viernes, 1 de mayo de 2009

Dekalog

Decálogo (Dekalog). Dir. Krzsysztof Kieslowski
(Esta entrada se irá actualizando al ritmo que veo los 10 capítulos)

Decálogo I. (Amarás a Dios sobre todas las cosas) Un niño está al cuidado de su padre y de su tía. Su padre, muy lógico, confía todo a su computadora y a sus cálculos. Su tía, por otro lado, es una persona muy religiosa. Sostiene, recordándome por cierto a un gran amigo mío, que "God is simple, if you have faith". Una tragedia pondrá a prueba a ambos. La tragedia, cierto, se ve venir, pero no por eso pierde una pizca de su fuerza. Dios, al final, siempre estará ahí. Una obra fuerte, contundente y, al final, conmovedora. Por cierto, la actuación del padre (Wojciech Klata) es genial.
Decálogo II. (No jurarás en nombre de Dios en vano) El marido de una mujer está muriendo. Ella va con el médico con un gran dilema: está esperando un hijo de otro hombre y no sabe si abortar. Si el médico le garantiza que su esposo sobrevivirá, abortará; si, por el contrario, el médico le asegura que su esposo morirá, tendrá a su hijo. La anécdota ya es muy interesante, sin embargo, uno siente que Kieslowski se quedó corto de tiempo. Eso sí, el mediometraje está construido alrededor de una escena fuerte y directa, filmada casi enteramente en primerísimos planos, que nos dejan ver que el gran dilema no es de la mujer, si no del médico.
Decálogo III. (Santificarás las fiestas) Durante la Noche Buena, una mujer le pide a un hombre con el que tuvo un amorío tres años atrás que le ayude a buscar a su esposo. Una anécdota simple que se alarga demasiado, aderezada con unos toques de "humor" que jamás vienen al caso. Acaso hay una o dos tomas interesantes, todo lo demás es un desperdicio de tiempo.
Decálogo IV. (Honrarás a tu padre y a tu madre) Una joven desobedece a su padre y descubre un secreto que la cambia por completo. Un complejo estudio de una atípica relación padre-hija, bellamente filmado y aún mejor actuado. Kieslowski, como en todos los capítulos hasta el momento, se vale mucho de los primeros planos. La sorpresa, estilísticamente hablando, es que aquí los planos de paisaje también son importantes. Vienen a resaltar la soledad y el desconcierto. Quizá la resolución final sea un tanto (de hecho es demasiado) simplista, pero eso no les resta fuerza a los primeros 40 minutos.

domingo, 19 de abril de 2009

Eyes wide shut



Ojos bien cerrados (Eyes wide shut). Dir. Stanley Kubrick, 1999.

Ojos bien cerrados es una película profundamente malinterpretada. Simple y sencillamente no está hecha para ser tomada literalmente. Es, de hecho, más cercana a un sueño que a la realidad. Desde el primer plano de la película, con Alice Harford (Nicole Kidman) de espaldas, dejando caer su vestido, la sensación de irrealidad en el film es palpable, con el grano de la película reventadísimo y la iluminación claramente artificial, lo que hace a la película verse como un producto amateur-ish, contrario a lo que todo mundo se esperaba, dada la maestría formal de Stanley Kubrick. Pero cuando el resto de la película lidia con sueños, frustraciones, paranoias... ¿realmente la película es amateur o es el producto de un maestro en pleno dominio de su creatividad? Kubrick, en su último largometraje, se había adelantado una vez más a su época, y a la vez no.

Se había adelantado a su época porque la película parece una obra más mesurada, más rica y más auténtica de uno de los cineastas más respetados de la actualidad: David Lynch. El surrealismo inherente a la película y la desfragmentación de la imagen fílmica es el camino que está siguiendo el cine hoy en día. Y no, porque en una época en donde la estética MTV y los cortes instantáneos lo dominaban todo (y lo siguen haciendo, vean Quantum of Solace o chéquense esto si no) Kubrick decidió hacer su película a la manera de la vieja escuela: ritmo controlado, tomas y secuencias largas y ricas en detalle y hasta formato full frame (proporción 1.33:1, más cuadrado que los más utilizados 1.66:1, 1.75:1 y 2.35:1... como una televisión no widescreen) que dejó de usarse casi en su totalidad en los 60's.

