miércoles, 3 de febrero de 2010

Perdón por no publicar como debiera!! Pero ustedes no están haciendo su servicio social y tesis =P jaja. Aprovecho que el día de hoy ando enfermo para traerles la disección de las fantásticas nominaciones no-técnicas no-documentales de los fantásticos premios de la academia gringa de ciencias y artes cinematográficas. Así pues, empecemos:
Película:
Avatar, The blind side, District 9, An education, The hurt locker, Inglorious basterds, Precious, A serious men, Up, Up in the air
Pues gracias a las ganas de la Academia de subirle el rating a los Oscares, ahora sí que hay de todo en esta categoría. Espero que NO gane Avatar, no se deberían entregar premios por recaudar 2 mil millones de dólares, y si sí, que lo hagan aparte (aunque recuerdo hace 12 años cuando Titanic tristemente triunfó sobre la infinitamente superior Dulce porvenir, que ni nominada estuvo). Creo que las películas con más posibilidades son las que están también nominadas a dirección (véase siguiente categoría). Bien por Up, segunda película animada en estar en esta categoría (aunque dicen que se lo merecía más Fantastic Mr. Fox, que yo por menso no vi). Dicen que Haneke y su listón blanco estuvieron a punto de entrar... pero esos son sueños guajiros.
Dirección:
Kathryn Bigelow (Zona de miedo), James Cameron (Avatar), Lee Daniels (Precious), Jason Reitman (Amor sin escalas), Quentin Tarantino (Bastardos sin gloria)
Espero que no gane James Cameron... aunque este sí se lo merece un poquito más que el de mejor película. Piénsenlo, un proyecto tan grande y costoso no es nada fácil de realizar. En todo caso, prefiero el controladísimo desmadre que Tarantino le imprimió a sus bastardos. Jason Reitman regresa después de Juno, y aunque suficiente mérito tiene, dudo que le den el oscar a un director tan joven. De Lee Daniels no puedo decir nada... y pues... ya va siendo hora de que esta categoría la gane una mujer (además, quiero ver la cara de James Cameron si gana Bigelow).
Actor:
Jeff Bridges (Crazy Heart), George Clooney (Amor sin escalas), Colin Firth (A single man), Morgan Freeman (Invictus), Jeremy Renner (Zona de miedo)
Pues se dice por ahí que el premio ya lo tiene Jeff Bridges. Y qué bueno, es constantemente bueno y tristemente nunca nadie lo nota. Bien por George Clooney, ¿quién iba a pensar que un ex-ER iba a ser nominado más de una vez al oscar? Morgan Freeman está bien en Invictus, pero no para un Oscar. De los otros 2 no puedo decir nada.
Actriz:
Sandra Bullock (The blind side), Helen Mirren (The last station), Carey Mulligan (An education), Gabourey Sidibe (Precious), Meryl Streep (Julie & Julia)
Sandra Bullock es un caso raro. Qué digo raro, rarísimo. Ni actúa tan bien ni está tan guapa, y sin embargo se mantiene como una fuerza constante en Hollywood. Vaya, ya es la mujer que más dinero ha metido en taquilla con una sola película (¡toma eso, Julia Roberts!). Se dice que su triunfo es casi seguro. Aunque lo mismo se dice de su 'triunfo' en los razzies,así que quién sabe si la academia se arriesgue. Que mejor se lo den a Meryl Streep. Siempre la nominan y rara vez gana, ¿hasta cuando van a terminar de aceptar que no sólo es la mejor actriz actual, si no también posiblemente la mejor actriz cinematográfica que haya existido?
Actor de reparto:
Matt Damon (Invictus), Woody Harrelson (The messenger), Christopher Plummer (The last station), Stanley Tucci (Desde mi cielo), Christoph Waltz (Bastardos sin gloria)
Así de fácil: si no gana Christoph Waltz dejaré de ver los Oscares por el resto de mi vida.
Actriz de reparto:
Penélope Cruz (Nine), Vera Farmiga (Amor sin escalas), Maggie Gyllenhaal (Crazy Heart), Anna Kendrick (Amor sin escalas), Mo'Nique (Precious)
Tanto le quedaron debiendo el Oscar a Penélope Cruz por su gran gran gran gran graaaaaaaaaaaan Raimunda de Volver, que se lo siguen pagando. Qué mal que la nominación sea por actriz de reparto y no por actriz principal (Los abrazos rotos no fue tan bien recibida, pero ella está excelsa). En todo caso, se dice que el premio seguramente irá a dar a manos de Mo'Nique.
Película extranjera:
Ajami (Israel, Dir. Scandar Copti y Yaron Shani), Das weisse band (Alemania, dir. Michael Haneke), El secreto de sus ojos (Argentina, dir. Juan José Campanella), Un prophète (Francia, dir. Jacques Audiard), La teta asustada (Perú, dir. Claudia Llosa)
Y no nominaron a México. Si hubieran enviado a Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo en lugar de El traspatio, otro gallo habría cantado. Pero bueno, nunca me hacen caso. Ojalá gane Das weisse band. Ya es hora de que Haneke sea reconocido en EU, por favor!!!!

