lunes, 2 de marzo de 2009

The Wrestler



Luchador (The Wrestler). Dir. Darren Aronofsky, 2008.

Pocas veces un director ha cambiado drásticamente de estilo tan efectivamente. Darren Aronofsky, hasta su anterior film La fuente de la vida (pasando por Pi y Réquiem por un sueño) había apelado por el artificio al máximo. Edición rapidísima, efectos especiales "orgánicos" (lo que sea que eso signifique) movimientos y posiciones inusuales de cámara. Luchador es de un realismo casi documental, aunque, gran mérito de Aronofsky, también recurre a los artificios cuando estos son requeridos.

Randy "The Ram" Robinson (Mickey Rourke, que se merece todos los elogios que se han escrito sobre él) es un luchador de, valga la redundancia, lucha libre que en toda su vida sólo ha sido bueno para eso: luchar. Por eso cuando después de una brutal lucha (y quizá la lucha más brutal jamás filmada) sufre un infarto al corazón y su médico le dice que ya no puede luchar, no sabe qué hacer con su vida. Intentará pues, reanudar una relación, hace mucho tiempo perdida, con su hija (Evan Rachel Wood) y empezar un romance con una stripper con un hijo que alimental (Marisa Tomei... mejora (¡en todos los sentidos!) con los años, la neta). Buscará también un trabajo "común", de esos que atienden en el súper en la sección de carnes frías. ¿Podrá remediar sus errores y seguir adelante con una vida que dejó en standby cuando le llegó la fama como luchador profesional?

Luchador es la crónica de un hombre queriendo rehacer su vida sin saber cómo. La historia de un hombre que queda despojado de todo lo que tiene y tiene que volver a empezar. La secuencia con su hija es conmovedora y, tengo que aceptarlo, me sacó una que otra lágrima. La sinceridad se nota en los diálogos y actuaciones, y las elecciones formales de Aronofsky están hechas para potenciarla. Así, cuando Marisa Tomei baila lo importante no es que baile si no su mirada. Cuando The Ram pelea eso no es lo importante, sino los rasgos de camaradería que se dan entre él y los demás luchadores. Cuando lo vemos atendiendo a una viejita en el supermercado lo importante es la gentileza con qué lo hace. Así, cuando Randy está bien todos estamos agusto. Cuando la caga, sufrimos con él.

Hay quien dice que lo malo de Luchador es el final. Para mí es lo mejor de la película y el trazo que termina por redondear el círculo, quizá el que mejor le ha salido a Aronofsky hasta el momento. Véanla y luego hablamos.

jueves, 26 de febrero de 2009

BMW films (The Hire) - The Follow

Pues hace un buen pero un buen la BMW les encargó a muchos directores de renombre internacional (entre ellos Alejandro González Iñárritu, por cierto) que hicieran cortos para que lucieran sus carros. He aquí el de Wong Kar-Wai. Como su cine, melancólico y tierno. Además, musicalizado con una versión de la que es una de las canciones más bellas que se haya escrito: Mi unicornio azul, de Silvio Rodríguez.



miércoles, 25 de febrero de 2009

Slumdog Millionaire


Quisiera ser millonario (Slumdog Millionaire). Dir. Danny Boyle y Loveleen Tandan, 2008.

Jamal Malik está a punto de ganar 20 millones de rupias en el programa 'Who wants to be a millionaire?' de la televisión hindú. Nadie ha pasado del millón de rupias. ¿Cómo le hizo?


  • a) Hizo trampa

  • b) Es un genio

  • c) Tuvo suerte

  • d) Está escrito

Ésta es la pregunta que abre y cierra Slumdog Millionaire, octavo largometraje del inglés ex-enfant terrible Danny Boyle (co-dirigida con la injustamente poco reconocida Loveleen Tandna). La respuesta es, desde que la película inicia, obvia, pero el gran mérito de Boyle es que al final dicha respuesta termina no solamente siendo lógica, sino que ya no podemos pensar en otra respuesta posible.