Ojos bien cerrados cuenta la historia del matrimonio Harford: Bill (Tom Cruise) y Alice. Durante una fiesta navideña (¿por qué Ziegler (Sydney Pollack) nos sigue invitando cada año?) Bill se encuentra con un viejo amigo de la Facultad de Medicina, Nick Nightingale (el ahora director Todd Field). Mientras tanto, un húngaro intenta seducir a Alice. Bill, por su parte, ha dejado a Nick para dejarse llevar alegremente por dos modelos. Ninguno de los dos concretará. Ella porque pone su matrimonio de por medio. Él porque Ziegler requiere sus servicios médicos con una mujer que, a causa de una sobredosis, se desmayó en su baño. Días después, al calor de una sesión de marihuana, Alice le confesará a Bill que una vez estuvo a punto de dejarlo todo por un oficial de marina. Literalmente: todo. ¿Será esto cierto o no? En todo caso, la marihuana abona bien la ambigüedad. La actuación de Nicole Kidman en esta secuencia es impresionante: fría y apasionada, directa y perdida sin que esto conlleve ninguna contradicción. Una llamada de un paciente que acaba de morir hace que Bill tenga que salir de casa. Conmocionado, el médico evitará a toda costa regresar esa noche, lo que lo llevará a tener una serie de encuentros, todos ellos con una carga sexual más o menos fuerte. En cierto punto, la película recuerda a aquellos burgueses que no podían cenar en El discreto encanto de la burguesía de Buñuel. Bill quiere (no precisamente cenar, por cierto) pero no puede. En este sentido, Ojos bien cerrados es también una comedia sobre cómo Tom Cruise no puede tener sexo.

El relato alcanza un clímax cuando Bill va a caer, guiado por Nick, en una orgía que se desarrolla en una mansión a fueras de la ciudad. La puesta en escena es grandielocuente, operística y embrujante. Los travellings, las máscaras, las tomas fijas... y qué mujeres. A partir de este momento, también, la música será uno de los personajes principales de Eyes wide shut. El uso que Kubrick hace de las notas de Musica Ricercatta, II de Gyorgy Lygeti potencia el suspenso y ubica, en mi canon, el score de la película como uno de los mejores de la historia, comparable al de 2001 del propio Kubrick (con música de Gyorgy Lygeti también).

El resto es el viaje de regreso. Ojos bien cerrados es una road movie de ida y vuelta. La ida está encaminada a crear el misterio, la vuelta a resolverlo. La ida a crear hilos narrativos, el regreso a cerrarlos. Si es que se puede, por supuesto. La película está estructurada en secuencias largas y asfixiantes, cada una con su propia lógica, estética y composición. Y en cada hilo narrativo hay dos secuencias: la de ida y la de vuelta.

Por último, Eyes wide shut es también el nacimiento de un nuevo género. El del thriller erótico. Aunque ya había películas que lo anunciaban (Bajos instintos se me viene a la mente) esta fue la primer película en ofrecer cantidades generosas tanto de thriller como de erotismo. Por el lado del erotismo, mujeres hermosas, desnudas, (abriendo con la propia Nicole Kidman, como ya lo mencioné) circulan por el film de principio a fin. Por el lado de thriller, el largometraje está impregnado con la sensación de que muy pronto algo terrible le sucederá a Bill Harford.

Kubrick, en su última película, logró su obra maestra.

jueves, 16 de abril de 2009

Viridiana/II (en imágenes)

Y, bueno, para reflejar la controversia que generó la película en su estreno, nada mejor que la caricatura de Alberto Isaac, muy bien nombrada Vini, vidi, vinci




La caricatura refleja a la perfección los sentimientos que Buñuel causó entre la comunidad artística (sobretodo mexicana) cuando anunció que haría la película en España. Todos pensaron que la nostalgia le había ganado al director aragonés, así que, solamente para estar en su país natal, haría una película timorata y comprometida. Bueno... creo que el último cuadro de la caricatura refleja a la perfección lo que sucedió. Y en ese 'regalito' que Buñuel le dio a Franco, venía una imagen que ya pasó a la historia. No agrega, en realidad, nada a la historia, y la película no está lo suficientemente enraizada en la religión (como sí lo estaba, por ejemplo, Nazarín) como para que la imagen venga mucho al caso pero... Buñuel era, ante todo, un provocador.


