gore por el gore no es interesante. Los primeros asesinatos, realizados más-o-menos creativamente, interesan. Ya después se empieza a sentir todo igual. El gore no crea el suspenso. Por el contrario, el suspenso potencia al gore. Y cuando no hay suspenso, la cosa pasa a la flojera.

¿Y lo peor? Michael Myers queda reducido a un niño al que su familia lo trata mal. La película intenta, muy burdamente, explicar las razones por las que Michael Myers es lo que es. ¿Para qué? El hecho del mal innato es mucho más espeluznante. Cuando nos dicen que Myers sólo reacciona a las burlas de sus compañeritos de escuela... pues qué hueva. Al menos la película tiene dos mejoras sobre la original: la mamá de Michael Myers, (Sheri-Moon Zombie) que nunca vemos en la original, aquí está bien buena. Y el cuadro final... ese sí, muy interesante. ¿Habrá creado Zombie toda la película para llegar ahí? Parecer ser que sí, porque todo lo demás lo hizo con mucha hueva.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Quantum of Solace



007: Quantum (Quantum of Solace). Dir. Marc Forster, 2008.


¡Bond's back! Después del éxito de Casino Royale, una de las mejores películas de la serie, Daniel Craig regresa como James Bond en Quantum of Solace, que es, además, una continuación directa del film anterior (para la trivia: la primera película jamesbondesca en ser una secuela directa). De hecho, Quantum of Solace inicia algo así como dos horas después de que Casino Royale termina, con James Bond trasladando a Mr. White (Jesper Christensen) a bordo de la cajuela de su Aston Martin, mientras alguien lo persigue. Después nos enteraremos que Mr. White no es nada más que un miembro de una organización mundial que, al parecer, es muy poderosa: S.P.E.C.T.R.E., digo, QUANTUM.

Quantum of Solace está aún más alejada de la tradición Bond que Casino Royale. Aquí si ya no hay, de plano, gadgets. El humor, salvo por momentos muy puntuales, brilla por su ausencia. La chica Bond de rigor se llama Camille (Olga Kurylenko, qué ojos), nomás (¿quiéren que les diga algunos nombres de Chicas Bond? Pussy Galore, Christmas Jones, Vesper Lynd...) y Bond y ella no tienen sexo. Aquí lo que mueve a Bond no es cumplir alguna misión que M (Judi Dench, aquí mejor y con más peso que en cualquier otra de sus participaciones como M) le ha asignado, si no la venganza por la muerte de Vesper. Nunca se pronuncia 'Bond, James Bond' ni nadie pide un vodka martini agitado, no revuelto.

Menos mal que no soy purista porque, a decir verdad, Quantum of Solace es todo lo adrenalínica que uno puede pedir. Quizá demasiado, y he ahí su peor defecto. Sobretodo en los primeros minutos de la película se siente que todo van a ser balazos y persecuciones, Bond corriendo por aquí, los demás disparándole por allá... luego la película se calma un poco y empieza lo bueno. Conocemos a no una sino dos chicas Bond (la otra, la agente Fields (guapa Gemma Anderton)) y encontramos a una M con más carácter que nunca. El villano, Dominic Greene (Mathieu Almaric, de El llanto de la mariposa) no tiene una característica singular, ni llora por el ojo, ni tiene una dentadura de metal... pero, a Dios gracias, la cara de Almaric es extraña y estamos ante un actor que logra dotar de interés al personaje.

¿Y lo realmente bueno? Los motivos, las razones por las que James Bond es lo que es. Cierto, Daniel Craig no tiene el charm de Sean Connery, y no podría esbozar la sonrisita sarcástica de Pierce Brosnan aunque su vida dependiera de ello. Su Bond es más crudo, más directo... es la otra cara de la moneda: la de la eterna soledad del espía al Servicio Secreto de su Majestad. Y a mí me resulta mucho más interesante esta cara, sin duda alguna.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Chacun son cinéma



Cada quien su cine. (Chacun son cinéma). 2007.


Una veintena (más o menos) de cortometrajes, cada uno con una duración como de 5 o 6 minutos, sobre el cine. Una manera de festejar al cine. Por supuesto, es casi imposible que recuerde perfectamente bien a todos... así que, como cada quien su cine, aquí les va una lista de lo más memorable... por bueno o por malo.


