martes, 22 de diciembre de 2009

2009

Pues, otra vez no vi todo lo que quería ver en el 2009. Me faltaron, por ejemplo, District 9 de Neill Blomkamp, Coraline de Henry Selick o las mexicanas Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo de Yulene Olaizola y Cinco días sin Nora de Mariana Chenillo. Así que está lista está en cierto sentido, incompleta. Pero bueno... aquí lo mejor que vi en el 2009. Ahora decidí no restringirme tanto a los estrenos comerciales: cuenta lo que se vio en muestras, festivales y la Cineteca (que de cualquier manera, no fue mucho) siempre y cuando se haya estrenado comercialmente en este año, o no se haya estrenado comercialmente. En el orden en que las vi:

Déjame entrar de Tomas Alfredson

El luchador de Darren Aronofsky

Up de Pete Docter y Bob Peterson

Happy-Go-Lucky de Mike Leigh

Hace un año en invierno de Caroline Link

Reprise, vivir de nuevo de Joachim Trier

Bastardos sin gloria de Quentin Tarantino

Y pues ya... el 2009 no fue un año particularmente bueno (tampoco fue particularmente malo, aunque eso sí, el verano cinematográfico fue flojísimo). Ahora bien, algunas otras menciones:

La decepción: Va para El curioso caso de Benjamin Button de David Fincher (porque daba para mucho más pero se quedó en Forrest Gump envejeciendo al revés) y para [REC]2 de Jaume Balagueró y Paco Plaza, porque, simple y sencillamente, es mala como la chingada.

Clint Eastwood con su Gran Torino se despidió como los grandes. En la que (supuestamente) es su última película actuada, Eastwood cuestiona la validez de los héroes que él tanto tiempo interpretó. Gran Torino no es la gran película, pero sólo este detalle la eleva muy, muy alto.

Quiero ser millonario pasará como una película sí, buena, pero muy sobrevalorada. ¿Ya quién se acuerda de la película de Danny Boyle?

No se qué tan incomprendida habrá sido Arrástrame al Infierno. La película de Sam Raimi simple y sencillamente se aleja mucho de los estándares del terror de hoy en día, instalándose más bien en el horror chacotero y excesivo de los 80's, aquel que el mismo Raimi supo cultivar tan bien.

Varias de las mejores secuencias del año se encuentran, sin lugar a duda, en Enemigos Públicos. Simple y sencillamente, nadie entiende al color negro tan bien como Michael Mann. La secuencia de la balacera en el bosque es impresionante.

En cierto sentido me decepcionó Los abrazos rotos. En otro sentido, me emocionó. Una película difícil que indiscutiblemente deja una sensación incómoda pero que también, si a usted le interesa el cine, es obligatorio verla.

¿Y las que no se han estrenado? Pues, como siempre, las de Cannes. Espero con ansias Antichrist de Lars von Trier y Das weisse band de Michael Haneke. Ojalá a los del FICCO se les ocurra traerlas.


viernes, 18 de diciembre de 2009

Avatar




Avatar. James Cameron, 2009.


Lo que son las hipérbolas. Hace doce años, cuando James Cameron ganara once Oscares por Titanic, su festejo fue recitar una de las líneas de dicha película para gritar 'I'm the king of the world!'. Después de justamente doce años de silencio (al menos en cuanto a largometrajes de ficción se refiere) Cameron regresa con Avatar, que, según él, va a revolucionar al cine. No, Mr. Cameron, su película no va a revolucionar al cine. ¿A los efectos especiales? Quizá. Pero al cine no.

Avatar cuenta la historia del lisiado ex-marine Jake Sully (Sam Worthington) , quien es mandado al planeta Pandora a controlar el Avatar destinado a su hermano gemelo, quien murió en un asalto días atrás. Explico qué es un Avatar. Pandora está habitado por los Na'avi, una especie de gatos azules humanoides como de tres metros de altura que se portan hostiles con los humanos nomás porque les quieren quitar sus tierras (resulta ser que Pandora es rica en un mineral importantísimo para la Tierra). Un Avatar, entonces, es un 'modelo' de un Na'avi, que puede ser controlado mentalmente por un humano. Mientras la mente de un ser humano esté en su Avatar, vivirá y sentirá como Na'avi. Esto resulta ser un gran aliciente para Jake Sully: su cuerpo humano no puede caminar, mientras que su Avatar está en perfecta condición física. El proyecto Avatar está a cargo de la Dra. Grace Augustine, (Sigourney Weaver) quien vive convencida de que lo mejor es el entendimiento con los Na'avi. Pero, cuando el avatar de Jake Sully resulte ser de importancia para los Na'avi, el coronel Miles Quaritch (Stephen Lang) tratará de meter su cuchara.

Hay que aclarar algo: Avatar no es ni Terminator (la 1 ó la 2) ni Titanic. Si habría que emparentarla con alguna obra anterior de Cameron, sería con Aliens, y no sólo por la presencia de Sigourney Weaver. La idea de los marines que atacan otro planeta por razones desconocidas para ellos ya estaba presente en la segunda parte de la saga Alien. Hay unos armatostes que recuerdan mucho al 'robot' con el que Ripley se enfrenta a la Reina Alien al final de la película. Y, así como Aliens, a Avatar le termina sobrando un buen cacho de metraje. Y es que la historia de Avatar ya la hemos visto muchas veces antes. Piensen algo así como en Danza con lobos (sólo que a Dios gracias sin Kevin Costner) y Avatar no es muy diferente. ¿Realmente eran necesarios 160+ minutos para contar esta historia?

Pero bueno, hay que reconocer que, a nivel técnico, Avatar es impresionante. O, mejor dicho, Pandora es impresionante. No cabe duda que Cameron supo gastarse los 250 millones de dólares que tenía de presupuesto. Todo se siente vivo. Es en este sentido que creo que Avatar puede revolucionar los efectos especiales. Casi toda la película es en realidad animación y no se siente como tal. Pandora está creado, en su totalidad, por computadora, y sin embargo sí parece un mundo real. Y espectacular. Otra cosa que James Cameron nos recuerda: si de entender al cine como espectáculo se trata, hoy en día nadie sabe hacerlo mejor que él.

Y también las secuencias de acción. Hechas sin la cámara hiperkinética y los cortes puñeteros de hoy en día. Son emocionantes y uno nunca deja de saber en dónde está cada personaje, nunca se confunde, nunca se marea. En otras palabras: las secuencias de acción de Avatar están años luz adelante de las de Transformers, y se encuentran más cercanas a lo que Peter Jackson logró en algunas batallas de El señor de los anillos que a las jaladeces de McG, Roland Emmerich o Michael Bay (seleccione usted la película).

Ah, y claro... Avatar es una película con mensaje ecológico, muy de moda hoy en día. Hay que agradecer, en este tenor, que el mensaje, aunque obvio, no resulta reiterativo ni mucho menos parece sermón. Al contrario, Avatar es bastante entretenida y pudo haber sido una gran película de aventuras... si Cameron le hubiera cortado 40 minutos.