Y, por último, la película sigue causando controversia hasta el día de hoy (bueno... al menos en el círculo de traumados amantes del cine). The Criterion Collection lanzó, en mayo de 2006, un magnífico DVD de esta película (widescreen, imagen casi perfecta y como extras un documental sobre Buñuel y entrevistas con Silvia Pinal y el historiador Richard Porton). Bueno, la portada para este DVD fue esta cosa:

Que, hasta eso, aunque es una aberración refleja bien la ya mencionada actitud provocadora de Buñuel (por cierto, me disculparán ustedes, no pude encontrar una imagen más grande). El caso es que esta portada sucitó tal serie de protestas entre los DVD-filos (sobretodo norteamericanos) que la portada tuvo que ser cambiada por otra, digamos más... clásica.







miércoles, 1 de abril de 2009

Viridiana



Viridiana. Dir. Luis Buñuel, 1960.

Para hablar de Viridiana, primero tengo que hablar de la historia detrás de Viridiana. Después de ganar el Gran Premio en Cannes con Nazarín (el perfecto preámbulo de Viridiana, por cierto), el régimen franquista invitó a Buñuel a volver a España. El mismo régimen que años antes lo había desterrado por exponer la miseria de la provincia española en Las hurdes (Tierra sin pan), ahora quiere aprovecharse de su éxito. Buñuel aceptó, con la condición única de que lo dejaran elegir a su productor. Eligió al hasta entonces mueblero Gustavo Alatriste, en ese entonces esposo de la actriz Silvia Pinal. Pinal cuenta que ella quería hacer una película con Buñuel y estuvo insistiendo hasta que, por fin, su esposo entró al quite para poner el dinero. Buñuel lo eligió porque, se dice, Alatriste no le puso ninguna restricción más allá del hecho de que su esposa estelarizara la película. La película se estrenó en Cannes, donde ganó la Palma de Oro. Al día siguiente, fue prohibida en España y en casi todas partes. ¿La razón? Se le consideró una película blasfema y altamente ofensiva. Si Viridiana sobrevivió es porque, entre Buñuel, Alatriste y Pinal lograron pasar una copia de contrabando a México. Viridiana adquirió, como Buñuel lo hizo muchos años antes, la nacionalidad mexicana. Y deberíamos estar orgullosos.

La novicia Viridiana (Silvia Pinal) está a punto de ponerse los hábitos definitivamente. Su tío, Don Jaime (Fernando Rey en el primero, y mejor, de los muchos viejos raboverdes que compondría para Buñuel) le pide que pase unos días con él. Viridiana va solamente por agradecimiento, ya que fue su tío quien pagó sus estudios. Resulta ser que Viridiana es igualita a su difunta tía, lo que despierta la pasión de Don Jaime. Por otro lado, Viridiana convence a Don Jaime de contactar a su hijo "natural", Jorge (Paco Rabal, en su segunda colaboración con Buñuel) que llegará a deslumbrar a Viridiana, y a la sirvienta Ramona (Margarita Lozano) con su mundanidad y aires citadinos, mientras (por razones que no revelaré) Viridiana intenta convertir la mansión del tío en un refugio para mendigos.

Buñuel en esta película apunta la mayoría (¡que no todos!) de sus cañones a una institución que hoy en día tiene más fuerza que nunca: la de la beneficencia. Los mendigos ya mencionados serán víctimas y victimarios, nunca beneficiarios, de la empresa de Viridiana. Hay muchos y muy variopintos: viejos, jóvenes, tuertos, leprosos, enanos... nunca, y esta fue seguramente la intención de Buñuel, inspiran compasión, ni lástima. La defensa de los pobres, dice Buñuel, puede ser también un acto de egoísmo. ¿O no lo hace Viridiana para expiar sus culpas? Otro ejemplo podría ser Don Jaime. Pagó los estudios de Viridiana, sí, pero quiere algo a cambio.

Hay una escena genial en la película en la que Jorge ve pasar a un perro atado a una carreta, lo que lo indigna. Compra, pues, al pobre perro. Suceden entonces dos cosas interesantes. Primero, ya que se van los hombres de la carreta, el perro quiere seguir con ellos. Segundo, justo cuando Jorge da la vuelta pasa otra carreta con otro perro, al que ya no ayuda pues no lo ve. Curiosamente, en un momento de la película Jorge también le dice a Viridiana que ayudando a unos cuantos mendigos no va a cambiar al mundo. El impulso de ayudar es, pues, natural hasta para el más cínico de los hombres pero, ¿de qué sirve si las personas en realidad no lo saben dar, ni recibir? Y es que Buñuel no se va contra la beneficencia per se, si no contra la manera en que la humanidad la da y, sobretodo, la recibe. Habrá que ver el berrinche que hacen los mendigos cuando se les anuncia que tienen que trabajar.