martes, 22 de diciembre de 2009

2009

Pues, otra vez no vi todo lo que quería ver en el 2009. Me faltaron, por ejemplo, District 9 de Neill Blomkamp, Coraline de Henry Selick o las mexicanas Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo de Yulene Olaizola y Cinco días sin Nora de Mariana Chenillo. Así que está lista está en cierto sentido, incompleta. Pero bueno... aquí lo mejor que vi en el 2009. Ahora decidí no restringirme tanto a los estrenos comerciales: cuenta lo que se vio en muestras, festivales y la Cineteca (que de cualquier manera, no fue mucho) siempre y cuando se haya estrenado comercialmente en este año, o no se haya estrenado comercialmente. En el orden en que las vi:

Déjame entrar de Tomas Alfredson

El luchador de Darren Aronofsky

Up de Pete Docter y Bob Peterson

Happy-Go-Lucky de Mike Leigh

Hace un año en invierno de Caroline Link

Reprise, vivir de nuevo de Joachim Trier

Bastardos sin gloria de Quentin Tarantino

Y pues ya... el 2009 no fue un año particularmente bueno (tampoco fue particularmente malo, aunque eso sí, el verano cinematográfico fue flojísimo). Ahora bien, algunas otras menciones:

La decepción: Va para El curioso caso de Benjamin Button de David Fincher (porque daba para mucho más pero se quedó en Forrest Gump envejeciendo al revés) y para [REC]2 de Jaume Balagueró y Paco Plaza, porque, simple y sencillamente, es mala como la chingada.

Clint Eastwood con su Gran Torino se despidió como los grandes. En la que (supuestamente) es su última película actuada, Eastwood cuestiona la validez de los héroes que él tanto tiempo interpretó. Gran Torino no es la gran película, pero sólo este detalle la eleva muy, muy alto.

Quiero ser millonario pasará como una película sí, buena, pero muy sobrevalorada. ¿Ya quién se acuerda de la película de Danny Boyle?

No se qué tan incomprendida habrá sido Arrástrame al Infierno. La película de Sam Raimi simple y sencillamente se aleja mucho de los estándares del terror de hoy en día, instalándose más bien en el horror chacotero y excesivo de los 80's, aquel que el mismo Raimi supo cultivar tan bien.

Varias de las mejores secuencias del año se encuentran, sin lugar a duda, en Enemigos Públicos. Simple y sencillamente, nadie entiende al color negro tan bien como Michael Mann. La secuencia de la balacera en el bosque es impresionante.

En cierto sentido me decepcionó Los abrazos rotos. En otro sentido, me emocionó. Una película difícil que indiscutiblemente deja una sensación incómoda pero que también, si a usted le interesa el cine, es obligatorio verla.

¿Y las que no se han estrenado? Pues, como siempre, las de Cannes. Espero con ansias Antichrist de Lars von Trier y Das weisse band de Michael Haneke. Ojalá a los del FICCO se les ocurra traerlas.


viernes, 18 de diciembre de 2009

Avatar




Avatar. James Cameron, 2009.


Lo que son las hipérbolas. Hace doce años, cuando James Cameron ganara once Oscares por Titanic, su festejo fue recitar una de las líneas de dicha película para gritar 'I'm the king of the world!'. Después de justamente doce años de silencio (al menos en cuanto a largometrajes de ficción se refiere) Cameron regresa con Avatar, que, según él, va a revolucionar al cine. No, Mr. Cameron, su película no va a revolucionar al cine. ¿A los efectos especiales? Quizá. Pero al cine no.