Como ya se dijo, Jamal (Dev Patel) ha sabido la respuesta a todas y cada una de las preguntas que le hace el conductor del programa. Así, si Jamal sabe qué es lo que tiene en la mano una cierta deidad hindú es porque de niño vio a una niña disfrazada de dicha deidad mientras se linchaba injustamente a su madre. O si sabe quién es el inventor del revólver es porque tuvo la 'suerte' de que alguien le apuntó en la cabeza con una Colt 45. Así, vamos repasando la vida de Jamal y su hermano Salim desde que eran unos niños hasta el momento en que empieza el programa. Siempre con un leit motiv claro y seguro: el amor de Jamal hacia una niña (luego joven, luego mujer): Latika. Porque el destino de Jamal y Latika es uno y es muy claro, aunque tengan que sortear toda suerte de problemas para llevarlo a cabo.

Slumdog Millionaire es cuando Hollywood conoció a Bollywood (favor de buscar Bollywood en Wikipedia). Es una película de acción, drama, romance, comedia... todo en menos de 120 minutos, todo junto y revuelto, frenéticamente editado y fotografiado, que no se detiene por nada y que no da tregua al espectador. Y qué bueno, porque justamente Slumdog Millionaire está hecha para los sentidos, no para el intelecto (que conste que lo digo sin menospreciar, porque muchas de las más grandes películas son para los sentidos). Así, uno se emociona aunque ya sepa en qué va a terminar la película. Y cuando terminó, salí feliz de haberla visto. Rabiosamente alegre, la película termina por contagiarte. Y cómo no va a ser así, si en la secuencia de créditos finales todos se ponen sin ningún motivo a mover el bote. Cuánta alegría.

lunes, 23 de febrero de 2009

Låt den rätte komma in



Déjame entrar (Låt den ratte komma in). Dir. Tomas Alfredson, 2008.

Mucho mejor que el cine normal - Adolfo

Estocolmo, Suecia. Oscar (Kåre Hedebrant), un niño de unos diez, doce años, cuyos padres están en pleno proceso de divorcio, conoce a Eli (estupenda Lina Leandersson), una niña de la misma edad que, en palabras del propio Oscar, 'huele raro'. Eli le enseñará a defenderse de sus compañeros porque, verán, Oscar es uno de esos niños de los que todos se burlan. Eli, además de oler raro, tiene otras peculiaridades: no tiene una fecha exacta de cumpleaños y se aparece de la nada. Mientras tanto, un asesino acecha la ciudad. El asesino tiene también sus peculiaridades: drena a sus víctimas, al punto de dejarlas sin gota de sangre.

Déjame entrar es una estupenda pieza de género. No, esperen, es una estupenda pieza de dos géneros: el horror y el romántico.

Por el lado del horror, la película entiende que el horror viene de adentro. Oscar es un simple niño y Eli es (a estas alturas ya lo saben todos, así que no creo arruinarle la película a nadie) un vampiro pero, ¿qué tanta diferencia hay entre ellos realmente? Eli mata, sí, porque necesita de sangre para sobrevivir, por instinto. Oscar ¿mataría? para defenderse y ¿por instinto también? El elenco de Déjame entrar está formado en su mayoría por pubertos que guardan una perversidad palpable. En este sentido (el horror personificado en niños) Déjame entrar va mucho más allá que cualquier película del tan publicitado japan-gore (The ring, Dark Water, etc.).

Del lado romántico, la película tiene otras dos vertientes. Primero, la relación de Eli con Håkan (Per Ragnar) un viejo que está dispuesto a hacer lo que sea por ella. ¿Es Håkan su papá? O más terrible aún, ¿es una versión anterior de Oscar? Él, al parecer, la ama pero también le teme. Hace lo que sea por ella, incluso matar. ¿Qué es entonces más terrible? ¿Matar para sobrevivir o matar por amor? ¿O no es básicamente lo mismo? Es en esta historia donde el lado romántico y el lado de terror de la película se conjugan más armoniosa y sutilmente.

