domingo, 26 de octubre de 2008

Burn after reading


Quémese después de leerse (Burn after reading). Dirs. Joel e Ethan Coen, 2008.
A la May, con mucha risa... ella sabe por qué jajaja (perdón Mayra, es inevitable...)

Qué difícil debe ser para los hermanos Coen haber ganado el Oscar por su película anterior, la sobrevalorada Sin lugar para los débiles. Y es que, de repente, todo el mundo espera lo máximo de ellos. Lo mismo les pasó cuando, en 1996, ganaron el Oscar a mejor guión original con la estupenda Fargo y todo mundo ninguneó su siguiente película: The big Lebowski. Burn after reading ganó pedigrí la noche del Oscar, cuando los Coen ganaron mejor guión, directores y película; y Tilda Swinton ganó la estatuilla a mejor actriz secundaria por su desempeño en Michael Clayton. Quizá esta es la razón por la que la mayoría de los críticos la han recibido sólo con un 'no está mal'.

La historia de Burn after reading es algo complicada, así que me evitaré la reseña, sólo diré que tiene que ver con un disco que un ex-empleado de la CIA (John Malkovich) perdió y que por alguna razón llegó a manos de dos ineptos empleados de un gimnasio (Brad Pitt, divirtiéndose como nunca, y Frances McDormand) quienes lo utilizarán para chantajear a quien se deje (a los rusos y a Malkovich, pues).

Una comedia nihilista, que no respeta a nada ni a nadie. Un discreto homenaje a Hitchcock en donde el disco sirve como un estupendo McGuffin. Todos los personajes son unos idiotas (aunque, a decir verdad, algunos caen muy bien). El secreto de la película está en que argumentalmente nunca se toma en serio, pero en lo técnico sí. La música es de una película de espionaje. Los actores, todos (excepto Brad Pitt) recitan sus diálogos como si estuvieran en el drama más serio. Como en una película de los Coen.

Ah, sí, y me dirán pecador y todo lo que ustedes quieran pero... a mí me gustó mucho más Burn after reading que No country for old men. Al menos no es la mitad de pretenciosa, y es el doble de agradable... aunque muy idiota, eso sí.

martes, 21 de octubre de 2008

El lugar sin límites



El lugar sin límites. Dir. Arturo Ripstein, 1978.


Aquí en el lugar sin límites conviven todos los estereotipos que alguna vez poblaron el cine mexicano. Prostitutas, travestis, machos, caciques... todo en un ambiente de podredumbre que se respira y se siente real. Aquí vive La Manuela (magnífico Roberto Cobo) con su hija, la Japonesita (Ana Martin), producto de una única noche que tuvo la Manuela con la Japonesa (Lucha Villa). Aquí la Manuela y la Japonesita son atormentadas por Pancho (Gonzalo Vega) un macho que se siente atraído por la Manuela, y que a su vez es atormentado por Don Alejo (Fernando Soler), el cacique del pueblo que quiere ser dueño de todo y que solamente le falta la casa/prostíbulo de la Manuela.

Aquí en el lugar sin límites se reconocen los peores vicios y las mejores virtudes de un cineasta tan peculiar como Arturo Ripstein. Esa capacidad de observar a sus personajes sin emitir juicios sobre ellos, y esa obsesión por la sordidez que termina incomodando más de lo que interesa. Esa mirada única al México rural que tan poco han explorado los cineastas, esa tendencia a explorar a los estereotipos y convertirlos en 'algo más', y esa sensación de exageración que permea toda la película.

Y aquí en el lugar sin límites es el único lugar donde el centro moral se ubica en un travesti que trasciende su condición de cliché para convertirse en un personaje heroico, honesto y memorable. Aquí es donde Roberto Cobo alcanza el nivel que ya había anunciado con El Jaibo de Los olvidados (Luis Buñuel, 1950), donde Carmen Salinas logra una (¿única?) buena actuación y donde se encuentra una de las películas mexicanas más extrañas y memorables de la historia. No es una experiencia precisamente agradable vistar el lugar sin límites, pero vale la pena hacerlo.

lunes, 20 de octubre de 2008

2046



2046. Dir. Wong Kar-Wai, 2004.


Love is all a matter of timing...


