martes, 18 de noviembre de 2008

Halloween



Halloween: El inicio. (Halloween). Dir. Rob Zombie, 2007.


¿Por qué? ¿Por qué rehacer uno de los mayores íconos que el cine de terror nos haya dado? Más aún, ¿por qué un intento, y además uno tan burdo, por psicoanalizarlo?

La historia ya la conoce todo aquel que se precie de saber de cine de terror. Haddonfield, Illinois, Octubre 31. El niño de diez años, Michael Myers (Daeg Faerch, que se pasa la película con cara de Dakota Fannig enojada) asesina con crueldad a buena parte de su familia. Lo recluyen, por supuesto, en un sanatorio mental, a cargo del doctor Samuel Loomis (Malcolm McDowell, muy atrás quedaron sus años de gloria). Quince años después, Myers escapa. ¿Qué es lo que quiere con la estudiante preparatoriana Laurie Strode (Scout Taylor-Compton)?

Halloween, la original, es una obra de terror seminal. Inauguró el ya muy explotado género de las slasher-movies. Inauguró la moda de hacer como chorrocientas mil secuelas (ésta es la novena). Primera en utilizar la ya consabida regla de "sexo = muerte". Y lo mejor de todo es que John Carpenter hizo su película con muy pocos recursos, y con casi nada de hemoglobina artificial mostrada en la pantalla. Si la original Halloween fue tan efectiva es por dos cosas: el suspenso inherente al no mostrar casi-nada, y Michael Myers como la encarnación del mal, así, sin mayores explicaciones.

Ahora Rob Zombie, con el remake, se empeña en hacer la película lo más asquerosa posible (aunque, bueno, hay que agradecer que el gore no es nada comparado a las anteriores películas de Zombie). No tengo nada en contra de ello, pero está realizado tan pobremente que termina dando flojera. El gore por el gore no es interesante. Los primeros asesinatos, realizados más-o-menos creativamente, interesan. Ya después se empieza a sentir todo igual. El gore no crea el suspenso. Por el contrario, el suspenso potencia al gore. Y cuando no hay suspenso, la cosa pasa a la flojera.

¿Y lo peor? Michael Myers queda reducido a un niño al que su familia lo trata mal. La película intenta, muy burdamente, explicar las razones por las que Michael Myers es lo que es. ¿Para qué? El hecho del mal innato es mucho más espeluznante. Cuando nos dicen que Myers sólo reacciona a las burlas de sus compañeritos de escuela... pues qué hueva. Al menos la película tiene dos mejoras sobre la original: la mamá de Michael Myers, (Sheri-Moon Zombie) que nunca vemos en la original, aquí está bien buena. Y el cuadro final... ese sí, muy interesante. ¿Habrá creado Zombie toda la película para llegar ahí? Parecer ser que sí, porque todo lo demás lo hizo con mucha hueva.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Quantum of Solace



007: Quantum (Quantum of Solace). Dir. Marc Forster, 2008.


¡Bond's back! Después del éxito de Casino Royale, una de las mejores películas de la serie, Daniel Craig regresa como James Bond en Quantum of Solace, que es, además, una continuación directa del film anterior (para la trivia: la primera película jamesbondesca en ser una secuela directa). De hecho, Quantum of Solace inicia algo así como dos horas después de que Casino Royale termina, con James Bond trasladando a Mr. White (Jesper Christensen) a bordo de la cajuela de su Aston Martin, mientras alguien lo persigue. Después nos enteraremos que Mr. White no es nada más que un miembro de una organización mundial que, al parecer, es muy poderosa: S.P.E.C.T.R.E., digo, QUANTUM.

Quantum of Solace está aún más alejada de la tradición Bond que Casino Royale. Aquí si ya no hay, de plano, gadgets. El humor, salvo por momentos muy puntuales, brilla por su ausencia. La chica Bond de rigor se llama Camille (Olga Kurylenko, qué ojos), nomás (¿quiéren que les diga algunos nombres de Chicas Bond? Pussy Galore, Christmas Jones, Vesper Lynd...) y Bond y ella no tienen sexo. Aquí lo que mueve a Bond no es cumplir alguna misión que M (Judi Dench, aquí mejor y con más peso que en cualquier otra de sus participaciones como M) le ha asignado, si no la venganza por la muerte de Vesper. Nunca se pronuncia 'Bond, James Bond' ni nadie pide un vodka martini agitado, no revuelto.