Segundo, la relación de Oscar y Eli, que se desarrolla casi como en cualquier otra película romántica. Vaya, las vampiras son igual de complicadas que las mujeres. Oscar y Eli desarrollan una manera de comunicarse a través de la pared que separa sus cuartos. Son ambos seres solitarios que se necesitan y, vaya, hasta se complementan. Oscar es la esperanza de normalidad para Eli, y Eli es el coraje que Oscar necesita. A pesar de todo, a pesar de que ella no sea en realidad una niña.

SPOILERS

Por último, el lado del horror y el romántico se conjugan perfectamente en un final poderoso que termina definiendo una de las principales interrogantes de la película. ¿Matar por amor o matar para vivir? Además, la secuencia está filmada muy peculiarmente. Lo que pudo haber sido lo más gore de los últimos tiempos queda reducido a un plano sutil, ciertamente sugerente pero nunca demasiado explícito. Y, para los que ya vieron la película, según la IMDb la palabra que al final Eli y Oscar se dicen en clave morse es P U S S, que es 'beso' en sueco. Porque en Déjame entrar también hay espacio, y mucho, para la ternura. Como debe de ser.

FIN DE SPOILERS (Y DE LA RESEÑA, JA)


lunes, 9 de febrero de 2009

Frost/Nixon


Frost/Nixon: La entrevista del escándalo (Frost/Nixon). Dir. Ron Howard, 2008.

El cine político me parece, más que importante, necesario. Cumple con la que es, a mi parecer, una de las funciones primordiales del cine: además de entretener lleva a la polémica, a la discusión, a la reflexión. Y, cuando se hace bien, queda como testimonio de una época, de un ideal. (¿el gran ejemplo? Todos los hombres del presidente (All the president's men. Alan J. Pakula, 1976)).

Esta reflexión introductoria viene al caso porque Frost/Nixon es una película política como ya casi no se hacen (la última que recuerdo es Munich, de Spielberg... después habrá que remontarse hasta Nixon o JFK, ambas de Oliver Stone). En 1977, tres años después de que el 37vo. presidente de los Estados Unidos de América, Richard Milhous Nixon (Frank Langella... grandioso) renunciara a la presidencia, tras los escándalos del llamado Watergate, el conductor de talk shows británico David Frost (Michael Sheen, muy bien) se empeña en lograr una entrevista con el polémico Nixon. Imaginen el rating que esas entrevistas tendrían. Pues bien, Frost logró su objetivo y el resultado fueron cuatro entrevistas, de dos horas cada una, donde Frost buscará a toda costa que Nixon acepte su culpa y su intervención en el Watergate. ¿Lo logrará? (si se ponen a investigar encontrarán la respuesta... yo no la voy a decir aquí).

Frost/Nixon está basada en una obra de teatro de Peter Morgan (Closer) y dirigida por el académico Ron Howard (Una mente brillante, El código DaVinci). Pues bien, Howard ya aprendió a dirigir porque la película no denota en NADA que está basada en una obra de teatro. Hecha en formato de falso documental, el film explota, ante todo, las bondades del close-up (cosa que, por cierto, también se discute en el largometraje). ¡Y qué magnífico es esto cuando los close-ups son a dos grandes actores! O bueno, a dos grandes actuaciones... sobretodo Frank Langella, que logra que, a pesar de todo, simpaticemos un poco con Nixon. Con el monstruo Nixon. Con el traidor Nixon. Con el primer presidente en renunciar.