Avatar cuenta la historia del lisiado ex-marine Jake Sully (Sam Worthington) , quien es mandado al planeta Pandora a controlar el Avatar destinado a su hermano gemelo, quien murió en un asalto días atrás. Explico qué es un Avatar. Pandora está habitado por los Na'avi, una especie de gatos azules humanoides como de tres metros de altura que se portan hostiles con los humanos nomás porque les quieren quitar sus tierras (resulta ser que Pandora es rica en un mineral importantísimo para la Tierra). Un Avatar, entonces, es un 'modelo' de un Na'avi, que puede ser controlado mentalmente por un humano. Mientras la mente de un ser humano esté en su Avatar, vivirá y sentirá como Na'avi. Esto resulta ser un gran aliciente para Jake Sully: su cuerpo humano no puede caminar, mientras que su Avatar está en perfecta condición física. El proyecto Avatar está a cargo de la Dra. Grace Augustine, (Sigourney Weaver) quien vive convencida de que lo mejor es el entendimiento con los Na'avi. Pero, cuando el avatar de Jake Sully resulte ser de importancia para los Na'avi, el coronel Miles Quaritch (Stephen Lang) tratará de meter su cuchara.

Hay que aclarar algo: Avatar no es ni Terminator (la 1 ó la 2) ni Titanic. Si habría que emparentarla con alguna obra anterior de Cameron, sería con Aliens, y no sólo por la presencia de Sigourney Weaver. La idea de los marines que atacan otro planeta por razones desconocidas para ellos ya estaba presente en la segunda parte de la saga Alien. Hay unos armatostes que recuerdan mucho al 'robot' con el que Ripley se enfrenta a la Reina Alien al final de la película. Y, así como Aliens, a Avatar le termina sobrando un buen cacho de metraje. Y es que la historia de Avatar ya la hemos visto muchas veces antes. Piensen algo así como en Danza con lobos (sólo que a Dios gracias sin Kevin Costner) y Avatar no es muy diferente. ¿Realmente eran necesarios 160+ minutos para contar esta historia?

Pero bueno, hay que reconocer que, a nivel técnico, Avatar es impresionante. O, mejor dicho, Pandora es impresionante. No cabe duda que Cameron supo gastarse los 250 millones de dólares que tenía de presupuesto. Todo se siente vivo. Es en este sentido que creo que Avatar puede revolucionar los efectos especiales. Casi toda la película es en realidad animación y no se siente como tal. Pandora está creado, en su totalidad, por computadora, y sin embargo sí parece un mundo real. Y espectacular. Otra cosa que James Cameron nos recuerda: si de entender al cine como espectáculo se trata, hoy en día nadie sabe hacerlo mejor que él.

Y también las secuencias de acción. Hechas sin la cámara hiperkinética y los cortes puñeteros de hoy en día. Son emocionantes y uno nunca deja de saber en dónde está cada personaje, nunca se confunde, nunca se marea. En otras palabras: las secuencias de acción de Avatar están años luz adelante de las de Transformers, y se encuentran más cercanas a lo que Peter Jackson logró en algunas batallas de El señor de los anillos que a las jaladeces de McG, Roland Emmerich o Michael Bay (seleccione usted la película).

Ah, y claro... Avatar es una película con mensaje ecológico, muy de moda hoy en día. Hay que agradecer, en este tenor, que el mensaje, aunque obvio, no resulta reiterativo ni mucho menos parece sermón. Al contrario, Avatar es bastante entretenida y pudo haber sido una gran película de aventuras... si Cameron le hubiera cortado 40 minutos.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Halloween II



Halloween II. Dir. Rob Zombie.

Hace tiempo, cuando escribí la reseña de la re-elaboración del clásico de John Carpenter, Halloween, por el rockero convertido a cineasta Rob Zombie, básicamente dije que toda la película era de hueva excepto el último cuadro, con Laurie Strode, ignorando que Michael Myers es su hermano, asesinándolo de un disparo (al parecer, en la cabeza). Halloween II, la continuación/bastardización de la historia de Michael Myers por Rob Zombie tiene entonces un punto a su favor: continúa explorando este aspecto de Laurie, el de ser la hermana de Michael Myers, lo sepa ella o no. Pero tiene también un punto en contra: no lo hace precisamente bien.