Menos mal que no soy purista porque, a decir verdad, Quantum of Solace es todo lo adrenalínica que uno puede pedir. Quizá demasiado, y he ahí su peor defecto. Sobretodo en los primeros minutos de la película se siente que todo van a ser balazos y persecuciones, Bond corriendo por aquí, los demás disparándole por allá... luego la película se calma un poco y empieza lo bueno. Conocemos a no una sino dos chicas Bond (la otra, la agente Fields (guapa Gemma Anderton)) y encontramos a una M con más carácter que nunca. El villano, Dominic Greene (Mathieu Almaric, de El llanto de la mariposa) no tiene una característica singular, ni llora por el ojo, ni tiene una dentadura de metal... pero, a Dios gracias, la cara de Almaric es extraña y estamos ante un actor que logra dotar de interés al personaje.

¿Y lo realmente bueno? Los motivos, las razones por las que James Bond es lo que es. Cierto, Daniel Craig no tiene el charm de Sean Connery, y no podría esbozar la sonrisita sarcástica de Pierce Brosnan aunque su vida dependiera de ello. Su Bond es más crudo, más directo... es la otra cara de la moneda: la de la eterna soledad del espía al Servicio Secreto de su Majestad. Y a mí me resulta mucho más interesante esta cara, sin duda alguna.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Chacun son cinéma



Cada quien su cine. (Chacun son cinéma). 2007.


Una veintena (más o menos) de cortometrajes, cada uno con una duración como de 5 o 6 minutos, sobre el cine. Una manera de festejar al cine. Por supuesto, es casi imposible que recuerde perfectamente bien a todos... así que, como cada quien su cine, aquí les va una lista de lo más memorable... por bueno o por malo.


At the suicide of the last jew in the world in the last cinema in the world. Dir. David Cronenberg. Cronenberg demuestra que puede hacer lo que quiere. Con muy pocos recursos de producción (el corto está hecho en una sola toma, con cámara fija) nos presenta la que es, quizá, la historia más intrigante de todas. ¿De qué trata? El título lo dice todo. En 5 minutos se presenta una feroz crítica a los medios de comunicación, al cine (o más bien, a la manera de ver el cine) y a todos aquellos que piensan que para crear ciencia ficción se necesitan efectos especiales. Una obra maestra.


I travelled 9'000 km to give it to you. Dir. Wong Kar-Wai. El cine de Wong Kar-Wai es así, siempre... sentimientos que se expresan a través de las imágenes, historias de amores fugaces y encuentros inesperados. El título (tomado de una línea de Alphaville (Jean-Luc Godard, 1965)) es bellísimo, y la película más... insisto: Wong Kar-Wai hace siempre la misma película, y mientras la siga haciendo yo la seguiré viendo.


Anna. Dir. Alejandro González Iñárritu. Cierto es que la idea es robada (directamente de Bailando en la oscuridad (Lars von Trier, 2000)) pero Iñárritu lo compensa con una puesta de imágenes preciosa, en donde la música de Le mépris (Jean-Luc Godard, 1963) toma otro significado... así como también toma otro significado el cine visto como imagen. La idea es robada, pero qué buena idea, y qué bien desarrollada.


47 ans aprés. Dir. Youssef Chahine. ¿Alguien dijo egocentrismo? Por si no le bastó con su participación en 11'09'01 (donde él era el protagonista de su cortometraje), Chahine monta un corto donde la persona importante es él. Su idea del cine es un montón de gente aplaudiéndole. Un desperdicio de tiempo.


Dans l'obscurité. Dirs. Jean-Pierre y Luc Dardenne. Los hermanos Dardenne continúan en su obsesión por retratar personas que son más de lo que la vista alcanza a ver, y en este corto logran conjuntar esa obsesión con su amor por el cine de manera formidable. Esa mujer llorando es una imagen memorable.


ABSURDA. Dir. David Lynch. Pues, básicamente, tomen cualesquiera cinco minutos de INLAND EMPIRE y ya tienen a ABSURDA. Honestamente (al contrario de Wong Kar-Wai) ya me está empezando a cansar la idea que Lynch tiene del cine. Aunque, debo confesarlo... hace mucho tiempo tuve un sueño parecidísimo a este cortometraje. Quizá por eso, en mí, fue muy efectivo.


The electric Princess House. Dir. Hou Hsiao-Hsien. ¿Alguien vio Mouchette (Robert Bresson, 1967)?. Si sí, este corto va a ser conmovedor... si no, lo dudo mucho. No es nada malo, pero sí muy dependiente del conocimiento cinematográfico del espectador. Si lo ven y no les causa mucha emoción, vean Mouchette, vuelvan a ver este corto, y luego hablamos...