Por último, el final de Viridiana es, quizá, la prueba más grande del maravilloso talento de Buñuel. La película terminaba insinuando claramente un encuentro sexual, lo que no fue permitido por la censura española. Para solucionar esto, Don Luis cambió la escena por una partida de cartas... que vale por cinco menage a trois.

Cambio

Hay un cambio de administración jaja. Bueno no hay que ser tan drásticos. Ya no hablaré necesariamente de los estrenos porque, honestamente, ya me da flojera. Solamente hablaré de las películas que verdaderamente me parezcan interesantes. Aunque bueno, otras razones no pude hablar a tiempo de Watchmen (Snyder, 2009) que sí me pareció lo suficientemene interesante. Pero bueno... empezamos con Viridiana (Buñuel, 1961).

lunes, 2 de marzo de 2009

The Wrestler



Luchador (The Wrestler). Dir. Darren Aronofsky, 2008.

Pocas veces un director ha cambiado drásticamente de estilo tan efectivamente. Darren Aronofsky, hasta su anterior film La fuente de la vida (pasando por Pi y Réquiem por un sueño) había apelado por el artificio al máximo. Edición rapidísima, efectos especiales "orgánicos" (lo que sea que eso signifique) movimientos y posiciones inusuales de cámara. Luchador es de un realismo casi documental, aunque, gran mérito de Aronofsky, también recurre a los artificios cuando estos son requeridos.

Randy "The Ram" Robinson (Mickey Rourke, que se merece todos los elogios que se han escrito sobre él) es un luchador de, valga la redundancia, lucha libre que en toda su vida sólo ha sido bueno para eso: luchar. Por eso cuando después de una brutal lucha (y quizá la lucha más brutal jamás filmada) sufre un infarto al corazón y su médico le dice que ya no puede luchar, no sabe qué hacer con su vida. Intentará pues, reanudar una relación, hace mucho tiempo perdida, con su hija (Evan Rachel Wood) y empezar un romance con una stripper con un hijo que alimental (Marisa Tomei... mejora (¡en todos los sentidos!) con los años, la neta). Buscará también un trabajo "común", de esos que atienden en el súper en la sección de carnes frías. ¿Podrá remediar sus errores y seguir adelante con una vida que dejó en standby cuando le llegó la fama como luchador profesional?

Luchador es la crónica de un hombre queriendo rehacer su vida sin saber cómo. La historia de un hombre que queda despojado de todo lo que tiene y tiene que volver a empezar. La secuencia con su hija es conmovedora y, tengo que aceptarlo, me sacó una que otra lágrima. La sinceridad se nota en los diálogos y actuaciones, y las elecciones formales de Aronofsky están hechas para potenciarla. Así, cuando Marisa Tomei baila lo importante no es que baile si no su mirada. Cuando The Ram pelea eso no es lo importante, sino los rasgos de camaradería que se dan entre él y los demás luchadores. Cuando lo vemos atendiendo a una viejita en el supermercado lo importante es la gentileza con qué lo hace. Así, cuando Randy está bien todos estamos agusto. Cuando la caga, sufrimos con él.

Hay quien dice que lo malo de Luchador es el final. Para mí es lo mejor de la película y el trazo que termina por redondear el círculo, quizá el que mejor le ha salido a Aronofsky hasta el momento. Véanla y luego hablamos.

jueves, 26 de febrero de 2009

BMW films (The Hire) - The Follow

Pues hace un buen pero un buen la BMW les encargó a muchos directores de renombre internacional (entre ellos Alejandro González Iñárritu, por cierto) que hicieran cortos para que lucieran sus carros. He aquí el de Wong Kar-Wai. Como su cine, melancólico y tierno. Además, musicalizado con una versión de la que es una de las canciones más bellas que se haya escrito: Mi unicornio azul, de Silvio Rodríguez.



miércoles, 25 de febrero de 2009

Slumdog Millionaire


Quisiera ser millonario (Slumdog Millionaire). Dir. Danny Boyle y Loveleen Tandan, 2008.