Hay que aclarar que Halloween II de Rob Zombie no es un remake de la original Halloween II. La historia de la original empezaba justo después del final de Halloween, con Laurie en el hospital y Michael Myers aún persiguiénola. La versión de Zombie también inicia justo después de Halloween II, seguida de una larga, y bien lograda, secuencia en el hospital (a manera de homenaje a la original). Después, pasamos al siguiente año, al siguiente Halloween. Laurie continúa teniendo pesadillas sobre Michael, las cuales se acentúan a manera que se acerca el 31 de Octubre. Laurie trata de calmarse... Michael Myers está muerto (a pesar de que nunca encontraron su cuerpo) y no va a regresar sólo porque es Halloween.

¡Pobre Laurie, qué equivocada está! Resulta ser que Zombie trata de darle un leit motif a Michael Myers. En un flashback vemos cómo, cuando era niño, su madre le regaló a Michael un caballo blanco, y el día de hoy él tiene alucinaciones con su ahora etérea madre, y por supuesto un caballo blanco. Su madre le dice que es Halloween, que tiene que regresar a terminar su trabajo y reunir de una vez por todas a la familia (wtf?!). Y pués allá va el pobre Michael que no es malvado, no, sólo quiere a su hermanita.

Halloween II sigue con la tradición inaugurada por la original Halloween de acompañar al asesino mientras se chuta a un buen de víctimas incidentales. Estos asesinatos están, al menos, mejor logrados que los de la primera parte. Robbie está aprendiendo, aunque le echa demasiada crema a sus tacos: el ajustadísimo encuadre logra dar justo en el clavo con la sensación de claustrofobia pero ¿realmente eran necesarias las tomas en cámara lenta? Son tantas que terminan por desesperar. La secuencia de la fiesta, eso sí, se inscribe en lo mejor logrado del cine de Zombie: otra vez el ajustadísimo encuadre, los colores y más de un truco de cámara (eso sí, la camarita lenta no se aparece por ningún lado a lo largo de esta secuencia) logran hacer que el ambiente se sienta raro, extraño, como si algo muy malo estuviera a punto de suceder.

Y, bueno, Halloween II representa un avance para Rob Zombie pero sigue sin ser suficiente para crear una buena película. La psicología barata que le mete termina por empobrecer a la película y acercarla al límite de lo francamente risible. Ya sé cuál es la solución para Rob Zombie: que no escriba los guiones de sus películas, por favor.

martes, 17 de noviembre de 2009

Los abrazos rotos




Los abrazos rotos. Pedro Almodóvar, 2009.

Estéticamente hablando, Pedro Almodóvar es, qué duda cabe, un cineasta cada vez más maduro y pulido. Contrastante es en este tenor su más reciente film, Los abrazos rotos, con el desmadre de aquellas primeras películas suyas, orgullosamente inscritas en la conocida movida española (Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón/1980, Entre tinieblas/1983). Los abrazos rotos es una película cuidada en cada encuadre, en cada fotograma. Y déjenme decirles, es una película bellísima. Desde las pruebas de maquillaje a Lena, el personaje interpretado por Penélope Cruz, hasta las fotografías que le dan nombre al film, la película no tiene tache alguno. En el aspecto argumental, Almodóvar es también un cineasta más pulido, aunque no necesariamente mejor.

Los abrazos rotos cuenta la historia de Harry Cain (Lluís Homar) un guionista de cine ciego, quien antes era un director llamado Mateo Blanco sin ningún problema de vista. A él le ayudan su 'manager' (o como se diga) Judit (Blanca Portillo) y su hijo Diego (Tamar Novas). Un día, Harry recibe la visita de un guonista director-casi-sin-experiencia Ray X (Rubén Ochandiano). Ray X resulta ser el hijo despreciado de un conocido empresario, el recién fallecido Ernesto Martel (José Luis Gómez). Y Ray X ya conocía a Harry, o más bien a Mateo. En una serie de flashbacks vamos conociendo la historia, que involucra a Mateo, Judit, Ray X, Ernesto Martel y gira alrededor de Lena (Penélope Cruz). O más bien, gira alrededor del romance que mantuvieron Mateo y Lena durante el rodaje de la última película de él, Chicas y maletas.