The lady bug. Dir. Jane Campion. Me dejó con cara de ¿what?. Cursi, cursi, cursi... y malogrado. La historia de una insecto que vive en un cine pudo haber sido muy efectiva, pero Campion se empeña en darle un aire caricaturesco que no beneficia nada, y que termina siendo demasiado irritante.


Occupations. Dir. Lars von Trier. La idea es muy sencilla: en la premiere de Manderlay, a Lars von Trier lo empieza a molestar un crítico de cine. Es el sueño de todos los que hemos tenido que soportar a gente hablando por celular, haciendo payasadas... o chingando gente, nomás. No es lo mejor que ha hecho Lars von Trier, pero sí lo más relajado y disfrutable.


A 8'944 kms. de Cannes. Dir. Walter Salles. Un cortito bien hecho y simpaticón. No muy elaborado (mejor dicho: nada elaborado) pero se ve con gusto. Ni un dejo de pretenciosidad se encuentra en este cortometraje, que se dedica a hacer lo que todos los cinéfilos hacen: amar al cine.

domingo, 26 de octubre de 2008

Burn after reading


Quémese después de leerse (Burn after reading). Dirs. Joel e Ethan Coen, 2008.
A la May, con mucha risa... ella sabe por qué jajaja (perdón Mayra, es inevitable...)

Qué difícil debe ser para los hermanos Coen haber ganado el Oscar por su película anterior, la sobrevalorada Sin lugar para los débiles. Y es que, de repente, todo el mundo espera lo máximo de ellos. Lo mismo les pasó cuando, en 1996, ganaron el Oscar a mejor guión original con la estupenda Fargo y todo mundo ninguneó su siguiente película: The big Lebowski. Burn after reading ganó pedigrí la noche del Oscar, cuando los Coen ganaron mejor guión, directores y película; y Tilda Swinton ganó la estatuilla a mejor actriz secundaria por su desempeño en Michael Clayton. Quizá esta es la razón por la que la mayoría de los críticos la han recibido sólo con un 'no está mal'.

La historia de Burn after reading es algo complicada, así que me evitaré la reseña, sólo diré que tiene que ver con un disco que un ex-empleado de la CIA (John Malkovich) perdió y que por alguna razón llegó a manos de dos ineptos empleados de un gimnasio (Brad Pitt, divirtiéndose como nunca, y Frances McDormand) quienes lo utilizarán para chantajear a quien se deje (a los rusos y a Malkovich, pues).

Una comedia nihilista, que no respeta a nada ni a nadie. Un discreto homenaje a Hitchcock en donde el disco sirve como un estupendo McGuffin. Todos los personajes son unos idiotas (aunque, a decir verdad, algunos caen muy bien). El secreto de la película está en que argumentalmente nunca se toma en serio, pero en lo técnico sí. La música es de una película de espionaje. Los actores, todos (excepto Brad Pitt) recitan sus diálogos como si estuvieran en el drama más serio. Como en una película de los Coen.

Ah, sí, y me dirán pecador y todo lo que ustedes quieran pero... a mí me gustó mucho más Burn after reading que No country for old men. Al menos no es la mitad de pretenciosa, y es el doble de agradable... aunque muy idiota, eso sí.

martes, 21 de octubre de 2008

El lugar sin límites



El lugar sin límites. Dir. Arturo Ripstein, 1978.


Aquí en el lugar sin límites conviven todos los estereotipos que alguna vez poblaron el cine mexicano. Prostitutas, travestis, machos, caciques... todo en un ambiente de podredumbre que se respira y se siente real. Aquí vive La Manuela (magnífico Roberto Cobo) con su hija, la Japonesita (Ana Martin), producto de una única noche que tuvo la Manuela con la Japonesa (Lucha Villa). Aquí la Manuela y la Japonesita son atormentadas por Pancho (Gonzalo Vega) un macho que se siente atraído por la Manuela, y que a su vez es atormentado por Don Alejo (Fernando Soler), el cacique del pueblo que quiere ser dueño de todo y que solamente le falta la casa/prostíbulo de la Manuela.

Aquí en el lugar sin límites se reconocen los peores vicios y las mejores virtudes de un cineasta tan peculiar como Arturo Ripstein. Esa capacidad de observar a sus personajes sin emitir juicios sobre ellos, y esa obsesión por la sordidez que termina incomodando más de lo que interesa. Esa mirada única al México rural que tan poco han explorado los cineastas, esa tendencia a explorar a los estereotipos y convertirlos en 'algo más', y esa sensación de exageración que permea toda la película.