At the suicide of the last jew in the world in the last cinema in the world. Dir. David Cronenberg. Cronenberg demuestra que puede hacer lo que quiere. Con muy pocos recursos de producción (el corto está hecho en una sola toma, con cámara fija) nos presenta la que es, quizá, la historia más intrigante de todas. ¿De qué trata? El título lo dice todo. En 5 minutos se presenta una feroz crítica a los medios de comunicación, al cine (o más bien, a la manera de ver el cine) y a todos aquellos que piensan que para crear ciencia ficción se necesitan efectos especiales. Una obra maestra.


I travelled 9'000 km to give it to you. Dir. Wong Kar-Wai. El cine de Wong Kar-Wai es así, siempre... sentimientos que se expresan a través de las imágenes, historias de amores fugaces y encuentros inesperados. El título (tomado de una línea de Alphaville (Jean-Luc Godard, 1965)) es bellísimo, y la película más... insisto: Wong Kar-Wai hace siempre la misma película, y mientras la siga haciendo yo la seguiré viendo.


Anna. Dir. Alejandro González Iñárritu. Cierto es que la idea es robada (directamente de Bailando en la oscuridad (Lars von Trier, 2000)) pero Iñárritu lo compensa con una puesta de imágenes preciosa, en donde la música de Le mépris (Jean-Luc Godard, 1963) toma otro significado... así como también toma otro significado el cine visto como imagen. La idea es robada, pero qué buena idea, y qué bien desarrollada.


47 ans aprés. Dir. Youssef Chahine. ¿Alguien dijo egocentrismo? Por si no le bastó con su participación en 11'09'01 (donde él era el protagonista de su cortometraje), Chahine monta un corto donde la persona importante es él. Su idea del cine es un montón de gente aplaudiéndole. Un desperdicio de tiempo.


Dans l'obscurité. Dirs. Jean-Pierre y Luc Dardenne. Los hermanos Dardenne continúan en su obsesión por retratar personas que son más de lo que la vista alcanza a ver, y en este corto logran conjuntar esa obsesión con su amor por el cine de manera formidable. Esa mujer llorando es una imagen memorable.


ABSURDA. Dir. David Lynch. Pues, básicamente, tomen cualesquiera cinco minutos de INLAND EMPIRE y ya tienen a ABSURDA. Honestamente (al contrario de Wong Kar-Wai) ya me está empezando a cansar la idea que Lynch tiene del cine. Aunque, debo confesarlo... hace mucho tiempo tuve un sueño parecidísimo a este cortometraje. Quizá por eso, en mí, fue muy efectivo.


The electric Princess House. Dir. Hou Hsiao-Hsien. ¿Alguien vio Mouchette (Robert Bresson, 1967)?. Si sí, este corto va a ser conmovedor... si no, lo dudo mucho. No es nada malo, pero sí muy dependiente del conocimiento cinematográfico del espectador. Si lo ven y no les causa mucha emoción, vean Mouchette, vuelvan a ver este corto, y luego hablamos...


The lady bug. Dir. Jane Campion. Me dejó con cara de ¿what?. Cursi, cursi, cursi... y malogrado. La historia de una insecto que vive en un cine pudo haber sido muy efectiva, pero Campion se empeña en darle un aire caricaturesco que no beneficia nada, y que termina siendo demasiado irritante.


Occupations. Dir. Lars von Trier. La idea es muy sencilla: en la premiere de Manderlay, a Lars von Trier lo empieza a molestar un crítico de cine. Es el sueño de todos los que hemos tenido que soportar a gente hablando por celular, haciendo payasadas... o chingando gente, nomás. No es lo mejor que ha hecho Lars von Trier, pero sí lo más relajado y disfrutable.


A 8'944 kms. de Cannes. Dir. Walter Salles. Un cortito bien hecho y simpaticón. No muy elaborado (mejor dicho: nada elaborado) pero se ve con gusto. Ni un dejo de pretenciosidad se encuentra en este cortometraje, que se dedica a hacer lo que todos los cinéfilos hacen: amar al cine.