Especie de cinta-summa de la filmografia de Wong Kar-Wai, 2046 es todo lo que uno se podria esperar del director hongkones. Amores imposibles, imagenes bellisimas, ralentis (camara lenta), flashbacks... todo. Aqui esta todo Wong Kar-Wai, aunque para apreciarlo como es debido hay que ser casi un experto en la obra del director (o, mas precisamente, haber visto las seminales In the mood for love (Fa yeung nin wa, 2000) y Chungking Express (Chung Him sam Iam, 1994)).

Todos regresan al 2046. Es el lugar donde se recuperan las memorias, de donde nadie regresa. Por supuesto, 2046 es invento de un escritor, Chow Mo Wan (la estrella hongkonesa Tony Leung Chiu Wai). Para el, 2046 es el numero de la habitacion conjunta, por la que pasaron muchas mujeres que fueron importantes en su vida (habra que recordar, tambien, que 2046 es el numero de la habitacion de In the mood for love, que compartieron Chow Mo Wan y Su Li-zhen (Maggie Cheung)). 2046 es una ficcion, si, pero ¿que tanto de ficcion hay en la obra de un artista?

2046 esta repleta de imagenes poderosisimas e inundada por un sentimiento de melancolia sin par. De las varias historias que transcurren en la pelicula, quiza ninguna mejor que la de Chow y Wang Jin-Wen (Faye Wong, la verdadera musa de Wong Kar-Wai). Ella como una mujer enamorada de un japones, mientras Chow la ama en silencio. La manera en la que esta historia tiene su paralelo en 2046 (la ficcion dentro de la pelicula) es inmejorable, y solo dire eso pues no quiero arruinar nada.

Cierto, como a toda obra de Wong Kar-Wai, a 2046 quiza le hace falta una pulidita (en lo tematico, en lo estetico es inmejorable). No es perfecta, pero que quieren que haga... Wong Kar-Wai hace la misma pelicula una y otra vez, y si la sigue haciendo yo la seguire viendo. No es perfecta, pero para mi es una gran pelicula sobre el desamor.

sábado, 18 de octubre de 2008

Blindness



Ceguera (Blindness). Dir. Fernando Meirelles, 2008.


Primero una aclaración aunque nadie me la pida, para mí, esta película era tan esperada como para muchos lo es Harry Potter o la próxima adaptación de Crepúsculo. Y es que Ensayo sobre la ceguera, del escritor portugués José Saramago (El evangelio según Jesucristo, El año de la muerte de Ricardo Reis) es una de las novelas que más me ha impactado, qué más me ha estremecido, que más me ha hecho sentir que acababa de leer una gran obra. Es, pues, una de mis novelas favoritas (si quieren saber las otras, La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera y Pedro Páramo de Juan Rulfo). Creo que sólo así puedo explicar que Ceguera no me haya convencido como debió haberlo hecho, porque es una película técnicamente impecable y, además, muy fiel al texto en la que está basada.

En un lugar indefinido, quizá hoy, un hombre queda ciego de repente. Su ceguera no es cualquier cosa, ya que él la describe como 'estar nadando en un océano de leche', pues todo lo ve blanco. Va, por supuesto, con un médico, a quien contagia, y esta "ceguera blanca" se expande rápidamente a toda la población, por lo que tienen que iniciar una cuarentena. Sólo una persona, la mujer del médico (Julianne Moore, muy bien), parece inmune a esta "enfermedad".

Hasta aquí la reseña en la que se nota que los realizadores de la película respetaron la decisión de Saramago de no nombrar a ningún personaje. Todos son así: el primer ciego, el médico, la mujer del médico, la chica de las gafas oscuras, el viejo del parche, el rey del pabellón 3,.... el problema es que, si como recurso literario esto resulta muy efectivo (¿para qué darle una identidad a las personas si ellas mismas la desconocen?) en el cine resulta un tanto inverosímil que la gente no se presente por su nombre. Además, el casting me resultó muy decepcionante (sólo Alice Braga como la chica de las gafas oscuras y, gracias a Dios, Julianne Moore como la mujer del médico, resultan aptas para su papel... ah, y el perro de las lágrimas, desafortunadamente, no me gustó nadita (sniff)).