Y aquí en el lugar sin límites es el único lugar donde el centro moral se ubica en un travesti que trasciende su condición de cliché para convertirse en un personaje heroico, honesto y memorable. Aquí es donde Roberto Cobo alcanza el nivel que ya había anunciado con El Jaibo de Los olvidados (Luis Buñuel, 1950), donde Carmen Salinas logra una (¿única?) buena actuación y donde se encuentra una de las películas mexicanas más extrañas y memorables de la historia. No es una experiencia precisamente agradable vistar el lugar sin límites, pero vale la pena hacerlo.

lunes, 20 de octubre de 2008

2046



2046. Dir. Wong Kar-Wai, 2004.


Love is all a matter of timing...


Especie de cinta-summa de la filmografia de Wong Kar-Wai, 2046 es todo lo que uno se podria esperar del director hongkones. Amores imposibles, imagenes bellisimas, ralentis (camara lenta), flashbacks... todo. Aqui esta todo Wong Kar-Wai, aunque para apreciarlo como es debido hay que ser casi un experto en la obra del director (o, mas precisamente, haber visto las seminales In the mood for love (Fa yeung nin wa, 2000) y Chungking Express (Chung Him sam Iam, 1994)).

Todos regresan al 2046. Es el lugar donde se recuperan las memorias, de donde nadie regresa. Por supuesto, 2046 es invento de un escritor, Chow Mo Wan (la estrella hongkonesa Tony Leung Chiu Wai). Para el, 2046 es el numero de la habitacion conjunta, por la que pasaron muchas mujeres que fueron importantes en su vida (habra que recordar, tambien, que 2046 es el numero de la habitacion de In the mood for love, que compartieron Chow Mo Wan y Su Li-zhen (Maggie Cheung)). 2046 es una ficcion, si, pero ¿que tanto de ficcion hay en la obra de un artista?

2046 esta repleta de imagenes poderosisimas e inundada por un sentimiento de melancolia sin par. De las varias historias que transcurren en la pelicula, quiza ninguna mejor que la de Chow y Wang Jin-Wen (Faye Wong, la verdadera musa de Wong Kar-Wai). Ella como una mujer enamorada de un japones, mientras Chow la ama en silencio. La manera en la que esta historia tiene su paralelo en 2046 (la ficcion dentro de la pelicula) es inmejorable, y solo dire eso pues no quiero arruinar nada.

Cierto, como a toda obra de Wong Kar-Wai, a 2046 quiza le hace falta una pulidita (en lo tematico, en lo estetico es inmejorable). No es perfecta, pero que quieren que haga... Wong Kar-Wai hace la misma pelicula una y otra vez, y si la sigue haciendo yo la seguire viendo. No es perfecta, pero para mi es una gran pelicula sobre el desamor.

sábado, 18 de octubre de 2008

Blindness



Ceguera (Blindness). Dir. Fernando Meirelles, 2008.


Primero una aclaración aunque nadie me la pida, para mí, esta película era tan esperada como para muchos lo es Harry Potter o la próxima adaptación de Crepúsculo. Y es que Ensayo sobre la ceguera, del escritor portugués José Saramago (El evangelio según Jesucristo, El año de la muerte de Ricardo Reis) es una de las novelas que más me ha impactado, qué más me ha estremecido, que más me ha hecho sentir que acababa de leer una gran obra. Es, pues, una de mis novelas favoritas (si quieren saber las otras, La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera y Pedro Páramo de Juan Rulfo). Creo que sólo así puedo explicar que Ceguera no me haya convencido como debió haberlo hecho, porque es una película técnicamente impecable y, además, muy fiel al texto en la que está basada.

En un lugar indefinido, quizá hoy, un hombre queda ciego de repente. Su ceguera no es cualquier cosa, ya que él la describe como 'estar nadando en un océano de leche', pues todo lo ve blanco. Va, por supuesto, con un médico, a quien contagia, y esta "ceguera blanca" se expande rápidamente a toda la población, por lo que tienen que iniciar una cuarentena. Sólo una persona, la mujer del médico (Julianne Moore, muy bien), parece inmune a esta "enfermedad".

Hasta aquí la reseña en la que se nota que los realizadores de la película respetaron la decisión de Saramago de no nombrar a ningún personaje. Todos son así: el primer ciego, el médico, la mujer del médico, la chica de las gafas oscuras, el viejo del parche, el rey del pabellón 3,.... el problema es que, si como recurso literario esto resulta muy efectivo (¿para qué darle una identidad a las personas si ellas mismas la desconocen?) en el cine resulta un tanto inverosímil que la gente no se presente por su nombre. Además, el casting me resultó muy decepcionante (sólo Alice Braga como la chica de las gafas oscuras y, gracias a Dios, Julianne Moore como la mujer del médico, resultan aptas para su papel... ah, y el perro de las lágrimas, desafortunadamente, no me gustó nadita (sniff)).

