(Esta entrada se irá actualizando al ritmo que veo los 10 capítulos)
viernes, 1 de mayo de 2009
Dekalog
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domingo, 19 de abril de 2009
Eyes wide shut

Ojos bien cerrados (Eyes wide shut). Dir. Stanley Kubrick, 1999.
Se había adelantado a su época porque la película parece una obra más mesurada, más rica y más auténtica de uno de los cineastas más respetados de la actualidad: David Lynch. El surrealismo inherente a la película y la desfragmentación de la imagen fílmica es el camino que está siguiendo el cine hoy en día. Y no, porque en una época en donde la estética MTV y los cortes instantáneos lo dominaban todo (y lo siguen haciendo, vean Quantum of Solace o chéquense esto si no) Kubrick decidió hacer su película a la manera de la vieja escuela: ritmo controlado, tomas y secuencias largas y ricas en detalle y hasta formato full frame (proporción 1.33:1, más cuadrado que los más utilizados 1.66:1, 1.75:1 y 2.35:1... como una televisión no widescreen) que dejó de usarse casi en su totalidad en los 60's.
Ojos bien cerrados cuenta la historia del matrimonio Harford: Bill (Tom Cruise) y Alice. Durante una fiesta navideña (¿por qué Ziegler (Sydney Pollack) nos sigue invitando cada año?) Bill se encuentra con un viejo amigo de la Facultad de Medicina, Nick Nightingale (el ahora director Todd Field). Mientras tanto, un húngaro intenta seducir a Alice. Bill, por su parte, ha dejado a Nick para dejarse llevar alegremente por dos modelos. Ninguno de los dos concretará. Ella porque pone su matrimonio de por medio. Él porque Ziegler requiere sus servicios médicos con una mujer que, a causa de una sobredosis, se desmayó en su baño. Días después, al calor de una sesión de marihuana, Alice le confesará a Bill que una vez estuvo a punto de dejarlo todo por un oficial de marina. Literalmente: todo. ¿Será esto cierto o no? En todo caso, la marihuana abona bien la ambigüedad. La actuación de Nicole Kidman en esta secuencia es impresionante: fría y apasionada, directa y perdida sin que esto conlleve ninguna contradicción. Una llamada de un paciente que acaba de morir hace que Bill tenga que salir de casa. Conmocionado, el médico evitará a toda costa regresar esa noche, lo que lo llevará a tener una serie de encuentros, todos ellos con una carga sexual más o menos fuerte. En cierto punto, la película recuerda a aquellos burgueses que no podían cenar en El discreto encanto de la burguesía de Buñuel. Bill quiere (no precisamente cenar, por cierto) pero no puede. En este sentido, Ojos bien cerrados es también una comedia sobre cómo Tom Cruise no puede tener sexo.
El relato alcanza un clímax cuando Bill va a caer, guiado por Nick, en una orgía que se desarrolla en una mansión a fueras de la ciudad. La puesta en escena es grandielocuente, operística y embrujante. Los travellings, las máscaras, las tomas fijas... y qué mujeres. A partir de este momento, también, la música será uno de los personajes principales de Eyes wide shut. El uso que Kubrick hace de las notas de Musica Ricercatta, II de Gyorgy Lygeti potencia el suspenso y ubica, en mi canon, el score de la película como uno de los mejores de la historia, comparable al de 2001 del propio Kubrick (con música de Gyorgy Lygeti también).
El resto es el viaje de regreso. Ojos bien cerrados es una road movie de ida y vuelta. La ida está encaminada a crear el misterio, la vuelta a resolverlo. La ida a crear hilos narrativos, el regreso a cerrarlos. Si es que se puede, por supuesto. La película está estructurada en secuencias largas y asfixiantes, cada una con su propia lógica, estética y composición. Y en cada hilo narrativo hay dos secuencias: la de ida y la de vuelta.
Por último, Eyes wide shut es también el nacimiento de un nuevo género. El del thriller erótico. Aunque ya había películas que lo anunciaban (Bajos instintos se me viene a la mente) esta fue la primer película en ofrecer cantidades generosas tanto de thriller como de erotismo. Por el lado del erotismo, mujeres hermosas, desnudas, (abriendo con la propia Nicole Kidman, como ya lo mencioné) circulan por el film de principio a fin. Por el lado de thriller, el largometraje está impregnado con la sensación de que muy pronto algo terrible le sucederá a Bill Harford.
Kubrick, en su última película, logró su obra maestra.
jueves, 16 de abril de 2009
Viridiana/II (en imágenes)