En la estructura, Los abrazos rotos también es perfecta. Al principio pasamos de presente a pasado sin confusión alguna y, aunque el grueso de la película se adivina a los 10 minutos, el film nunca deja de ser interesante. Aunque en esto supongo también tiene que ver el juego de auto-referecias que Almodóvar propone, y es que la película dentro de la película, Chicas y maletas, tiene mucho de su Mujeres al borde de un ataque de nervios/1988, cameos de Chus Lampreave y Rossy de Palma (para beneplácito del Ruy) incluídos. Los abrazos rotos, ya se ha dicho en otros lados, se puede ver como el canto de amor de Almodóvar al cine, como su propio 8 1/2, su vistazo a la labor del cineasta.

Entonces, ¿qué falla en Los abrazos rotos? No sabría decirlo exactamente. Es una película, caso raro tratándose de Almodóvar, fría. No tiene el desparpajo de Mujeres..., el exacerbado dramatismo de Hable con ella/2002 ni la contradictoria alegría de Volver/2006. Los personajes frecuentemente se sienten faltos de vida, quizá para aumentar la seriedad del film. Aunque, justo es decirlo, la película avanza sólidamente hasta el final, que es cuando se desborda. Alargamiento de la película mediante confesiones que se ven venir siglos atrás y que no vienen al caso, como si Almodóvar no hubiera sabido qué sacar y qué no. Los abrazos rotos, pues, no se va a colar en el mejor cine de Almodóvar (las ya citadas Mujeres..., Hable con ella, Volver, por citar unos ejemplos) pero sí pasará a la historia como una de sus películas estéticamente más cuidadas y una obra sólida, aunque menor, en la obra de un peculiar cineasta.

Párrafo aparte merece Penélope Cruz. Ha pasado de ser una buena actriz española (Jamón jamón/1992 Belle epoque/1992) a una pésima actriz de películas norteamericanas (Las mujeres arriba/2000, Vanilla Sky (2001)) a una actriz verdaderamente sólida, por no decir estupenda. Pocas similtudes hay entre Lena, la Raimunda de Volver, María Elena en Vicky Cristina Barcelona/2008 o su personaje Consuela en Elegía/2008 y sin embargo Penélope logra dar en el clavo para todos y cada uno de sus personajes. Aquí, Penélope interpreta a una no muy buena actriz atrapada entre dos hombres, y cada gesto, cada ademán es el correcto. Y claro, es guapísima.

viernes, 28 de agosto de 2009

Las 10


Van a decir que todo le copio a Ernesto Diezmartínez pero no me importa mucho... a continuación, y siguiendo al maestro, las 10 películas que, según yo, todo cinéfilo que se precie debería de ver antes de morir... como se me vayan ocurriendo, sin ningún orden de preferencia:

Vértigo de Alfred Hitchcock

Dersu Uzala de Akira Kurosawa

8 1/2 de Federico Fellini

Hannah y sus hermanas de Woody Allen

Fanny & Alexander de Ingmar Bergman

El Padrino I y II de Francis Ford Coppola

Viridiana de Luis Buñuel

Solaris de Andrei Tarkovsky

Casta de malditos de Stanley Kubrick

Casablanca de Michael Curtiz

Y, como diez son muy, pero muy pocas...

La doble vida de Verónica de Krzysztof Kieslowski

Videodrome de David Cronenberg

Mulholland Dr. de David Lynch

2046 de Wong Kar-Wai
Dogville de Lars von Trier
All that jazz de Bob Fosse

domingo, 16 de agosto de 2009

Im Winter ein Jahr




Hace un año en invierno (Im Winter ein Jahr). Dir. Carole Link, 2008.


La cinematografía alemana es, qué duda cabe, la más fuerte de esta década. Desde Tom Tykwer (Corre Lola Corre/Lola rennt/1998, En el Cielo/Heaven/2002) a Fatih Akin (A la orilla del Cielo/Auf der anderen seite/2007) pasando por Florian Henckel von Donnersmarck (La vida de los otros/Das leben der anderen/2006) (¡y los que no llegan a México!) los alemanes han demostrado, últimamente, que tienen una gran variedad de temas y, más aún, que saben cómo contarlos. En el 2003, la directora Carole Link ganó el Oscar a la Mejor película extranjera con su cursi/convencional/sosa película En algún lugar de África/Nirgendwo in Afrika/2001. Después... 7 años de silencio. Ahora, la alemana por fin regresa con Hace un año en invierno, una película mucho más sincera, mucho más arriesgada y, por lo tanto, considerablemente mejor.