Fuera de todo esto, la verdad es que Ceguera es una película bien realizada. Meirelles usa, quizá de manera un tanto evidente, el recurso de la ceguera blanca para definir la estética de su película, y sus movimientos de cámara son irreprochables. Pero justo aquí está lo que me parece imperdonable: la necesidad de subrayar la podredumbre, la sordidez, de Meirelles. Si el libro era una crónica de la casi-santidad de una mujer que empieza haciéndolo todo por amor para después darse cuenta que quizá esto no es suficiente, al mismo tiempo que una interesante parábola de la ceguera emocional de la sociedad actual, la película parece más intereseda en ser un relato lo más crudo y cruel posible de las bajezas de la raza humana. Éste es el principal defecto de la película: carece de una verdadera alma emocional, por más que Julianne Moore se esfuerce (y vaya que lo hace bien). Aunque, como dije al principio, quizá todo esto es producto de las odiosas e inevitables comparaciones que surgen ante tal admiración por la obra literaria. Ni modo. Creo que, a fin de cuentas, sí recomiendo Ceguera, pero recomiendo muchísimo más Ensayo sobre la ceguera.

jueves, 16 de octubre de 2008

Rolas/IV

Joaquín Sabina & Joan Manuel Serrat- Dos pájaros de un tiro- Y sin embargo

Ya mucho tiempo alejado del blog... malditos exámenes.


martes, 7 de octubre de 2008

The Strangers


Los extraños (The Strangers). Dir. Bryan Bertino, 2008.

La premisa de Los extraños es casi idéntica a la de Funny Games, de la que ya he escrito bastante. Una pareja en problemas por el rechazo de parte de ella de la proposición de matrimonio de él (Liv Tyler y Scott Speedman) se encuentran en una casa en el bosque. Tocan a su puerta, son las 4 a.m. Es una muchachita que supuestamente se equivocó de casa. Vuelven a tocar... vuelven a tocar...

La premisa de Los extraños es casi idéntica a la de Funny Games. No así la ejecución. Mientras Haneke se dedica a hacer una sesuda reflexión sobre la violencia inherente a las películas de serial-killers (entre muchas otras cosas), Bertino hace una slasher-movie con muy poco de slasher en realidad. Nunca vemos mucha sangre, rarísima vez vemos en acción a los asesinos... en lugar de eso, Bertino está más interesado en los momentos de espera, en los silencios que anteceden a los gritos.

En este sentido, el inicio de la película es estupendo. Primero se nos deja saber qué pasó (típica vocecita de "The film you're about to see is based on true events...") para después ver a una pareja que llega a la casa, ella llorando. Sabemos que algo va a pasar pero no sabemos cuando. Y son... ¿25, 30 minutos? en los que el peligro acecha pero no se consuma, en los que vemos a los extraños pero nunca en acción.

Después se suceden cosas más bien formulaicas... el típico juego del gato y el ratón. Pero es notable la secuencia final (o bueno, la penúltima). Bertino le saca muy bien la vuelta al cliché y, en lugar de filmar el clímax en la noche y en la oscuridad, lo filma en plena luz del día. Donde resulta mucho más terrorífico, con todo y la típica línea de diálogo super críptica: -Why are you doing this to us? -...Because you were home.

sábado, 4 de octubre de 2008

Rolas/III (y Louise Brooks)

OMD (Orchestral Maneuvers in the Dark) - Pandora's Box




"...but all you wanted was someone to undress you..."


No, no me parece lo mejor de OMD, pero el encanto de la canción (¡y sobretodo del video!) es Louise Brooks. Aunque lo único que he visto con ella es la película que la da nombre a la canción (La caja de Pandora/Die Büchse der Pandora, G.W. Pabst, 1929) no cabe duda que, y esto lo digo sin querer quitarle ningún mérito a Pabst, ella es la razón por la que es una gran película. No me imagino a nadie más interpretando con esa naturalidad y sensualidad a Lulu, uno de los personajes más icónicos del cine alemán. Y, en gran parte por ella, La caja de Pandora es mi película favorita del expresionismo alemán, aunque en realidad no califica como expresionista. Ah, y para los fanáticos de la moda, está su peinado. Por último, una preguntita... ¿quién tiene, hoy, la fuerza y sensualidad de Louise Brooks?