Fuera de todo esto, la verdad es que Ceguera es una película bien realizada. Meirelles usa, quizá de manera un tanto evidente, el recurso de la ceguera blanca para definir la estética de su película, y sus movimientos de cámara son irreprochables. Pero justo aquí está lo que me parece imperdonable: la necesidad de subrayar la podredumbre, la sordidez, de Meirelles. Si el libro era una crónica de la casi-santidad de una mujer que empieza haciéndolo todo por amor para después darse cuenta que quizá esto no es suficiente, al mismo tiempo que una interesante parábola de la ceguera emocional de la sociedad actual, la película parece más intereseda en ser un relato lo más crudo y cruel posible de las bajezas de la raza humana. Éste es el principal defecto de la película: carece de una verdadera alma emocional, por más que Julianne Moore se esfuerce (y vaya que lo hace bien). Aunque, como dije al principio, quizá todo esto es producto de las odiosas e inevitables comparaciones que surgen ante tal admiración por la obra literaria. Ni modo. Creo que, a fin de cuentas, sí recomiendo Ceguera, pero recomiendo muchísimo más Ensayo sobre la ceguera.

jueves, 16 de octubre de 2008

Rolas/IV

Joaquín Sabina & Joan Manuel Serrat- Dos pájaros de un tiro- Y sin embargo

Ya mucho tiempo alejado del blog... malditos exámenes.


martes, 7 de octubre de 2008

The Strangers


Los extraños (The Strangers). Dir. Bryan Bertino, 2008.

La premisa de Los extraños es casi idéntica a la de Funny Games, de la que ya he escrito bastante. Una pareja en problemas por el rechazo de parte de ella de la proposición de matrimonio de él (Liv Tyler y Scott Speedman) se encuentran en una casa en el bosque. Tocan a su puerta, son las 4 a.m. Es una muchachita que supuestamente se equivocó de casa. Vuelven a tocar... vuelven a tocar...

La premisa de Los extraños es casi idéntica a la de Funny Games. No así la ejecución. Mientras Haneke se dedica a hacer una sesuda reflexión sobre la violencia inherente a las películas de serial-killers (entre muchas otras cosas), Bertino hace una slasher-movie con muy poco de slasher en realidad. Nunca vemos mucha sangre, rarísima vez vemos en acción a los asesinos... en lugar de eso, Bertino está más interesado en los momentos de espera, en los silencios que anteceden a los gritos.

En este sentido, el inicio de la película es estupendo. Primero se nos deja saber qué pasó (típica vocecita de "The film you're about to see is based on true events...") para después ver a una pareja que llega a la casa, ella llorando. Sabemos que algo va a pasar pero no sabemos cuando. Y son... ¿25, 30 minutos? en los que el peligro acecha pero no se consuma, en los que vemos a los extraños pero nunca en acción.

Después se suceden cosas más bien formulaicas... el típico juego del gato y el ratón. Pero es notable la secuencia final (o bueno, la penúltima). Bertino le saca muy bien la vuelta al cliché y, en lugar de filmar el clímax en la noche y en la oscuridad, lo filma en plena luz del día. Donde resulta mucho más terrorífico, con todo y la típica línea de diálogo super críptica: -Why are you doing this to us? -...Because you were home.

sábado, 4 de octubre de 2008

Rolas/III (y Louise Brooks)

OMD (Orchestral Maneuvers in the Dark) - Pandora's Box




"...but all you wanted was someone to undress you..."


No, no me parece lo mejor de OMD, pero el encanto de la canción (¡y sobretodo del video!) es Louise Brooks. Aunque lo único que he visto con ella es la película que la da nombre a la canción (La caja de Pandora/Die Büchse der Pandora, G.W. Pabst, 1929) no cabe duda que, y esto lo digo sin querer quitarle ningún mérito a Pabst, ella es la razón por la que es una gran película. No me imagino a nadie más interpretando con esa naturalidad y sensualidad a Lulu, uno de los personajes más icónicos del cine alemán. Y, en gran parte por ella, La caja de Pandora es mi película favorita del expresionismo alemán, aunque en realidad no califica como expresionista. Ah, y para los fanáticos de la moda, está su peinado. Por último, una preguntita... ¿quién tiene, hoy, la fuerza y sensualidad de Louise Brooks?