La películia lidia con Lilli Richter (vulnerable Karoline Herfurth) una bailarina que tiene que, a regañadientes, asistir con el pintor Max Hollander (Josef Bierbichler) para un retrato de ella y su hermano, Alexander (Cyril Sjöström) muerto hace un año en un "accidente de caza". Lilli tenía una relación muy estrecha con Alexander, y ahora teme que su mamá (Corinna Harfouch) utilice la figura de su hermano como una simple pieza decorativa. Las sesiones entre pintor y modelo terminarán siendo mucho más reveladoras de lo que en un principio se esperaba. Ella, una bailarina autodestructiva a quien no le importa perder el papel principal en una obra con tal de irse a fumar y beber o con su recién adquirido novio (Misel Maticevic) y que, además, no puede librarse de la figura de su hermano. Él, casi un ermitaño que vive entre cuadros de personas muertas, quizá arrepentido de una aventura que tuvo años atrás y que lo separó de su familia y, sobre todo, de su hijo, curiosamente de la misma edad de Alexander. El cuadro, pues, terminará actuando como un puente entre estos dos personajes.


La descripción que acabo de dar es, aunque larga, bastante escueta y es que aún cuando la historia no es demasiado complicada, los personajes sí lo son. Y aquí encontramos la primera de las muchas virtudes del film. La información (a falta de mejor término) que nos permite ir comprendiendo los motivos de estas dos personas (y de Alexander: su presencia, o falta de, tiene peso durante todo el metraje) es revelada de manera precisa, justa. Nunca completamente, pues lo de Link no son las salidas fáciles ni el psicoanálisis barato, y comprende que a veces las conclusiones están de más. La relación entre Lilli y Max, por ejemplo, no queda del todo clara, quizá porque no es del todo clara ni siquiera para ellos dos.


La película toca muchos temas, algunos de ellos quizá tangencialmente. La mayoría escabrosos, pesados, hasta un tanto abrumadores. Pero Link lo hace con sensibilidad, comprende que el acto per se no tiene importancia si no conocemos a la persona y entonces crea a uno de los personajes femeninos más interesantes del cine reciente. Muy ayudada, claro está, por Herfurth, quien tiene una belleza casi etérea que contrasta con su personaje y que, amén de su extraordinaria interpretación, le da más matices. No se queda atrás (o en todo caso no mucho) Bierbichler, quien interpreta a Max con el hermetismo adecuado.


Por último, porque creo que ya me extendí demasiado, quisiera recalcar la forma de la película. La confrontación es uno de los temas que con mayor profundidad toca la película (confrontación con uno mismo, confrontación con los demás, confrontación como una manera de expiación) y la forma de la película es así, totalmente confrontante. Los cortos muy bruscos, como queriendo destantear al espectador. La fotografía bella y exhasperante. La música inquieta en momentos clave de la película. No estamos ante la película más cómoda, o más placentera. Una película que no cabe en una reseña (al menos no en una mía) de esas que hacen que uno salga inquieto, cabizbajo, rumiando la obra mayor que acaba de ver.


*Vista, gracias a Marinie, en la 8va. Semana de Cine Alemán en la Cineteca Nacional. No creo que se vaya a estrenar comercialmente pronto... de hecho, dudo que se vaya a estrenar comercialmente.

viernes, 17 de julio de 2009

Harry Potter & the Half-Blood Prince


Es interesante cómo han ido evolucionando las películas de Harry Potter. Después de dos entregas no malas, sino simplemente mediocres dirigidas por el muggle Chris Columbus (The philosopher's stone/2001 y The chamber of secrets/2002) la saga encontró, finalmente, una voz y estilo propios bajo el mando de nuestro paisano Alfonso Cuarón (The prisioner of Azkaban/2004) para después moverse a terrenos más oscuros (The globet of fire/Mike Newell, 2005) y más adultos (The order of the phoenix/David Yates, 2007). Yates se convertiría, a la postre, en el cineasta de cabecera de la serie, y así llega The Half-Blood Prince, sexta de las ocho películas que conformarán la saga cinematográfica (los libros de JK Rowling son "sólo" 7) y segunda de las cuatro que dirigirá Yates.