Y, por último, la película sigue causando controversia hasta el día de hoy (bueno... al menos en el círculo de traumados amantes del cine). The Criterion Collection lanzó, en mayo de 2006, un magnífico DVD de esta película (widescreen, imagen casi perfecta y como extras un documental sobre Buñuel y entrevistas con Silvia Pinal y el historiador Richard Porton). Bueno, la portada para este DVD fue esta cosa:
Que, hasta eso, aunque es una aberración refleja bien la ya mencionada actitud provocadora de Buñuel (por cierto, me disculparán ustedes, no pude encontrar una imagen más grande). El caso es que esta portada sucitó tal serie de protestas entre los DVD-filos (sobretodo norteamericanos) que la portada tuvo que ser cambiada por otra, digamos más... clásica.
miércoles, 1 de abril de 2009
Viridiana

Hay una escena genial en la película en la que Jorge ve pasar a un perro atado a una carreta, lo que lo indigna. Compra, pues, al pobre perro. Suceden entonces dos cosas interesantes. Primero, ya que se van los hombres de la carreta, el perro quiere seguir con ellos. Segundo, justo cuando Jorge da la vuelta pasa otra carreta con otro perro, al que ya no ayuda pues no lo ve. Curiosamente, en un momento de la película Jorge también le dice a Viridiana que ayudando a unos cuantos mendigos no va a cambiar al mundo. El impulso de ayudar es, pues, natural hasta para el más cínico de los hombres pero, ¿de qué sirve si las personas en realidad no lo saben dar, ni recibir? Y es que Buñuel no se va contra la beneficencia per se, si no contra la manera en que la humanidad la da y, sobretodo, la recibe. Habrá que ver el berrinche que hacen los mendigos cuando se les anuncia que tienen que trabajar.
Por último, el final de Viridiana es, quizá, la prueba más grande del maravilloso talento de Buñuel. La película terminaba insinuando claramente un encuentro sexual, lo que no fue permitido por la censura española. Para solucionar esto, Don Luis cambió la escena por una partida de cartas... que vale por cinco menage a trois.
Cambio
lunes, 2 de marzo de 2009
The Wrestler

jueves, 26 de febrero de 2009
BMW films (The Hire) - The Follow
miércoles, 25 de febrero de 2009
Slumdog Millionaire

- a) Hizo trampa
- b) Es un genio
- c) Tuvo suerte
- d) Está escrito
Ésta es la pregunta que abre y cierra Slumdog Millionaire, octavo largometraje del inglés ex-enfant terrible Danny Boyle (co-dirigida con la injustamente poco reconocida Loveleen Tandna). La respuesta es, desde que la película inicia, obvia, pero el gran mérito de Boyle es que al final dicha respuesta termina no solamente siendo lógica, sino que ya no podemos pensar en otra respuesta posible.
Como ya se dijo, Jamal (Dev Patel) ha sabido la respuesta a todas y cada una de las preguntas que le hace el conductor del programa. Así, si Jamal sabe qué es lo que tiene en la mano una cierta deidad hindú es porque de niño vio a una niña disfrazada de dicha deidad mientras se linchaba injustamente a su madre. O si sabe quién es el inventor del revólver es porque tuvo la 'suerte' de que alguien le apuntó en la cabeza con una Colt 45. Así, vamos repasando la vida de Jamal y su hermano Salim desde que eran unos niños hasta el momento en que empieza el programa. Siempre con un leit motiv claro y seguro: el amor de Jamal hacia una niña (luego joven, luego mujer): Latika. Porque el destino de Jamal y Latika es uno y es muy claro, aunque tengan que sortear toda suerte de problemas para llevarlo a cabo.
Slumdog Millionaire es cuando Hollywood conoció a Bollywood (favor de buscar Bollywood en Wikipedia). Es una película de acción, drama, romance, comedia... todo en menos de 120 minutos, todo junto y revuelto, frenéticamente editado y fotografiado, que no se detiene por nada y que no da tregua al espectador. Y qué bueno, porque justamente Slumdog Millionaire está hecha para los sentidos, no para el intelecto (que conste que lo digo sin menospreciar, porque muchas de las más grandes películas son para los sentidos). Así, uno se emociona aunque ya sepa en qué va a terminar la película. Y cuando terminó, salí feliz de haberla visto. Rabiosamente alegre, la película termina por contagiarte. Y cómo no va a ser así, si en la secuencia de créditos finales todos se ponen sin ningún motivo a mover el bote. Cuánta alegría.
lunes, 23 de febrero de 2009
Låt den rätte komma in

lunes, 9 de febrero de 2009
Frost/Nixon