Porque Nixon habrá sido lo que quieran pero está muy lejos de aquel que acaba de dejar, tras ocho años en el poder, la Casa Blanca. Y ya en terreno mexicano... recuerdo aquella entrevista que Denise Maerker le hizo al expresidente Carlos Salinas de Gortari. Cuando le hacían una pregunta dura, él sólo respondía 'política-ficción'. ¿Habrá visto la entrevista?

sábado, 7 de febrero de 2009

Rapidines

Rudo y Cursi (Carlos Cuarón, 2008). Muchas cosas buenas, y otras tantas malas, en el primer largometraje como director de Carlos Cuarón. Ya hacía falta una película mexicana que hablara del rey de los deportes en México: el futbol. Se crea un retrato más o menos convincente del mundo al que llegan los futbolistas descubiertos en medio de la nada. El final, sobretodo, es un comentario justo y necesario sobre la triste realidad de nuestro país. Pero la película tiene dos grandes defectos: Gael García Bernal y Diego Luna. Sobreactúan demasiado y, para colmo, cometen el peor de los pecados: no apredieron a jugar fútbol como preparación (algo que, por ejemplo, Kuno Becker sí hizo para Gol!) lo que hace que la parte futbolera pierda realismo, convicción y, sobre todo, pasión. Y que conste que no soy fanático del fútbol.
El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button. David Fincher, 2008). Ya todo mundo sabe de qué trata el quinto largometraje de David Fincher: un hombre nace con el estado físico de una persona de ochenta años y, conforme pasan los años, rejuvenece. Deberá lidiar con esto en sus relaciones (sobretodo amorosas) con las personas. Aunque Brad Pitt y sobretodo Cate Blanchett hacen un trabajo notable y a nivel técnico la película es impresionante (el maquillaje, la foto...) debo decir que la película me parece más interesante comentada que vista. Es demasiado larga y derivativa, pero a fin de cuentas no es más que el relato de la vida de un hombre que nació en situaciones excepcionales, pero él no es excepcional per se. Me aburrió moderadamente.
Sólo un sueño (Revolutionary Road. Sam Mendes, 2008). El director de Belleza americana regresa al mismo tema pero situado cincuenta años antes, y con unas ganas de provocar impresionantes. No es casualidad que el elenco principal de la película (Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Kathy Bates) haya actuado en esa película del barcote que se hunde, quizá el mayor fenómeno cinematográfico de nuestra generación. Todos recordamos a Jack y Rose, por eso resuenan aún más los insultos, las miradas de odio, la autodestrucción que rodea al matrimonio Wheeler, aparentemente perfecto. Hay una gran diferencia entre los Wheeler de Revolutionary Road y George y Martha (Richard Burton y Elizabeth Taylor) de Who's afraid of Virginia Woolf? (Mike Nichols, 1966). George y Martha se quieren, por lo mismo son codependientes y no lo quieren aceptar. Los Wheeler saben que no se aman, saben que no se necesitan el uno al otro... y tampoco lo quieren aceptar.

sábado, 24 de enero de 2009

2007... con un año de retraso

Pues ahí revisando los "archivos" me encontré con la lista de lo que, según yo, fue lo mejor del 2007 estrenado comercialmente en salas mexicanas. La cosa va así, en estricto orden alfabético:
La fuente de la vida (The Fountain), de Darren Aronofsky.
El Imperio (INLAND EMPIRE) de David Lynch.
Michael Clayton, de Tony Gilroy.
Ratatouille, de Brad Bird.
Valiente (The brave one) de Neil Jordan.
La vida de los otros (Das leben der anderen) de Florian Henckel von Donnersmarck.
El violín, de Francisco Vargas Quevedo.
Zodiaco (Zodiac) de David Fincher.
¿Cómo cambia la lista, a más de un año de distancia? Así sin pensarlo mucho... primero, saco a Michael Clayton y a Valiente (me encanta Jodie Foster pero no es para tanto). Luego agregaría el magnífico debut como director de Ben Affleck, Desapareció una noche (Gone baby gone). Y, por supuesto, me pondría salomónico y partiría la lista en dos. La primera división, en estricto orden de preferencia: Zodiaco, Ratatouille, La vida de los otros y La fuente de la vida. En la segunda división todas las demás. Y ustedes, ¿se acuerdan del 2007?