Al inicio de la película nos queda muy claro (en realidad supongo que ya nos había quedado claro, pero por si se nos había olvidado) que Lord Voldemort ha vuelto. Esto se siente tanto en la comunidad mágica como en el mundo muggle (digo, no es que los muggles se den mucha cuenta pero definitivamente lo sienten). Cuando vemos por primera vez a Harry (Daniel Radcliffe) está en una cafetería flirteando muy alegremente con la mesera... al final no puede hacer nada, porque se aparece el inoportuno de Dumbledore (Michael Gambon) y empieza la aventura (por mucho que Harry hubiese preferido quedarse con la mesera). Resulta ser que Dumbledore tiene sospechas sobre el pasado de Voldemort que compartirá (y confirmará) con Harry. Por supuesto, hay un nuevo profesor en Hogwarts, Horace Slughorn (estupendo Jim Broadbent) que para nuestra sorpresa enseñará Pociones, porque el puesto de profesor de Defensa contra las Artes Oscuras ha ido para el profesor Snape (Alan Rickman) (ha de tener tratos con la Gordillo). Mientras tanto, Draco Malfoy (sorprendente Tom Felton) actúa más sospechoso que nunca y los alumnos de sexto de la escuela Hogwarts de Magia y Hechicería se comportan como deberían, es decir, cuando no están ligando están fajando.

Hay algo bueno y refrescante en la sexta entrega de la saga de Harry Potter. En éste, su tercer largometraje, Mr. Yates se siente más seguro sin abandonar del todo su estilo que, sí, está muy alejado del portentuoso desmadre de nuestro paisano Cuarón o de la maestría técnica de Newell, pero a Dios gracias está aún más lejos del servicial Chris Columbus. Es decir, David Yates tiene un estilo propio y en esta ocasión se siente más fluido que en La orden del fénix. Hay tantos jump-cuts que uno luego se pregunta si no anduvo Godard en la sala de edición (y aquí le pregunto yo a usted mi querido lector: ¿algún otro blockbuster que recuerde donde sea tan clara la influencia de la nouvelle vague?). El estilo visual se siente muy cuidado e improvisado a la vez, gracias a la cámara de Bruno Delbonnel. Yates y el guionista Steven Kloves cambian, quitan e insertan situaciones en pos de una película dinámica y, sobre todo, divertida. Es notable como logran integrar varios hilos narrativos sin perder de vista a la gran mayoría de ellos, y es más notable puesto que esto se logra en términos puramente de imágenes.

El gran problema de Harry Potter & the Half-Blood Prince es que no queda claro a quién está dirigida. A los fans from hell de Harry Potter no, pues la gran mayoría de ellos van a salir ardidísimos por todos los cambios que le hicieron a la intocable novela. A decir verdad, estos cambios en su mayoría funcionan y hacen a la película más digerible para todos aquellos que no se han acercado al universo literario de la señora Rowling. Aunque estos también se quedarán con muchas dudas, pues a ratos parece que a Yates y Kloves no los dejaron hacer los cambios suficientes para que su adaptación terminara de funcionar. ¿Qué impacto dramático tiene, por ejemplo, enterarnos de la identidad del Príncipe Mestizo si durante toda la película no fue más que el instrumento de Harry para sacar dieces?

Pero bueno... The half-blood prince sigue siendo una película notable. Combina bien elementos de comedia y romance al mismo tiempo que no descuida un segundo el desarrollo de sus tres personajes principales, tiene un anti-clímax funcional (aunque a decir verdad no tan efectivo como uno hubiera querido) y, ya al final, llega a ser genuinamente conmovedora. Si esto no los satisface entonces no se qué lo hará.
Harry Potter y el misterio del príncipe (Harry Potter & the Half-Blood Prince). Dir. David Yates, 2009.

jueves, 16 de julio de 2009

Nota sobre HP6


Cuando lean esto seguramente ya habrán visto Harry Potter & the Half-Blood Prince (Yates, 2009) pero no me importa. Yo tengo esperanzas de verla mañana (16/07/09) o si no ya me fregué hasta bien entrada la próxima semana. Pero bueno... para prepararme, leí el libro ¿y saben qué? es LA mamada. Un timing perfecto, emocionante, chistoso, emotivo. Quizá el más profundo de los 7 libros de Harry Potter, es en el que todo hace sentido. Al final, por supuesto, quedan muchos cabos por atar, pero lo impresionante es que no por eso el libro se siente incompleto. A pesar de ser el sexto de siete libros, The Half-Blood Prince (así como todos los de la serie) tiene una estructura narrativa propia, autocontenida.

