viernes, 17 de julio de 2009

Harry Potter & the Half-Blood Prince


Es interesante cómo han ido evolucionando las películas de Harry Potter. Después de dos entregas no malas, sino simplemente mediocres dirigidas por el muggle Chris Columbus (The philosopher's stone/2001 y The chamber of secrets/2002) la saga encontró, finalmente, una voz y estilo propios bajo el mando de nuestro paisano Alfonso Cuarón (The prisioner of Azkaban/2004) para después moverse a terrenos más oscuros (The globet of fire/Mike Newell, 2005) y más adultos (The order of the phoenix/David Yates, 2007). Yates se convertiría, a la postre, en el cineasta de cabecera de la serie, y así llega The Half-Blood Prince, sexta de las ocho películas que conformarán la saga cinematográfica (los libros de JK Rowling son "sólo" 7) y segunda de las cuatro que dirigirá Yates.

Al inicio de la película nos queda muy claro (en realidad supongo que ya nos había quedado claro, pero por si se nos había olvidado) que Lord Voldemort ha vuelto. Esto se siente tanto en la comunidad mágica como en el mundo muggle (digo, no es que los muggles se den mucha cuenta pero definitivamente lo sienten). Cuando vemos por primera vez a Harry (Daniel Radcliffe) está en una cafetería flirteando muy alegremente con la mesera... al final no puede hacer nada, porque se aparece el inoportuno de Dumbledore (Michael Gambon) y empieza la aventura (por mucho que Harry hubiese preferido quedarse con la mesera). Resulta ser que Dumbledore tiene sospechas sobre el pasado de Voldemort que compartirá (y confirmará) con Harry. Por supuesto, hay un nuevo profesor en Hogwarts, Horace Slughorn (estupendo Jim Broadbent) que para nuestra sorpresa enseñará Pociones, porque el puesto de profesor de Defensa contra las Artes Oscuras ha ido para el profesor Snape (Alan Rickman) (ha de tener tratos con la Gordillo). Mientras tanto, Draco Malfoy (sorprendente Tom Felton) actúa más sospechoso que nunca y los alumnos de sexto de la escuela Hogwarts de Magia y Hechicería se comportan como deberían, es decir, cuando no están ligando están fajando.

Hay algo bueno y refrescante en la sexta entrega de la saga de Harry Potter. En éste, su tercer largometraje, Mr. Yates se siente más seguro sin abandonar del todo su estilo que, sí, está muy alejado del portentuoso desmadre de nuestro paisano Cuarón o de la maestría técnica de Newell, pero a Dios gracias está aún más lejos del servicial Chris Columbus. Es decir, David Yates tiene un estilo propio y en esta ocasión se siente más fluido que en La orden del fénix. Hay tantos jump-cuts que uno luego se pregunta si no anduvo Godard en la sala de edición (y aquí le pregunto yo a usted mi querido lector: ¿algún otro blockbuster que recuerde donde sea tan clara la influencia de la nouvelle vague?). El estilo visual se siente muy cuidado e improvisado a la vez, gracias a la cámara de Bruno Delbonnel. Yates y el guionista Steven Kloves cambian, quitan e insertan situaciones en pos de una película dinámica y, sobre todo, divertida. Es notable como logran integrar varios hilos narrativos sin perder de vista a la gran mayoría de ellos, y es más notable puesto que esto se logra en términos puramente de imágenes.

El gran problema de Harry Potter & the Half-Blood Prince es que no queda claro a quién está dirigida. A los fans from hell de Harry Potter no, pues la gran mayoría de ellos van a salir ardidísimos por todos los cambios que le hicieron a la intocable novela. A decir verdad, estos cambios en su mayoría funcionan y hacen a la película más digerible para todos aquellos que no se han acercado al universo literario de la señora Rowling. Aunque estos también se quedarán con muchas dudas, pues a ratos parece que a Yates y Kloves no los dejaron hacer los cambios suficientes para que su adaptación terminara de funcionar. ¿Qué impacto dramático tiene, por ejemplo, enterarnos de la identidad del Príncipe Mestizo si durante toda la película no fue más que el instrumento de Harry para sacar dieces?

Pero bueno... The half-blood prince sigue siendo una película notable. Combina bien elementos de comedia y romance al mismo tiempo que no descuida un segundo el desarrollo de sus tres personajes principales, tiene un anti-clímax funcional (aunque a decir verdad no tan efectivo como uno hubiera querido) y, ya al final, llega a ser genuinamente conmovedora. Si esto no los satisface entonces no se qué lo hará.
Harry Potter y el misterio del príncipe (Harry Potter & the Half-Blood Prince). Dir. David Yates, 2009.

jueves, 16 de julio de 2009

Nota sobre HP6


Cuando lean esto seguramente ya habrán visto Harry Potter & the Half-Blood Prince (Yates, 2009) pero no me importa. Yo tengo esperanzas de verla mañana (16/07/09) o si no ya me fregué hasta bien entrada la próxima semana. Pero bueno... para prepararme, leí el libro ¿y saben qué? es LA mamada. Un timing perfecto, emocionante, chistoso, emotivo. Quizá el más profundo de los 7 libros de Harry Potter, es en el que todo hace sentido. Al final, por supuesto, quedan muchos cabos por atar, pero lo impresionante es que no por eso el libro se siente incompleto. A pesar de ser el sexto de siete libros, The Half-Blood Prince (así como todos los de la serie) tiene una estructura narrativa propia, autocontenida.

Pero vamos a lo que vamos (¿si no a dónde vamos?). Hay un capítulo en Harry Potter 6 que es increíblemente cinematográfico. Me refiero específicamente al capítulo 24, Sectumsempra. No lo voy a contar, así que este post va dirigido especialmente a los que ya tuvieron el enorme placer de leer el libro. Éste capítulo sería chingonsísimo verlo dirigido no por Guillermo del Toro, ni Terry Gilliam o Peter Jackson. Sería chingonsísimo verlo dirigido por David Cronenberg. Es brutal y directo, y al mismo tiempo de una sutileza extraordinaria sin que esto implique contradicción alguna. Por supuesto, no me espero absolutamente nada de eso en la película de David Yates, pero qué bonito sería.

Qué interesante sería ver versiones unrated de las películas de Harry Potter. O dirigidas por gente como Cronenberg, Wes Craven, Dario Argento... que exploten las cualidades oscuras que tienen estos libros. Pero ya, esto no va a pasar. Me conformo (¡conformista! dirán algunos) con las películas que existen. Que qué mal empezaron pero que han ido de menos a más. A ver qué tal nos resulta este Príncipe Mestizo.