Jamal Malik está a punto de ganar 20 millones de rupias en el programa 'Who wants to be a millionaire?' de la televisión hindú. Nadie ha pasado del millón de rupias. ¿Cómo le hizo?


  • a) Hizo trampa

  • b) Es un genio

  • c) Tuvo suerte

  • d) Está escrito

Ésta es la pregunta que abre y cierra Slumdog Millionaire, octavo largometraje del inglés ex-enfant terrible Danny Boyle (co-dirigida con la injustamente poco reconocida Loveleen Tandna). La respuesta es, desde que la película inicia, obvia, pero el gran mérito de Boyle es que al final dicha respuesta termina no solamente siendo lógica, sino que ya no podemos pensar en otra respuesta posible.

Como ya se dijo, Jamal (Dev Patel) ha sabido la respuesta a todas y cada una de las preguntas que le hace el conductor del programa. Así, si Jamal sabe qué es lo que tiene en la mano una cierta deidad hindú es porque de niño vio a una niña disfrazada de dicha deidad mientras se linchaba injustamente a su madre. O si sabe quién es el inventor del revólver es porque tuvo la 'suerte' de que alguien le apuntó en la cabeza con una Colt 45. Así, vamos repasando la vida de Jamal y su hermano Salim desde que eran unos niños hasta el momento en que empieza el programa. Siempre con un leit motiv claro y seguro: el amor de Jamal hacia una niña (luego joven, luego mujer): Latika. Porque el destino de Jamal y Latika es uno y es muy claro, aunque tengan que sortear toda suerte de problemas para llevarlo a cabo.

Slumdog Millionaire es cuando Hollywood conoció a Bollywood (favor de buscar Bollywood en Wikipedia). Es una película de acción, drama, romance, comedia... todo en menos de 120 minutos, todo junto y revuelto, frenéticamente editado y fotografiado, que no se detiene por nada y que no da tregua al espectador. Y qué bueno, porque justamente Slumdog Millionaire está hecha para los sentidos, no para el intelecto (que conste que lo digo sin menospreciar, porque muchas de las más grandes películas son para los sentidos). Así, uno se emociona aunque ya sepa en qué va a terminar la película. Y cuando terminó, salí feliz de haberla visto. Rabiosamente alegre, la película termina por contagiarte. Y cómo no va a ser así, si en la secuencia de créditos finales todos se ponen sin ningún motivo a mover el bote. Cuánta alegría.

lunes, 23 de febrero de 2009

Låt den rätte komma in



Déjame entrar (Låt den ratte komma in). Dir. Tomas Alfredson, 2008.

Mucho mejor que el cine normal - Adolfo

Estocolmo, Suecia. Oscar (Kåre Hedebrant), un niño de unos diez, doce años, cuyos padres están en pleno proceso de divorcio, conoce a Eli (estupenda Lina Leandersson), una niña de la misma edad que, en palabras del propio Oscar, 'huele raro'. Eli le enseñará a defenderse de sus compañeros porque, verán, Oscar es uno de esos niños de los que todos se burlan. Eli, además de oler raro, tiene otras peculiaridades: no tiene una fecha exacta de cumpleaños y se aparece de la nada. Mientras tanto, un asesino acecha la ciudad. El asesino tiene también sus peculiaridades: drena a sus víctimas, al punto de dejarlas sin gota de sangre.

Déjame entrar es una estupenda pieza de género. No, esperen, es una estupenda pieza de dos géneros: el horror y el romántico.

Por el lado del horror, la película entiende que el horror viene de adentro. Oscar es un simple niño y Eli es (a estas alturas ya lo saben todos, así que no creo arruinarle la película a nadie) un vampiro pero, ¿qué tanta diferencia hay entre ellos realmente? Eli mata, sí, porque necesita de sangre para sobrevivir, por instinto. Oscar ¿mataría? para defenderse y ¿por instinto también? El elenco de Déjame entrar está formado en su mayoría por pubertos que guardan una perversidad palpable. En este sentido (el horror personificado en niños) Déjame entrar va mucho más allá que cualquier película del tan publicitado japan-gore (The ring, Dark Water, etc.).