Pero vamos a lo que vamos (¿si no a dónde vamos?). Hay un capítulo en Harry Potter 6 que es increíblemente cinematográfico. Me refiero específicamente al capítulo 24, Sectumsempra. No lo voy a contar, así que este post va dirigido especialmente a los que ya tuvieron el enorme placer de leer el libro. Éste capítulo sería chingonsísimo verlo dirigido no por Guillermo del Toro, ni Terry Gilliam o Peter Jackson. Sería chingonsísimo verlo dirigido por David Cronenberg. Es brutal y directo, y al mismo tiempo de una sutileza extraordinaria sin que esto implique contradicción alguna. Por supuesto, no me espero absolutamente nada de eso en la película de David Yates, pero qué bonito sería.

Qué interesante sería ver versiones unrated de las películas de Harry Potter. O dirigidas por gente como Cronenberg, Wes Craven, Dario Argento... que exploten las cualidades oscuras que tienen estos libros. Pero ya, esto no va a pasar. Me conformo (¡conformista! dirán algunos) con las películas que existen. Que qué mal empezaron pero que han ido de menos a más. A ver qué tal nos resulta este Príncipe Mestizo.

lunes, 29 de junio de 2009

Nick & Norah's infinite playlist

Nick & Norah: una noche de música y amor (Nick & Norah's infinite playlist). Dir. Peter Sollet, 2008.

Nick (Michael Cera) simple y sencillamente no puede olvidar a su ex, Tris (Alexis Dziena). No puede dejar de hacerle discos y discos y más discos. Lo que no sabe es que estos discos no llegan a Tris, sino a Norah (Kat Dennings). Norah no conoce a Nick, pero juzgando por sus discos cree que son almas gemelas musicales. Nick tiene una banda, The Jerkoffs, formada por él y sus amigos que, por cierto, son gays. En una tocada a la que asisten Norah, Tris y la mejor amiga de Norah, Caroline (Ari Graynor). Norah, para no quedar mal con Tris, pide a Nick (sin saber que es el ex de Tris) que finjan que son novios. Mientras tanto, Caroline se pone pero hasta su madre, por lo que Norah y Nick tienen que llevarla a su casa. Los amigos de Nick tienen un plan para emparejarlo con Norah. Mientras tanto, todos buscan a Fluffy, una banda indie neoyorquina que anuncia sus conciertos pero no donde serán.

A ver, desde que empieza la película uno sabe en qué terminará. O quizá desde antes que empiece, el título ya es bastante explícito. La película no guarda en realidad ninguna sorpresa y el relato es totalmente lineal. ¿En dónde radica, entonces, el encanto de este film? Nada más y nada menos que en su sencillez. Nick & Norah no pretende ser absolutamente nada más que una comedia romántica juvenil, y justamente eso es lo que logra, pero no solamente lo logra.

La química entre los dos protagonistas se nota. Tanto Michael Cera como Kat Dennings son conocidos por sus decisiones profesionales poco comunes, aspecto que se nota en su manera de actuar y es justamente por eso que ellos dos eran los indicados para interpretar a Nick y Norah, respectivamente. El reparto es adecuado, nadie está mal y nadie está de más. La historia se desarrolla ágilmente (la película es corta, menos de hora y media) y uno no pierde nunca el interés, lo que es admirable ya que estamos ante una trama muy sencilla. Pero sobre todo, lo que me ganó de Nick & Norah es el mood. La ambientación, la música... la película transcurre toda en un día, casi toda en una noche, de un bar a otro, en una tienda 24/7, en el Yugo de Nick... y todos estos lugares se sienten como los adecuados, los correctos. Lugares que existen y a los que todos podríamos ir en una noche de peda... ya que encontremos a Norah, claro.



Ja, qué cursi/mamón me oí.