viernes, 16 de enero de 2009

Rolas/VI

Eddie Vedder - Society



1.- El chiste era poner una rola del soundtrack de Into the Wild. Como yo no soy el más grande fanático de Eddie Vedder le pregunté al que sí lo es y sin dudarlo dijo Society. No le pude refutar (aunque no estaría mal que buscaran más del soundtrack...)
2.- Aquí les va la estrategia publicitaria: que una chavita de quince años pase por aquí (¡ja!) y vea a Kristen Stewart, la de Crepúsculo... y pues se le antoje ver Into the Wild. Aunque sospecho que funcionará mejor con chavitos (funcionaría conmigo)
3.- Vean Into the Wild.

miércoles, 14 de enero de 2009

SHAKESPEARE!!

¿Hamlet? ¿Othello? Naaah que va:
According to James Marsters, his role of Piccolo is a complex, Shakespearean one: "Thousands of years ago he used to be a force of good, but he was imprisoned for 2000 years, making him very angry, and then he finds a way to escape... The cool thing is anybody who's seen Dragon Ball knows that Lord Piccolo transforms into THE Piccolo, and that is a whole other ball of wax; heroic wouldn't be the wrong term, but it's a long journey."
Fuente: IMDb

lunes, 12 de enero de 2009

Muerte de un ciclista

Por alguna razón, la película no está disponible en DVD región 4 y hay que recurrir a Criterion...


Muerte de un ciclista. Dir. Juan Antonio Bardem, 1955

Hace tiempo publiqué, en este mismo blog el llamado que Juan Antonio Bardem hizo al cine español franquista para despertar y dejar de seguir produciendo un cine que el director llamó "políticamente inefectivo, socialmente falso, intelectualmente desechable, estéticamente inexistente e industrialmente paralizado". Pues bien, Muerte de un ciclista es una, y de hecho la más famosa, de las tantas películas que Bardem hizo creyendo en su llamado.

Cuando María José (Lucía Bosé) y su amante, Juan (Alberto Closas) atropellan a un ciclista, en alguna carretera española, deciden dejarlo así, pues de hacer cualquier denuncia el esposo de ella, Miguel (Otello Toso) los descubriría. Esto traerá, en los dos, sentimientos de culpa y remordimiento. Para acabarla, un crítico de arte, Rafael "Rafa" Sandoval (Carlos Casaravilla) los ha descubierto y amenaza a María José con decirle todo a Miguel. ¿Cumplirá su amenaza? Y lo más importante, ¿cómo expiarán María José y Juan sus culpas?

A medio camino entre el neorrealismo italiano y el suspenso al más puro estilo Hitchcock, Bardem cuenta su historia sin olvidarse nunca de la crítica social. Y esto pesa, quizá demasiado. No es que las cosas le salgan mal, sino que a veces no es tan sutil como debería. Me dirán lo que quieran pero no creo que en ninguna reunión, por más elitista que sea, se digan cosas como 'Un collar de perlas por mil obreros hambrientos'. La crítica social, mediante el diálogo, no se le da a Bardem, se siente exagerada, excesivamente planeada.

La crítica social que a Bardem (tío de Javier, por si se estaban preguntando) sí se le da es la visual. Como ya mencioné, el estilo se encuentra a la mitad entre el neorrealismo italiano y el artificio norteamericano (quien diga que Hitchcock no es puro artificio está mal de la cabeza). Entonces, nos encontramos entre intrigas, humo y elegancia cuando de repente nos pega el golpe de realidad. A veces tan fácilmente como pasar de un primer plano a un plano general, y a veces con ayuda de trucos de edición simples pero efectivos. Éste es el punto fuerte de Muerte de un ciclista, elaborar la crítica social mediante técnicas puramente cinematográficas.

Ya rumbo al final, se empiezan a conjugar perfectamente film noir y película social. Con todo y femme fatale incluída. Que el final final sea un poco decepcionante mmm... pues hasta Bardem renegó de él (la censura franquista hizo de las suyas). Muerte de un ciclista es una gran película durante sus últimos 20 minutos. Todo lo demás está muy bien, nada más.