Del lado romántico, la película tiene otras dos vertientes. Primero, la relación de Eli con Håkan (Per Ragnar) un viejo que está dispuesto a hacer lo que sea por ella. ¿Es Håkan su papá? O más terrible aún, ¿es una versión anterior de Oscar? Él, al parecer, la ama pero también le teme. Hace lo que sea por ella, incluso matar. ¿Qué es entonces más terrible? ¿Matar para sobrevivir o matar por amor? ¿O no es básicamente lo mismo? Es en esta historia donde el lado romántico y el lado de terror de la película se conjugan más armoniosa y sutilmente.

Segundo, la relación de Oscar y Eli, que se desarrolla casi como en cualquier otra película romántica. Vaya, las vampiras son igual de complicadas que las mujeres. Oscar y Eli desarrollan una manera de comunicarse a través de la pared que separa sus cuartos. Son ambos seres solitarios que se necesitan y, vaya, hasta se complementan. Oscar es la esperanza de normalidad para Eli, y Eli es el coraje que Oscar necesita. A pesar de todo, a pesar de que ella no sea en realidad una niña.

SPOILERS

Por último, el lado del horror y el romántico se conjugan perfectamente en un final poderoso que termina definiendo una de las principales interrogantes de la película. ¿Matar por amor o matar para vivir? Además, la secuencia está filmada muy peculiarmente. Lo que pudo haber sido lo más gore de los últimos tiempos queda reducido a un plano sutil, ciertamente sugerente pero nunca demasiado explícito. Y, para los que ya vieron la película, según la IMDb la palabra que al final Eli y Oscar se dicen en clave morse es P U S S, que es 'beso' en sueco. Porque en Déjame entrar también hay espacio, y mucho, para la ternura. Como debe de ser.

FIN DE SPOILERS (Y DE LA RESEÑA, JA)


lunes, 9 de febrero de 2009

Frost/Nixon


Frost/Nixon: La entrevista del escándalo (Frost/Nixon). Dir. Ron Howard, 2008.

El cine político me parece, más que importante, necesario. Cumple con la que es, a mi parecer, una de las funciones primordiales del cine: además de entretener lleva a la polémica, a la discusión, a la reflexión. Y, cuando se hace bien, queda como testimonio de una época, de un ideal. (¿el gran ejemplo? Todos los hombres del presidente (All the president's men. Alan J. Pakula, 1976)).

Esta reflexión introductoria viene al caso porque Frost/Nixon es una película política como ya casi no se hacen (la última que recuerdo es Munich, de Spielberg... después habrá que remontarse hasta Nixon o JFK, ambas de Oliver Stone). En 1977, tres años después de que el 37vo. presidente de los Estados Unidos de América, Richard Milhous Nixon (Frank Langella... grandioso) renunciara a la presidencia, tras los escándalos del llamado Watergate, el conductor de talk shows británico David Frost (Michael Sheen, muy bien) se empeña en lograr una entrevista con el polémico Nixon. Imaginen el rating que esas entrevistas tendrían. Pues bien, Frost logró su objetivo y el resultado fueron cuatro entrevistas, de dos horas cada una, donde Frost buscará a toda costa que Nixon acepte su culpa y su intervención en el Watergate. ¿Lo logrará? (si se ponen a investigar encontrarán la respuesta... yo no la voy a decir aquí).

Frost/Nixon está basada en una obra de teatro de Peter Morgan (Closer) y dirigida por el académico Ron Howard (Una mente brillante, El código DaVinci). Pues bien, Howard ya aprendió a dirigir porque la película no denota en NADA que está basada en una obra de teatro. Hecha en formato de falso documental, el film explota, ante todo, las bondades del close-up (cosa que, por cierto, también se discute en el largometraje). ¡Y qué magnífico es esto cuando los close-ups son a dos grandes actores! O bueno, a dos grandes actuaciones... sobretodo Frank Langella, que logra que, a pesar de todo, simpaticemos un poco con Nixon. Con el monstruo Nixon. Con el traidor Nixon. Con el primer presidente en renunciar.

Porque Nixon habrá sido lo que quieran pero está muy lejos de aquel que acaba de dejar, tras ocho años en el poder, la Casa Blanca. Y ya en terreno mexicano... recuerdo aquella entrevista que Denise Maerker le hizo al expresidente Carlos Salinas de Gortari. Cuando le hacían una pregunta dura, él sólo respondía 'política-ficción'. ¿Habrá visto la entrevista?